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La violencia por razón género, las masculinidades y los crímenes de odio

Por Nahomi Galindo-Malavé

En el mes de No más violencia hacia las mujeres, es importante recordar que todo acto de violencia encarna una red de relaciones de poder: en este caso, relaciones de género. Es por ello, que el objeto o “víctima” de la violencia de género no necesariamente es siempre una “mujer”.  Un ejemplo reciente de ello es violento asesinato del hombre gay de 19 años, Jorge Steven López. Para comprender este suceso como crimen de odio y como violencia de género, es importante entender cómo se despliegan a través de él las relaciones de poder y la construcción de las masculinidades.

Simone de Beavouir, filósofa y bisexual, dijo que una mujer no nace sino que se hace. Más recientemente, Judith Butler, filósofa, lesbiana y queer, ha explicado que el género se construye a través de la performatividad, es decir, reiteraciones (actos repetitivos) que hacen a un sujeto inteligible (comprensible) como perteneciente a una categoría social. En el caso del género, se trata de la repetición de actos que identifican al sujeto como “masculino” o “femenino”.

La violencia contra las mujeres es producto de las relaciones de poder que existen en nuestra sociedad. Se trata por tanto de una de las manifestaciones de la violencia de género, que se dirige contra todo aquello que no es inteligible, que rompe, que no se subordina, a las normas de lo masculino y lo femenino. Diferentes formas de violencia de género son las violencias domésticas, la violencia económica, los feminicidios y los crímenes de odio.

A pesar de que la Ley de Crímenes de Odio ya lleva siete años en existencia, en Puerto Rico todavía no ha sido catalogado ni un sólo crimen como tal, a pesar de que sucesos similares al que segó la vida de Jorge Steven ocurren constantemente.  En la mayoría de los estados de los Estados Unidos, la realidad no es muy distante, por lo que recientemente tuvo que ser aprobada una ley federal sobre crimenes de odio.

Estas leyes reconocen que la homofobia es un mal social que existe y que debe ser erradicado urgenemente. Sin embargo, muchas personas plantean la dificultad de identificar un crimen de odio. Algunas todavía se preguntan ¿Cómo se puede medir el odio?  Otras han cuestionado si las mujeres, como mujeres, pueden ser víctimas de crimenes de odio.

No ha pasado aún un año desde que se reportó un crimen de odio hacia una mujer lesbiana, que fue conocido a nivel mundial. Los hechos ocurrieron en San Francisco, California. La mujer de 28 años y abiertamente lesbiana fue violada por cuatro hombres – dos adultos y dos menores de edad. El acto violento duró 45 minutos. Se inició al ella bajarse de su carro, el cual tenía un “sticker” de orgullo gay. Uno de ellos la golpeó, tirándola al suelo, y le ordenó quitarse la ropa. Al sentir personas acercarse la montaron en su auto y la llevaron a otro edificio para continuar la violación. Mientras la violaba, uno de ellos le llegó a preguntar repetidas veces: “¿Te gusta?

La violación, junto con las violencias “domésticas”, es una de las formas mejor conocidas de la violencia de género – se trata de violencia dirigida hacia una persona por razón de su género, o más específicamente por romper con el comportamiento que se espera de ese género.  La excusa más típica tanto de agresores como violadores es que la víctima “se lo buscó”, o para “ponerla en su sitio” por la razón que sea – en otras palabras, porque su comportamiento no es inteligible dentro de cómo “se supone” que actúen las mujeres.

El caso que he relatado pone de relieve el carácter adicional de crímen de odio por orientación sexual.  Al preguntar “¿Te gusta?”, el violador manifiesta la razón de ser de su acto: “poner en su sitio” a alguien que no le es inteligible, como “mujer” a la que “se supone” que “le guste” el sexo con hombres.

El asesinato de Jorge Steven refleja sorprendentes similitudes. Su asesino fue Juan Antonio Martínez Matos, un hombre de 26 años conocido como “Casper”. Éste ha alegado que pensaba que Jorge Steven era una mujer, y que al darse cuenta que era un hombre, recordó una violación que sufrió mientras estuvo confinado por violencia doméstica.   Esta versión de los hechos, por el propio asesino, saca a relucir la naturaleza del grotesco acto.  Independientemente de si éste llegó al lugar donde Jorge Steven se ganaba la vida alquilando su cuerpo, vestido de mujer, con la intención de descargar su furia vengativa (o auto-desprecio reprimido) o no, se trata de un crimen de odio.  Según sus propias expresiones, Casper siente un odio tal hacia los homosexuales – quienes no son inteligibles como “hombres” – que lo llevó no sólo a asesinar, sino también a degollar, desmembrar, y parcialmente quemar el cuerpo ya sin vida de su víctima.

Lo que demuestran los casos de Jorge Steven y la mujer lesbiana violada en San Francisco es que los crímenes de odio por orientación sexual y la violencia hacia las mujeres son dos manifestaciones de un mal más amplio, la violencia de género, que está enmarcada en las relaciones de poder. Ambos fueron sometidos a la violencia para restaurar la heteronormatividad patriarcal.

El colmo de esta compulsividad heteronormativa quedó demostrado cuando Casper le recalcó al fiscal que él no era homosexual y que deseaba que así lo dejara saber a los medios y que lo supiera todo el mundo.

Las mujeres bisexuales, lesbianas, transgéneros, transexuales e intersexuales son vulnerables a la violencia de género. Los hombres bisexuales, gays “masculinos”, gays “afeminados”, transformistas y trangéneros, entre otros también pueden estar expuestos a la violencia de género.

Si recordamos además, que la gran mayoría de los agresores sexuales en las cárceles masculinas, así como de los “clientes” que procuran trabajadores sexuales masculinos vestidos de mujer (como a todas luces lo llegó a ser Jorge Steven), son hombres “heterosexuales”, podemos concluir que la violencia de género siempre se articula para defender la “masculinidad” heteronormativa.

La forma binaria femenino-masculino se ha construido culturalmente para definir los comportamientos que hacen a un sujeto inteligible para la sociedad como “hombre” o “mujer”. Es precisamente esta forma binaria de pensar la que debemos transformar si aspiramos a eliminar de raíz la violencia de género en todas sus manifestaciones.


