Tag Archives: maternidad

Maternidad maximalista y huelgas demográficas

9/10/2011
Por Celia Amorós
Tomado de El País

Las conquistas del movimiento feminista no escapan al principio de la acción y reacción. El feminismo de los años setenta encontró una fuerte resaca desde los ochenta que tuvo como uno de sus ejes fundamentales una campaña internacional dirigida al superego -ese superego que, según Freud, era tan débil en las mujeres- maternal de las féminas. La Liga Internacional de la Leche orquestó su campaña con múltiples alianzas y potenció el mensaje de que el amamantamiento natural, exclusivo y durante largo tiempo, es un imperativo categórico al que solamente podrían sustraerse las madres desnaturalizadas. Desnaturalizadas, en efecto, porque se impuso una ideología naturalista sobre la maternidad que asimila el cometido de la madre humana al de las hembras de los mamíferos como la vaca o la cabra. Elisabeth Badinter, teórica feminista francesa que reconstruyó en su día la historia del “instinto maternal”, ha publicado recientemente un libro sobre la cuestión del amamantamiento natural que está teniendo una amplia resonancia. Pone de manifiesto los efectos disuasorios, paradójicos y perversos desde el punto de vista demográfico, de las exigencias totalitarias dirigidas a unas madres a tiempo completo y, si puede decirse, a vida completa: el resultado es que muchas mujeres renuncian a la maternidad totalmente o bien limitan tanto su aportación que determinados países europeos no alcanzan su tasa de reproducción. Es bien sabido lo que ello conlleva. Pero la incidencia de las crisis favorece “la mística de la feminidad” que tan lúcidamente analizó en su día Betty Friedan. En su nueva versión, la “directora gerente de su hogar” podría convertirse en la madre abnegada que renuncia a cualquier proyecto personal en aras del bienestar de sus hijos en paladines de los cuales se erigen los voceros de la Liga de la Leche. En definitiva, un trabajo precario y mal remunerado no es un aliciente que pueda disuadir a las mujeres de que su identidad como féminas se solapa con la maternidad full time tal como se les predica.

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Contra la tiranía de la madre perfecta

Por Erica Jong
12 de noviembre de 2010
Tomado de The Wall Street Journal

A menos que haya vivido en otro planeta en los últimos 20 años, se habrá dado cuenta de que sufrimos una prolongada orgía de maternofilia. Las estrellas de cine embarazadas muestran orgullosas sus vientres y las coloridas revistas en las cajas registradoras de los supermercados no se cansan de describir la inagotable felicidad de los papás famosos. Tener y criar hijos ha pasado a convertirse en el máximo objetivo en la vida de las mujeres. ¿Qué importa que haya ahora mismo suficientes niños abandonados en el planeta para hacer que la reproducción sea innecesaria? Narcisistas de profesión como Angelina Jolie y Madonna quieren sus propias minirréplicas además de los niños africanos y asiáticos que coleccionan para promocionar su apertura de mente. En los reportajes fotográficos, no suelen aparecer las niñeras que las ayudan. Quieren vendernos la idea de que todo este tema de los bebés es indoloro, fácil y barato.

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Yo, víctima de violencia

Maternidad de Pablo Picasso

Por Nani Álvarez
Colaboración especial para:
La semana de No Más Violencia Contra las Mujeres

Hace poco más de cuatro años tuve un aborto espontáneo. Al no saber qué ocurría con mi cuerpo durante la duodécima semana de mi embarazo me precipité al hospital ente una hemorragia. Luego de un ultrasonido vaginal y de más de siete horas de espera en sala de emergencias por fin llegó la doctora en ginecología. En seguida me dio la triste noticia de que los signos vitales del feto estaban ausentes. En ese momento me rendí ente su “omnipotencia” y muy obedientemente acepté todas sus decisiones.

Desde las dos de la tarde hasta las ocho de la mañana del siguiente día, el líquido proveniente de una pequeña bolsa junto al suero de salina, llegaba gota a gota hasta mi vena. Este líquido llamado Pitocina (oxitocina sintética) causa dolorosas y continuas contracciones en el útero (mucho más dolorosas de lo que podrían ser las contracciones causadas por la oxitocina que producimos durante un parto natural).

A eso de las nueve de la mañana llegó mi escolta con una camilla para trasladarme a sala de operaciones. Una vez ahí se me aplicó la dolorosa anestesia espinal, se me acostó sobre mi espalda, los pies amarrados en la “burra” y se me practicó un raspe. Durante el procedimiento la doctora hace un comentario que me resultó curioso insinuando que el raspe había sido innecesario puesto que ya había expulsado la mayor parte del feto y del contenido del útero.