Desde el sufragio femenino hasta la actualidad: Breve trayectoria de la mujer en Puerto Rico

por Nahomi Galindo Malavé
Publicado en:
Cuadernos Feministas - Blog Feminista de México
Indymedia

Al llegar el siglo XXI, en Puerto Rico las mujeres se podían sentir quizás satisfechas de muchos logros, aunque inconclusos, que se obtuvieron en el siglo XX. Veamos un panorama. En Puerto Rico, no es hasta 1929 que se otorgó el derecho al voto a la mujeres mayores de 21 años que supieran leer y escribir. Después, en 1935, se reconoció el derecho al sufragio universal. A partir de ese entonces es que la gran mayoría de las mujeres pudieron votar por primera vez, pues al lograrse el voto en el año 1929, sólo las mujeres privilegiadas sabían leer y escribir.

En la década de 1970, se estableció la Comisión para el Mejoramiento de los Derechos de la Mujer, que despúes se convirtió en Comisión para los Asuntos de la Mujer, ambas adscritas a la Oficina del Gobernador. En esa misma década, se enmendó la Ley de Madres Obreras para garantizar el empleo de la mujer embarazada. Además, se aprobó una de las reformas más abarcadoras para eliminar el discrimen por razón de género, mediante la revisión del Código Civil para igualar los derechos económicos y familiares de la mujer a los del hombre.

En la década de 1980, mediante legislación, nuevas leyes especiales reforzaron la prohibición del discrimen en el empleo por razón de género. Además, se aprobó la ley que prohibe específicamente el hostigamiento sexual en el empleo. Incluso, se firmó la famosa Ley 54, conocida como la Ley de Prevención e Intervención por Violencia Doméstica. A comienzos del siglo XXI, se creó la Oficina de la Procuradoría de las Mujeres, con el objetivo de adelantar más derechos para las mujeres a través de iniciativas educativas, legislativas y mediante el apoyo a organizaciones dirigidas a mujeres, entre otros medios.

En 2003, se derogóla ley que criminalizaba las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. En 2008, se anunció la integración de la perspectiva de género al currículo escolar público. Sin embargo, su implementación fue tardía, pues se dio posterior a las elecciones, cuando ya se conocía que el partido gobernante permanecería sólo unas semanas más en el poder.

Quedaba mucho por hacer para lograr la equidad de las mujeres. Sin embargo, aún lo que se había obtenido se encuentra ahora ante la incertidumbre. Desde el 2003, resurgió una violenta ofensiva fundamentalista, cuando el Tribunal Supremo estableció que la Ley 54 no podía aplicar a las parejas del mismo sexo, a pesar de que se esperaba que dicha ley sí aplicara a tales parejas. En el 2006, la misma instancia le negó a una mujer trans cambiar su identidad de género en los documentos oficiales, pautando así la norma de prohibir el cambio legal de sexo. En 2008, en la Legislatura se pretendió impulsar la Resolución 99, para constitucionalizar la definición del matrimonio como una relación heterosexual. Afortunadamente, la medida no llegó a votación en aquel momento.

En enero de 2009, justo al comienzo de la nueva administración, la implementación de la perspectiva de género en el currículo escolar fue descartada. Además, las recomendaciones de la Junta de Reestructuración Económica y Financiera, acogidas por el nuevo Gobierno, han representado aproximadamente 25 mil despidos en el sector público (8,000 en la primera etapa y 17,000 en la segunda). Aunque no se han publicado los números de los despidos desglosados por género, sí se sabe que han sido afectadas principalmente mujeres y jefas de familia.

Completan este escenario de erosión de los derechos de las mujeres en Puerto Rico, una Primera Dama que ha dicho poco y no ha hecho nada para defender las mujeres despedidas, legisladoras lesbofóbicas, una Procuradora que ha brillado por su silencio en cuanto a defender a las mujeres y evitar el desmantelamiento de la Oficina de la Procuradoría de las Mujeres. Estas mujeres, en colaboración con hombres machistas en el poder, colocan en la incertumbre la seguridad, salud y derechos de las mujeres.

Estas mujeres con poder no representan a las históricamente marginadas ni explotadas. Poco o nada han dicho sobre las mujeres asesinadas por sus parejas o ex-parejas, sobre el problema de vivienda que enfrentan muchas jefas de familia, sobre todas las despedidas ni embarazadas desempleadas, sobre las parejas lésbicas cuyos pocos derechos se verán aún más afectados por la ley que se pretende aprobar sobre la adopción, o sobre la feminización de la pobreza. ¿Qué les pasa a las mujeres que tienen poder en la legislatura, en la rama judicial, o que están cercanas a la rama ejecutiva en estos momentos? Están enajenadas de la realidad de las Otras mujeres: las pobres, las asalariadas, las agredidas, las asesinadas. Estas mujeres con poder ni tienen perspectiva de género, ni tienen sensibilidad alguna hacia el impacto nefasto que están sufriendo las mujeres trabajadoras, las inmigrantes, las lesbianas, las transgéneros, las transexuales, las jefas de familia y las sin hogar, entre muchas otras.

Este breve bosquejo, ilustra cómo muchos de los adelantos parciales de las mujeres se ven hoy en la incertidumbre, gracias a la complicidad de ciertas mujeres. No obstante, somos muchas más las que nos hemos expresado en contra de la Ley 7, las Alianzas Público-Privadas, los despidos, y hemos resistido todo este atropello. Hemos sido partícipes de las movilizaciones amplias y realizado manifestaciones propias de resistencia. En un acto de desobediencia civil, se paralizó la Milla de Oro (zona financiera de San Juan). Se hizo un piquete frente a la Procuradoría de mujeres el 14 de octubre, antes del día del Paro Nacional. Hubo una manifestación frente a la Fortaleza (mansión del Gobernador). Un grupo de compañeras usaron sus cuerpos como lienzo para plasmar la protesta en contra de las políticas misóginas. En todas estas actividades, las partícipes han contado con el apoyo activo de muchas otras, y de hombres solidarios.

No todo está perdido: Queda seguir defendiendo lo que nos queda, impedir que nos quiten lo que nos quieren quitar, resistir a los fundamentalismos que nos quieren imponer. La única forma de hacerlo serála organización y la movilización desde abajo y en la calle.


¿A cuáles familias?

Por Nahomi Galindo-Malavé

A sólo ocho meses, ya ha habido miles de despidos y, por las últimas noticias, realizarán otros miles más, justificados con la existencia de una “crisis económica”. Sin embargo, dicha crisis no ha afectado a todo el mundo, sino a algunas personas y a algunas familias, particularmente a las de sectores asalariados.

Interesante por demás, pues quienes están en el poder han planteado grandes preocupaciones por “la gran familia puertorriqueña”, como si existiese un sólo modelo de familia. Como si las mujeres jefas de familia, los hombres jefes de familia, las abuelas criando nietos y las parejas del mismo sexo con hijos e hijas fueran todos “menos” familia. Ello quedó demostrado cuando Thomas Rivera Schatz llamó torcidas a las familias no tradicionales y cuando Evelyn Vázquez expresó que ella representaba a las mujeres de “verdad”.

Además, algunos de los que están en el poder han expresado “preocupaciones” por “la familia”, y han rechazado medidas como el Proyecto de la Cámara 1725, que prohibiría el discrimen por orientación sexual. Esta medida beneficiaría a muchas familias diversas, principalmente del sector asalariado, que todavía no están protegidas del patrono al ser discriminadas por “percibidas” orientaciones sexuales. Además, pretenden aprobar un proyecto de ley de adopción que será discriminatorio hacia las parejas del mismo sexo. Esto a pesar de que varias asociaciones profesionales han destacado que los niños y niñas cuidado por parejas del mismo son tan emocional y físicamente estables como los criados por las parejas heterosexuales.

La gran contradicción de preocuparse por “la familia” se reflejó cuando a estos mismos sectores en el poder parece importarles poco continuar lanzando numerosas familias a la calle a sumarse a las ya exorbitantes cifras del desempleo. También, cuando atropellaron brutalmente a las familias de Villas del Sol y cuando ignoran el grave problema de vivienda en el País. Evidentemente, con los despidos, han dejado y dejarán empobrecidas a muchas familias. Lamentablemente, parece importarles poco marcar más aún las ya existentes desigualdades socioeconómicas de esas familias.

La sociedad puertorriqueña del siglo XXI está compuesta por numerosas y diversas familias que son tan legítimas como la ficticia familia funcional y tradicional. Sin embargo, han dominado violentamente los fundamentalismos, religiosos y económicos, de unos pocos sobre otros. Afortunadamente, no todos los religiosos se identifican con estas posturas.

Cabe señalar que las grandes contradicciones de algunos de los que están en el poder no sólo son perjudiciales, sino que además son nocivas y venenosas para nuestra sociedad. Si tantas familias quedan fuera de la protección de este gobierno, entonces, ¿a cuáles familias defienden quienes gobiernan? Ellos mismos han colocado su doble vara sobre la mesa: defienden a las heteronormativas y económicamente privilegiadas; mientras que atropellan a las diversas, pobres y asalariadas.


¿Un camaleón?

Por Nahomi Galindo-Malavé
Publicado en Diálogo Digital y en Indymedia
4 de septiembre de 2009

Muchas personas en Puerto Rico se creen no ser homofóbicos porque no quieren matar ni quieren golpear a nadie de la comunidad de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (LGBT). Por un lado, eso es un alivio; por otro lado, sépase que hay otras formas de ser violentos contra las diversidades sexuales. La homofobia también se manifiesta a través de estereotipos y prejuicios.

Recientemente, una amiga me envió preocupada una columna que hablaba de la homofobia y la salsa. Al leerla quedé anonadada con la publicación. El bloguero en su discurso presentaba grandes contradicciones. Primero, hablaba contra la homofobia pero a la misma vez la reproducía. Segundo, presentaba un análisis simplista. Aunque señaló algunas canciones homofóbicas, no problematizó las canciones. Además, descuidó distinguir la diferencia entre gay, transgénero y transexual; tampoco la diferencia entre homofobia ni transfobia. Tercero, justificaba su posición únicamente con la Biblia (sigue el fundamentalismo envuelto) y repitió la visión binaria heteronormativa.

Sin duda alguna, muchas de las canciones que el bloguero señaló son homofóbicas. En eso coincidimos. Sin embargo, eso no resulta muy difícil pues precisamente no he conocido hasta el momento un género caribeño que sea pro gay. Sin embargo, al analizar la música hay que hacerlo cautelosamente, precisamente ubicándose en el contexto socio-histórico.

A pesar de que hay muchas canciones homofóbicas hay otras que, a pesar de que no son las más politicamente correctas, (como Simón me limitaré a esta porque no puedo abordar más por el momento), fueron para bien o mal de las primeras y pocas canciones que en su respectiva época comenzaron a promover la tolerancia y comprensión, cuando hacía falta, hacia las diversidades sexuales a traves de difusion masiva como la música en áquel entonces. Quiero aclarar, que hoy día, conformarse con la comprensión y tolerancia no es suficiente. Si no que se debe incluir el respeto y la inclusión.

Aunque este bloguero trata de proyectar “buenas intenciones”, su columna perjudica más de lo que ayuda. Contrario a lo que cree y presenta el mismo columnista, que dice que los gays se pueden “convertir” a heterosexuales, la canción Simón (que habla de la transfobia) establecía con su letra, principalmente, que hay características (identidades) en los seres humanos que no se pueden cambiar, (visión esencialista). Entonces, ¿por qué hay que excluirlos por su identidad y por ser diferentes? Queda evidenciado que las “buenas intenciones” nunca son suficientes, pues los planteamientos del autor son, de hecho, más homofóbicos y ofensivos a las personas LGBT que la misma canción Simón.

Otros problemas que presenta el bloguero a través de su columna es que estereotipa que los gays son gays porque fueron abusados de niños. Además, patologiza la orientación sexual e identidad de género. Es evidente que esta desinformado que hace décadas, se dieron cuenta que estaban equivocados, y la Organización Mundial de la Salud incluso sacó la homosexualidad del libro de enfermedades mentales.