Me sentí abusada y creí por mucho tiempo que mi cuerpo no funcionaba de manera correcta. Pensé qué sería de estas situaciones sin la intervención de un cirujano obstetra y comencé a buscar información sobre esto en foros de Internet. Para mi sorpresa, aprendí que el cuerpo tiene sus mecanismos naturales, que la muerte es parte misma de la vida y que no era necesaria la mano del doctor. Entonces, extendí mi búsqueda y entendí que todo, hasta el parto, se trataba de un negocio muy lucrativo a expensas de nuestro cuerpo.

A manera de redención, hace casi un año, en un proceso liberador, parí de manera completamente natural a un niño saludable. El 31 de diciembre del 2008 mi cuerpo experimentó un proceso sanador, para mi cuerpo y mi mente. La intervención de los que a mi alrededor se encontraban fue casi nula, mas el amor y el respeto que impartían hacia mi y mi cuerpo fueron clave para la reconquista del poder que hoy conozco. Estoy más que segura que con la doctora que atendió mi aborto era muy probable que este parto acabara con una cesárea a cambio de sus vacaciones.

Somos víctimas de un sistema que nos ha hecho creer la ilusión de que tiene el poder sobre nuestras mentes, nuestros cuerpos y nuestro ser. Seamos responsables y tomemos las riendas de nuestra vida. Levantemos la voz y hagamos de nuestro cuerpo la acción misma que revele que ninguna especie podría sobrevivir si una de cada dos de sus hembras necesitara una cesárea. No hemos cambiado, es solo la artimaña de unos pocos que intentan obtener ganancias y beneficios económicos creando estratagemas que cambian las circunstancias de nuestra naturaleza.

“¿Cómo está el cuerpo de la mujer? Bien, gracias.”


Reflexión sobre la maternidad

Por Nahomi Galindo-Malavé
Publicado en El Nuevo Día
25 de agosto de 2009

Hace algunos días se publicó una noticia que bien podría ser el trama de una película de terror mal titulada: Una mujer está embarazada… ¡de 12 bebés!. Aunque la historia se intentó pintar “bonita”, (incluía foto intrauterina), me heló la sangre. Era como ver la vida de abnegación y sacrificio de nuestras abuelas condensada en 9 meses y glorificada como un ejemplo a emular. El colmo de la obsesión promovida por los sectores fundamentalistas en la modernidad tardía, auxiliados por la alta tecnología y los medios masivos.

A diferencia de nuestras abuelas la protagonista de esta historia, eligió su destino. La mujer tuvo abortos involuntarios y se sometió a tratamientos de fertilidad. Su único deseo: “abrazar a sus seis niños y seis niñas”. Desea los 12 fetos aunque los médicos le han dicho que la probabilidad de que nazcan vivos es de 1% y que su vida peligra.

Sin duda, la experiencia de la maternidad varía de mujer en mujer. Para algunas, preparadas para tener hijos o no, ya sea económica o mentalmente, es una gran alegría. Otras, aún preparadas, se enfrentan a decisiones difíciles. A las que toman la difícil decisión de terminar su embarazo de forma segura y legal (opción no disponible antaño), a menudo se les proyecta como monstruos, asesinas, malas mujeres.

Sin ánimo de ofender a quienes eligen tener muchos hijos (se trata de poder elegir), mucho más monstruosa y grotesca me parece la noticia de que una mujer tendrá 12 hijos de golpe, y que esto se celebre. Cabe preguntarse, ¿No es irresponsable arriesgar su propia salud y vida, privando así de su madre a las criaturas que lanzará al mundo? ¿No es irresponsable exponer la salud y el bienestar de las que llegasen a nacer? ¿No contradice su deseo de ser madre la posibilidad de que tanto ella como muchas de las criaturas no sobrevivan el intento?

Todo este drama es muestra del extremo al que ha llegado la obsesión con la maternidad que se ha vuelto hegemónica en nuestra era globalizada. A pesar de que la protagonista es de Túnez, el tema repercute en Puerto Rico. Además, muestra cómo los medios de comunicación contribuyen, concientemente o no, a construir socialmente una imagen glorificada de la maternidad, a menudo de forma irresponsable.

Las profundas contradicciones y limitaciones de este discurso quedan reveladas cuando la maternidad se sobrepone, incluso, a la salud y vida.


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