Aunque creo en la libertad de expresión, me preocupan esa libertades de expresión que reproduce formas de violencia. Creo que es una irresponsabilidad la publicación de este blog. Yo me pregunto si cabría en la mentalidad de la prensa la publicación de una columna racista, que diga que: respeta a los/las negras pero que no comparte sus reclamos.

Como bien identificó y me dijo la amiga que me envió el blog, “este bloguero en vez de empezar su columna diciendo que a la mayoría de los gays no les gusta la salsa, (pues no sabemos de dónde saca su generalización); debió haber empezado su columna diciendo: A mi no me gustan los gays y supongo que hay otros salseros homofóbicos que tampoco”.

Por eso reitero que hay que tener cuidado, cuando las personas repiten, inconcientemente o no, discursos fundamentalistas disfrazados de “gay friendly”. Pues, como bien nos adivirtió Rubén Blades: “Ten cuidado con el camaleón;aprende a reconocerlo, aunque cambie de color. Ten cuidado con el camaleón; no me arrastra tu corriente porque no soy camarón.”


Reflexión sobre la maternidad

Por Nahomi Galindo-Malavé
Publicado en El Nuevo Día
25 de agosto de 2009

Hace algunos días se publicó una noticia que bien podría ser el trama de una película de terror mal titulada: Una mujer está embarazada… ¡de 12 bebés!. Aunque la historia se intentó pintar “bonita”, (incluía foto intrauterina), me heló la sangre. Era como ver la vida de abnegación y sacrificio de nuestras abuelas condensada en 9 meses y glorificada como un ejemplo a emular. El colmo de la obsesión promovida por los sectores fundamentalistas en la modernidad tardía, auxiliados por la alta tecnología y los medios masivos.

A diferencia de nuestras abuelas la protagonista de esta historia, eligió su destino. La mujer tuvo abortos involuntarios y se sometió a tratamientos de fertilidad. Su único deseo: “abrazar a sus seis niños y seis niñas”. Desea los 12 fetos aunque los médicos le han dicho que la probabilidad de que nazcan vivos es de 1% y que su vida peligra.

Sin duda, la experiencia de la maternidad varía de mujer en mujer. Para algunas, preparadas para tener hijos o no, ya sea económica o mentalmente, es una gran alegría. Otras, aún preparadas, se enfrentan a decisiones difíciles. A las que toman la difícil decisión de terminar su embarazo de forma segura y legal (opción no disponible antaño), a menudo se les proyecta como monstruos, asesinas, malas mujeres.

Sin ánimo de ofender a quienes eligen tener muchos hijos (se trata de poder elegir), mucho más monstruosa y grotesca me parece la noticia de que una mujer tendrá 12 hijos de golpe, y que esto se celebre. Cabe preguntarse, ¿No es irresponsable arriesgar su propia salud y vida, privando así de su madre a las criaturas que lanzará al mundo? ¿No es irresponsable exponer la salud y el bienestar de las que llegasen a nacer? ¿No contradice su deseo de ser madre la posibilidad de que tanto ella como muchas de las criaturas no sobrevivan el intento?

Todo este drama es muestra del extremo al que ha llegado la obsesión con la maternidad que se ha vuelto hegemónica en nuestra era globalizada. A pesar de que la protagonista es de Túnez, el tema repercute en Puerto Rico. Además, muestra cómo los medios de comunicación contribuyen, concientemente o no, a construir socialmente una imagen glorificada de la maternidad, a menudo de forma irresponsable.

Las profundas contradicciones y limitaciones de este discurso quedan reveladas cuando la maternidad se sobrepone, incluso, a la salud y vida.


Ponte en mi falda

por Nahomi Galindo-Malavé
Publicado en Prensa Comunitaria
y en el Blog Quiero vivir e Indymedia.

He escuchado decir que estamos viviendo en tiempos de gran indiferencia social. Que la sensibilidad, empatía, y solidaridad, están desapareciendo. Sin embargo, prefiero ver el vaso medio lleno, no medio vacio. Por eso prefiero recordar y repetir frases que me decía mi abuela de niña. Frases como “tienes que ponerte en sus pantalones” o “tienes que ponerte en sus zapatos”.

Con similar espíritu, se estará presentando el perfomance “Ponte en mi falda”, promoviendo la empatía, sensibilidad, comprensión y solidaridad hacia las mujeres, que a pesar de algunos adelantos sociales continuamos viviendo la desigualdad. Aunque hoy día las mujeres usamos pantalones, muy bien se sabe que también continuamos usando faldas. Además que, aunque llevamos años usando pantalones, la falda continúa entendiéndose en nuestra cultura como símbolo de las mujeres.

El domingo 2 de agosto de 2009 a partir de las 2:30 pm se realizará una caminata que saldrá del Mercado Madre Tierra en la Placita Roosevelt. La falda estará en el cuerpo de un perfomero varón y llevará mensajes sobre derechos de las mujeres. Es importante la asistencia de tod@s l@s que puedan, sobre todo la de aquellos varones solidarios que se atrevan a transgredir las normas de género, poniéndose la falda. Aunque no puedan conseguir una falda les invitamos a que asistan como muestra de empatía, sensibilidad y solidaridad con las mujeres.

Cuando una mujer sea discriminada por ser madre ponte en su falda; cuando una mujer sea discriminada por lactar, ponte en su falda; cuando una mujer sea discriminada por su identidad de género, ponte en su falda; cuando una mujer sea discriminada por su orientación sexual, ponte en su falda; cuando una mujer sea despedida injustamente, ponte en su falda; cuando una mujer no reciba salario justo, ponte en su falda; cuando a una mujer sea agredida sexualmente (violada), ponte en su falda; cuando a una mujer pretendan imponerle la maternidad, ponte en su falda. Pongámonos tod@s en las faldas de cada una de estas mujeres.


Seamos la diferencia

Publicado en El Nuevo Día
16 de mayo de 2009

No fue hasta la década de los 80 que la homosexualidad fue removida de la lista de desórdenes mentales en Estados Unidos. Esta apertura de parte de la comunidad profesional hacia la diversidad sexual, tuvo su paralelo a nivel internacional hace 19 años, cuando la Organización Mundial de la Salud, rectificando una política errada de mucho tiempo, hizo lo mismo. Es por esto que mañana 17 de mayo se celebra, en todo el mundo, el Día Mundial contra la Homofobia.

El conflicto en torno a la diversidad sexual ha resurgido en Puerto Rico durante los últimos años, con la propuesta de permitir las “uniones de hecho” en el nuevo Código Civil y la contrapropuesta, plasmada en la infame Resolución 99, de enmendar la Constitución para definir el “matrimonio” como un contrato exclusivamente entre un hombre y una mujer. Durante el cuatrienio pasado, la mayoría de los políticos utilizaron el tema para pagar favores o para distraer y dividir a la opinión pública. Incluso, la Resolución 99 fue engavetada más por maniobras de última hora que por un compromiso real con la igualdad de parte del liderato político del país.

No obstante, a sólo cinco meses de haber tomado posesión la nueva administración, la homofobia ha brotado de forma verdaderamente virulenta.

La Legislatura se ha convertido en uno de los principales focos de la infección, como demuestran los sucesos en torno a la nominación de Johanne Vélez, y las consabidas y mal camufladas expresiones de desprecio hacia las comunidades lésbica, gay, bisexual y transgénero por parte del presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, la senadora Migdalia Padilla y, más recientemente, el senador Carmelo Ríos.

La lección de este proceso es que el movimiento a favor de la diversidad sexual no puede depender de favores ni negociaciones a puerta cerrada. Sólo la movilización activa y visible de todas las personas que valoran la igualdad y la diversidad puede encender la conciencia de nuestro pueblo, para forjar una sociedad para todos y todas.

Podemos comenzar —calentando motores para que la Parada de Orgullo de junio sea la más masiva y consciente que haya habido— participando en la marcha para celebrar el Día Mundial contra la Homofobia y cerrar con broche de oro la Segunda Jornada Educativa, mañana desde la Torre de la UPR hasta la Plaza Robles de Río Piedras.


Luchemos por lo que falta

Publicado en El Nuevo Día
4 de marzo de 2009

El 8 de marzo en todo el mundo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, cuyos orígenes se remontan a las luchas de las mujeres trabajadoras de la segunda década del siglo XX por obtener el derecho al voto, mayor respeto en el mundo laboral y mejores condiciones de trabajo.

Desde entonces sigue habiendo avances en muchas áreas, bastantes de ellas, incluso donde se creía haber alcanzado la igualdad. Por ejemplo, en territorio estadounidense, las mujeres podemos hoy celebrar la reciente firma de la “Lilly Ledbetter Fair Pay Act”, norma que promueve la equidad salarial, en respuesta a dictámenes del Tribunal Supremo que restringían las demandas por discriminación en los salarios bajo la ley anterior.

En otros aspectos, el estancamiento es evidente.

Por un lado, la crisis económica mundial, que afecta también a Puerto Rico, amplifica el estancamiento económico de la mujer. La alternativa a la crisis que ofrece el nuevo gobierno está resumida en el informe del Consejo Asesor de Reconstrucción Económica y Fiscal, el cual propone medidas que, de implementarse, aumentarán el desempleo y deteriorarán aún más los servicios públicos, efectos nefastos para la clase trabajadora, y especialmente para las mujeres jefas de familia, que cada vez son más en nuestro país.

Por otro lado, la democracia en Puerto Rico se ve amenazada ante la crisis del estado laico: los crecientes ataques a la separación constitucional de Iglesia y Estado.

En los últimos años el Estado ha sido cooptado por ciertos sectores religiosos, cuya agenda ha sido apadrinada por muchos de nuestros políticos. El ataque se manifiesta abiertamente cuando dilatan la aprobación del nuevo Código Civil. Cuando amenazan con revivir la Resolución 99. Al retirar la carta circular que pretendía incluir la perspectiva de género en el currículo de las escuelas públicas. O al paralizar el nombramiento de Johanne Vélez García como procuradora de la mujer, por hacer expresiones cónsonas con la posición para la cual fue recomendada.

Todas estas acciones tienen el efecto, si no el propósito, de erosionar gravemente los derechos de las mujeres.
A casi un siglo de distancia del primer Día Internacional de la Mujer, el balance de lo que se ha avanzado permanece incierto.

Por ello, este 8 de marzo, y todos los días, más que celebrar, conmemoremos la larga historia de lucha que nos legaron nuestras antepasadas, de la única forma que su sacrificio merece: luchando por lo que falta.


Los cuerpos anónimos

Publicado en El Nuevo Día
12 de noviembre de 2008

El historiador Jacques Le Goff ha señalado que, aunque el cuerpo siempre ha estado en la Historia, pocas veces se ha tomado en cuenta como protagonista de ésta. El cuerpo como protagonista ha sido exaltado en algunas sociedadas, mientras que en otras ha sido reprimido. Incluso han coexistido, en el mismo periodo, la exaltación del cuerpo por parte de algunos sectores y represión por parte de otros.

Quiero usar el cuerpo como pretexto, pero no cualquier cuerpo. Quiero hablar del problema que representa la exaltación de los cuerpos anónimos que forman parte de una exhibición que algunos califican de cultural.

“Bodies: The Exhibition” ha viajado ya a varios países, y actualmente se exhibe en Puerto Rico. Por un lado, resulta fascinante que el público pueda conocer las maravillas del cuerpo observando uno real.

No obstante, no puedo evitar preguntarme de dónde vienen estos cuerpos reales sin vida. No es una pregunta original. La misma la han levantado ya diversos activistas de derechos humanos en todos los países a los que se ha llevado la exhibición.

Se ha señalado que los cuerpos que se usan en la exhibición fueron de presos chinos quienes murieron ejecutados y posiblemente sufrieron torturas. Aunque ello ha sido negado por los organizadores de la exhibición, éstos han tenido que admitir que no pueden demostrar con certeza el origen de los cadáveres. Por lo tanto, sigue la duda sobre el tapete: ¿de quiénes eran?

Al parecer los cuerpos sin vida de algunos importan más que los de otros. Sin minimizar la importancia del área geográfica de su procedencia o los detalles de su obtención, lo que más me perturba es el anonimato de estos cuerpos y las relaciones de poder y de clase social que de esta forma ponen de manifiesto y a la vez esconden.

Sin duda, si esos cuerpos exhibidos hubiesen sido donados por alguna familia con poder económico o político, no quedarían en el anonimato. Es muy probable, incluso, que los nombres estarían incluidos en el título de la exhibición o en el espacio donde se exhibe. Evidentemente, los cuerpos de los desiguales siguen en la desventaja hasta después de muertos.

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Los cuerpos anónimos

El historiador Jacques Le Goff ha señalado que, aunque el cuerpo siempre ha estado en la Historia, pocas veces se ha tomado en cuenta como protagonista de ésta. El cuerpo como protagonista ha sido exaltado en algunas sociedadas, mientras que en otras ha sido reprimido. Incluso han coexistido, en el mismo periodo, la exaltación del cuerpo por parte de algunos sectores y represión por parte de otros.

Quiero usar el cuerpo como pretexto, pero no cualquier cuerpo. Quiero hablar del problema que representa la exaltación de los cuerpos anónimos que forman parte de una exhibición que algunos califican de cultural.

Bodies: The Exhibition” ha viajado ya a varios países, y actualmente se exhibe en Puerto Rico. Por un lado, resulta fascinante que el público pueda conocer las maravillas del cuerpo observando uno real.

No obstante, no puedo evitar preguntarme de dónde vienen estos cuerpos reales sin vida. No es una pregunta original. La misma la han levantado ya diversos activistas de derechos humanos en todos los países a los que se ha llevado la exhibición.

Se ha señalado que los cuerpos que se usan en la exhibición fueron de presos chinos quienes murieron ejecutados y posiblemente sufrieron torturas. Aunque ello ha sido negado por los organizadores de la exhibición, éstos han tenido que admitir que no pueden demostrar con certeza el origen de los cadáveres. Por lo tanto, sigue la duda sobre el tapete: ¿de quiénes eran?

Al parecer los cuerpos sin vida de algunos importan más que los de otros. Sin minimizar la importancia del área geográfica de su procedencia o los detalles de su obtención, lo que más me perturba es el anonimato de estos cuerpos y las relaciones de poder y de clase social que de esta forma ponen de manifiesto y a la vez esconden.

Sin duda, si esos cuerpos exhibidos hubiesen sido donados por alguna familia con poder económico o político, no quedarían en el anonimato. Es muy probable, incluso, que los nombres estarían incluidos en el título de la exhibición o en el espacio donde se exhibe. Evidentemente, los cuerpos de los desiguales siguen en la desventaja hasta después de muertos.

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Los cuerpos anónimos

El historiador Jacques Le Goff ha señalado que, aunque el cuerpo siempre ha estado en la Historia, pocas veces se ha tomado en cuenta como protagonista de ésta. El cuerpo como protagonista ha sido exaltado en algunas sociedadas, mientras que en otras ha sido reprimido. Incluso han coexistido, en el mismo periodo, la exaltación del cuerpo por parte de algunos sectores y represión por parte de otros.

Quiero usar el cuerpo como pretexto, pero no cualquier cuerpo. Quiero hablar del problema que representa la exaltación de los cuerpos anónimos que forman parte de una exhibición que algunos califican de cultural.

Bodies: The Exhibition” ha viajado ya a varios países, y actualmente se exhibe en Puerto Rico. Por un lado, resulta fascinante que el público pueda conocer las maravillas del cuerpo observando uno real.

No obstante, no puedo evitar preguntarme de dónde vienen estos cuerpos reales sin vida. No es una pregunta original. La misma la han levantado ya diversos activistas de derechos humanos en todos los países a los que se ha llevado la exhibición.

Se ha señalado que los cuerpos que se usan en la exhibición fueron de presos chinos quienes murieron ejecutados y posiblemente sufrieron torturas. Aunque ello ha sido negado por los organizadores de la exhibición, éstos han tenido que admitir que no pueden demostrar con certeza el origen de los cadáveres. Por lo tanto, sigue la duda sobre el tapete: ¿de quiénes eran?

Al parecer los cuerpos sin vida de algunos importan más que los de otros. Sin minimizar la importancia del área geográfica de su procedencia o los detalles de su obtención, lo que más me perturba es el anonimato de estos cuerpos y las relaciones de poder y de clase social que de esta forma ponen de manifiesto y a la vez esconden.

Sin duda, si esos cuerpos exhibidos hubiesen sido donados por alguna familia con poder económico o político, no quedarían en el anonimato. Es muy probable, incluso, que los nombres estarían incluidos en el título de la exhibición o en el espacio donde se exhibe. Evidentemente, los cuerpos de los desiguales siguen en la desventaja hasta después de muertos.

Los cuerpos anónimos

El historiador Jacques Le Goff ha señalado que, aunque el cuerpo siempre ha estado en la Historia, pocas veces se ha tomado en cuenta como protagonista de ésta. El cuerpo como protagonista ha sido exaltado en algunas sociedadas, mientras que en otras ha sido reprimido. Incluso han coexistido, en el mismo periodo, la exaltación del cuerpo por parte de algunos sectores y represión por parte de otros.

Quiero usar el cuerpo como pretexto, pero no cualquier cuerpo. Quiero hablar del problema que representa la exaltación de los cuerpos anónimos que forman parte de una exhibición que algunos califican de cultural.

Bodies: The Exhibition” ha viajado ya a varios países, y actualmente se exhibe en Puerto Rico. Por un lado, resulta fascinante que el público pueda conocer las maravillas del cuerpo observando uno real.

No obstante, no puedo evitar preguntarme de dónde vienen estos cuerpos reales sin vida. No es una pregunta original. La misma la han levantado ya diversos activistas de derechos humanos en todos los países a los que se ha llevado la exhibición.

Se ha señalado que los cuerpos que se usan en la exhibición fueron de presos chinos quienes murieron ejecutados y posiblemente sufrieron torturas. Aunque ello ha sido negado por los organizadores de la exhibición, éstos han tenido que admitir que no pueden demostrar con certeza el origen de los cadáveres. Por lo tanto, sigue la duda sobre el tapete: ¿de quiénes eran?

Al parecer los cuerpos sin vida de algunos importan más que los de otros. Sin minimizar la importancia del área geográfica de su procedencia o los detalles de su obtención, lo que más me perturba es el anonimato de estos cuerpos y las relaciones de poder y de clase social que de esta forma ponen de manifiesto y a la vez esconden.

Sin duda, si esos cuerpos exhibidos hubiesen sido donados por alguna familia con poder económico o político, no quedarían en el anonimato. Es muy probable, incluso, que los nombres estarían incluidos en el título de la exhibición o en el espacio donde se exhibe. Evidentemente, los cuerpos de los desiguales siguen en la desventaja hasta después de muertos.

Los cuerpos anónimos

El historiador Jacques Le Goff ha señalado que, aunque el cuerpo siempre ha estado en la Historia, pocas veces se ha tomado en cuenta como protagonista de ésta. El cuerpo como protagonista ha sido exaltado en algunas sociedadas, mientras que en otras ha sido reprimido. Incluso han coexistido, en el mismo periodo, la exaltación del cuerpo por parte de algunos sectores y represión por parte de otros.

Quiero usar el cuerpo como pretexto, pero no cualquier cuerpo. Quiero hablar del problema que representa la exaltación de los cuerpos anónimos que forman parte de una exhibición que algunos califican de cultural.

Bodies: The Exhibition” ha viajado ya a varios países, y actualmente se exhibe en Puerto Rico. Por un lado, resulta fascinante que el público pueda conocer las maravillas del cuerpo observando uno real.

No obstante, no puedo evitar preguntarme de dónde vienen estos cuerpos reales sin vida. No es una pregunta original. La misma la han levantado ya diversos activistas de derechos humanos en todos los países a los que se ha llevado la exhibición.

Se ha señalado que los cuerpos que se usan en la exhibición fueron de presos chinos quienes murieron ejecutados y posiblemente sufrieron torturas. Aunque ello ha sido negado por los organizadores de la exhibición, éstos han tenido que admitir que no pueden demostrar con certeza el origen de los cadáveres. Por lo tanto, sigue la duda sobre el tapete: ¿de quiénes eran?

Al parecer los cuerpos sin vida de algunos importan más que los de otros. Sin minimizar la importancia del área geográfica de su procedencia o los detalles de su obtención, lo que más me perturba es el anonimato de estos cuerpos y las relaciones de poder y de clase social que de esta forma ponen de manifiesto y a la vez esconden.

Sin duda, si esos cuerpos exhibidos hubiesen sido donados por alguna familia con poder económico o político, no quedarían en el anonimato. Es muy probable, incluso, que los nombres estarían incluidos en el título de la exhibición o en el espacio donde se exhibe. Evidentemente, los cuerpos de los desiguales siguen en la desventaja hasta después de muertos.

cuerpos anónimos

El historiador Jacques Le Goff ha señalado que, aunque el cuerpo siempre ha estado en la Historia, pocas veces se ha tomado en cuenta como protagonista de ésta. El cuerpo como protagonista ha sido exaltado en algunas sociedadas, mientras que en otras ha sido reprimido. Incluso han coexistido, en el mismo periodo, la exaltación del cuerpo por parte de algunos sectores y represión por parte de otros.

Quiero usar el cuerpo como pretexto, pero no cualquier cuerpo. Quiero hablar del problema que representa la exaltación de los cuerpos anónimos que forman parte de una exhibición que algunos califican de cultural.

Bodies: The Exhibition” ha viajado ya a varios países, y actualmente se exhibe en Puerto Rico. Por un lado, resulta fascinante que el público pueda conocer las maravillas del cuerpo observando uno real.

No obstante, no puedo evitar preguntarme de dónde vienen estos cuerpos reales sin vida. No es una pregunta original. La misma la han levantado ya diversos activistas de derechos humanos en todos los países a los que se ha llevado la exhibición.

Se ha señalado que los cuerpos que se usan en la exhibición fueron de presos chinos quienes murieron ejecutados y posiblemente sufrieron torturas. Aunque ello ha sido negado por los organizadores de la exhibición, éstos han tenido que admitir que no pueden demostrar con certeza el origen de los cadáveres. Por lo tanto, sigue la duda sobre el tapete: ¿de quiénes eran?

Al parecer los cuerpos sin vida de algunos importan más que los de otros. Sin minimizar la importancia del área geográfica de su procedencia o los detalles de su obtención, lo que más me perturba es el anonimato de estos cuerpos y las relaciones de poder y de clase social que de esta forma ponen de manifiesto y a la vez esconden.

Sin duda, si esos cuerpos exhibidos hubiesen sido donados por alguna familia con poder económico o político, no quedarían en el anonimato. Es muy probable, incluso, que los nombres estarían incluidos en el título de la exhibición o en el espacio donde se exhibe. Evidentemente, los cuerpos de los desiguales siguen en la desventaja hasta después de muertos.


Reflexiones sobre la intersexualidad

Nahomi Galindo-Malavé
Publicado en Conboca
Agosto 2007

Los temas del cuerpo y la sexualidad, aunque no son nuevos, están en auge. Esto no es casualidad, pues el interés público en torno estos temas tiende a aumentar cuando los derechos a la privacidad, intimidad, y control sobre nuestros cuerpos se ven amenazados por el Estado. Dicho interés ha resurgido recientmente en Puerto Rico tras la controversia desatada por la revisión del Código Civil.

Durante dicho proceso, sectores progresistas defendieron la propuesta de permitirle a las personas transgénero plasmar su cambio de “sexo” en el certificado de nacimiento. Además, se contemplaba legalizar las “uniones de hecho” tanto para parejas heterosexuales como para parejas del mismo sexo.

Los sectores conservadores y fundamentalistas contratacaron, impulsando la polémica Resolución 99, que pretende elevar a rango constituional la definición legal del matrimonio como un contrato entre un hombre y una mujer.

En este contexto, han surgido en diversos foros valiosas aportaciones (aunque no suficientes) que abonan al cuestionamiento de la heteronormatividad. El reciente largometraje de la cineasta uruguaya Luisa Puenzo, XXY, y el ensayo Cuerpo subversivo, norma seductora: Un capítulo de la historia de la heterosexualidad en Puerto Rico (2002) de la historiadora María del Carmen Baerga, son ejemplos de aportaciones recientes a estos cuestionamientos.

El filme XXY presenta a Alex, adolescente intersexual de 15 años. Los padres (Kraken y Suli) de Alex, abandonaron Buenos Aires, Argentina, para instalarse en una cabaña aislada en las afueras de Piriápolis, Uruguay. La razón de su mudanza fue que Alex pudiera crecer protegida de los prejuicios de la sociedad, al menos hasta que decidiera por una identidad de género. Sin embargo, Alex se resiste a tener que elegir un “género”. Un ejemplo, de esto se muestra cuando precisamente Alex deja de beberse las hormonas, que eran parte del proceso médico que le ayudaría a “elegir” su identidad. La familia recibe la visita de una pareja de amigos (Erika y Ramiro) que llegan de Buenos Aires con su hijo, también adolescente, Álvaro.

La trama se desenvuelve entre la estadía de los amigos y su insistencia en castrar y evitar que Alex se desarrolle como un hombre, y la relación que va creciendo entre Alex y Álvaro, que no sabe que ésta es hermafrodita hasta que tienen su primera relación sexual. Otro aspecto temático del filme es la preocupación de los padres de Alex por evitarle cualquier tipo de sufrimiento, sobre todo Kraken (quien es biólogo marino).

Resulta interesante que en la década del 1940 en Puerto Rico ocurrió una historia veridica de la intersexualidad. En Cuerpo subversivo, norma seductora, Baerga documenta la historia de un intersexual conocido como Emelino Troche, quien vivía en el pueblo de Hormigueros, y el escándalo que se desató a nivel nacional. El estudio de Baerga aborda como la sexualidad de Emelino se convirtió en materia de discusión pública en 1944, cuando fue acusado de “deshonrar” a la joven de 17 años, Luz Selenia Caraballo. Baerga, a través de su investigación, nos muestra cómo el escándalo sacó a luz la naturaleza “ambigua” del cuerpo de Emelina, quien luego de vivir parte de su vida como mujer, insistió en defenderse ante la Ley como hombre.

Luz Selenia se querelló ante el juez de Hormigueros, acusando a Emelino de haberla seducido y deshonrado, y exigiendo respeto y reparación mediante el matrimonio (aunque el espacio en esta reseña es demasiado limitado para abundar sobre el tema de la “virginidad” y el cuerpo de la mujer, nótese que la narrativa comienza con la pérdida del “honor” junto con la virginidad, como posesión de un cuerpo que se guarda o se roba). Las protagonistas se presentaron ante el tribunal vestidas como mujeres, dejando atónito al juez, quien conocía a Emelina de mucho antes. Explicado el “daño”, Emelina indicó que estaba dispuesta a repararlo mediante el matrimonio, desatando un escándalo, ya que el juez se negaba a casar a dos mujeres. Al insistir la pareja, Emelina fue enviada a realizarse un examen médico, el cual, según el certificado expedido, “reveló” que en efecto era un “hombre”. El juez entonces
permitió que adquirieran licencia matrimonial, aunque Emelino continuó vistiendo ropas de mujer.

Los  planes de boda, sin embargo, se afectaron a raíz de la ola de publicidad que levantó el caso. Baerga nos explica que a pesar de que: en la actualidad algunas definiciones y sistemas clasificatorios de siglos anteriores han sido dejados atrás, la idea de que somos poseedores de una naturaleza sexual, o un “sexo verdadero”, permanece vigente en los discursos del poder y en la opinión pública. La mayoría de la gente desea ser “normal”, por lo que luchan, con mayor o menor éxito, por alcanzar la “normalidad”.

En su ensayo, Baerga nos muestra cómo Emelino intentó encontrar la “verdad” sobre su ser en su “naturaleza sexual”, firmemente enmarcada dentro de los parámetros de la heterosexualidad y el binarismo hombre/mujer. Además, el ensayo demuestra que el deseo de Emelino de conformarse a la normalidad, y su convencimiento de que su conducta, sentimientos, inclinaciones y deseos responden a imperativos “naturales”, es precisamente lo que lo motiva a “confesarle” al mundo la “verdad” sobre su “naturaleza”.

Sin embargo, ni Alex ni Emelino se proyectan como víctimas. Por el contrario, como resaltan claramente tanto el filme de Puenzo como el ensayo de Baerga, ambos se aferran firmemente a su dignidad humana. Emelino adoptó una identidad pública masculina, aunque mantuvo su cabello largo para poder promocionarse como el “hombre-mujer” en los espectáulos “humorísticos” que protagonizaba para ganarse el pan (¿o tal vez como una forma sublimada y adecuada a la norma estética de aquella época, de afirmar su intersexualidad?). Alex, por su parte, ejerce su resistencia a las “normativas”sexuales que pretenden impornerle al dejar de tomar las hormonas que le recetaban para evitar que le creciera vello en la cara. Tanto el filme como el ensayo se distancian de presentar a sus sujetos como casos clínico, brindándonos en su lugar retratos profundamente humanos que no por ello pierden su valor analítico.

En síntesis, las propuestas que recogen ambos trabajos se pueden resumir en dos. La primera es que la “sexualidad” no consiste de un número fijo de identidades inherentes en la naturaleza, sino un complejo entramado de relaciones que son histórica y culturalmente variable, y puede incluir identidades flexibles. La segunda es que dentro de esa diversidad de identidades posibles, la intersexualidad es tan digna y legítima como cualquiera. La importancia de estas contribuciones radica en que proveen nuevas perspectivas, planteando de forma humana y accesible los temas del género, el cuerpo y la sexualidad, que para muchos en nuestra sociedad aun resultan tan confusos y delicados.


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