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Ricky Martin: “Soy un hombre gay y busco mis derechos”

Viernes 14 de octubre de 2011
Agencia EFE
Emol

MANAGUA.- El cantante puertorriqueño Ricky Martin defendió su sexualidad durante una conferencia de prensa en Managua, ciudad a la que llegó para ofrecer un concierto este viernes, antes de su esperado y polémico caso por Honduras.

“Sí, soy un hombre gay y yo busco mis derechos”, expresó el cantante al ser consultado sobre el cambio que ha tenido su vida al admitir su homosexualidad.

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La realidad detrás del maquillaje (Documental sobre el transformismo)

Documental creado por la Universidad de Puerto Rico en Arecibo para dar a conocer lo que es el transformismo y crear conciencia a las personas que no conocen sobre el mismo. La calidad de la imagen se perdió un poco, no es la misma que la original. Como quiera, que lo disfruten.

La realidad detras del maquillaje (Documental sobre transformismo) from chery on Vimeo.

***Agradezco a Pedro Julio Serrano Burgos el enlace.


National LGBTI Health Summit 2011 Call for Abstracts

National LGBTI Health Summit 2011 Call for Abstracts We invite you to spend a few days in Bloomington working intensively with colleagues from all over the nation and world who are grappling with similar challenges, and engage in deep thinking and extended discussion about innovative programming related to the theme of “LGBTI Health: At the Crossroads.” We welcome presentations from diverse health care disciplines, community members, and anyone with a vested interest in addressing LGBTI health discrepancies. Based on the content of the abstracts accepted for workshop presentations, the workshop will be organized into tracks.

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Soy el responsable de la persecución a homosexuales que hubo en Cuba: Fidel Castro

Por: Carmen Lira Saade
Periódico La Jornada
Martes 31 de agosto de 2010, p. 26

La Habana. Aunque no hay nada que denote en él malestar alguno, creo que a Fidel no le va a gustar lo que voy a decirle:

–Comandante, todo el encanto de la Revolución Cubana, el reconocimiento, la solidaridad de una buena parte de la intelectualidad universal, los grandes logros del pueblo frente al bloqueo, en fin, todo, todo se fue al caño por causa de la persecución a homosexuales en Cuba.

Fidel no rehuye el tema. Ni niega ni rechaza la aseveración. Sólo pide tiempo para recordar, dice, cómo y cuándo se desató el prejuicio en las filas revolucionarias.

Hace cinco décadas, y a causa de la homofobia, se marginó a los homosexuales en Cuba y a muchos se les envió a campos de trabajo militar-agrícola, acusándolos de “contrarrevolucionarios”.

–Sí –recuerda–, fueron momentos de una gran injusticia, ¡una gran injusticia! –repite enfático–, la haya hecho quien sea. Si la hicimos nosotros, nosotros… Estoy tratando de delimitar mi responsabilidad en todo eso porque, desde luego, personalmente, yo no tengo ese tipo de prejuicios.

Se sabe que entre sus mejores y más antiguos amigos hay homosexuales.

–Pero, entonces, ¿cómo se conformó ese odio al “diferente”?

Él piensa que todo se fue produciendo como una reacción espontánea en las filas revolucionarias, que venía de las tradiciones. En la Cuba anterior no sólo se discriminaba a los negros: también se discriminaba a las mujeres y, desde luego, a los homosexuales…

–Sí, sí. Pero no en la Cuba de la “nueva” moral, de la que tan orgullosos estaban los revolucionarios de dentro y de fuera…

–¿Quién fue, por tanto, el responsable, directo o indirecto, de que no se pusiera un alto a lo que estaba sucediendo en la sociedad cubana? ¿El Partido? Porque ésta es la hora en que el Partido Comunista de Cuba no “explicita” en sus estatutos la prohibición a discriminar por orientación sexual.

–No –dice Fidel–. Si alguien es responsable, soy yo…

“Es cierto que en esos momentos no me podía ocupar de ese asunto… Me encontraba inmerso, principalmente, de la Crisis de Octubre, de la guerra, de las cuestiones políticas…”

–Pero esto se convirtió en un serio y grave problema político, comandante.

–Comprendo, comprendo… Nosotros no lo supimos valorar… sabotajes sistemáticos, ataques armados, se sucedían todo el tiempo: teníamos tantos y tan terribles problemas, problemas de vida o muerte, ¿sabes?, que no le prestamos suficiente atención.

–Después de todo aquello, se hizo muy difícil la defensa de la Revolución en el exterior… La imagen se había deteriorado para siempre en algunos sectores, sobre todo de Europa.

–Comprendo, comprendo –repite–: era justo…

–La persecución a homosexuales podía darse con menor o mayor protesta, en cualquier parte. No en la Cuba revolucionaria –le digo.

–Comprendo: es como cuando el santo peca, ¿verdad?… No es lo mismo que peque el pecador, ¿no?

Fidel esboza una tenue sonrisa, para luego volver a ponerse serio:

–Mira: piensa tú cómo eran los días nuestros en aquellos primeros meses de la Revolución: la guerra con los yanquis, el asunto de las armas y, casi simultáneamente a ellos, los planes de atentados contra mi persona…

Fidel revela lo “tremendamente” que influyeron en él y lo que alteraron su vida las amenazas de atentados y los atentados mismos de que fue víctima:

“No podía estar en ninguna parte, no tenía ni dónde vivir…” Las traiciones estaban a la orden del día, y él tenía que andar a salto de mata…

“Escapar a la CIA, que compraba tantos traidores, a veces entre la misma gente de uno, no era cosa sencilla; pero en fin, de todas maneras, si hay que asumir responsabilidad, asumo la mía. Yo no voy a echarle la culpa a otros…”, sostiene el dirigente revolucionario.

Sólo lamenta no haber corregido entonces…

Hoy, sin embargo, el problema se está enfrentando:

Bajo el lema “La homosexualidad no es un peligro, la homofobia sí”, se celebró recientemente en muchas ciudades del país la tercera Jornada Cubana por el Día Mundial Contra la Homofobia. Gerardo Arreola, corresponsal de La Jornada en Cuba, da cuenta puntual del debate y la lucha que se lleva adelante en la isla por el respeto a los derechos de las minorías sexuales.

Arreola refiere que es Mariela Castro, una socióloga de 47 años –hija del presidente cubano Raúl Castro–, quien lidera el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), institución que –dice ella– ha conseguido mejorar la imagen de Cuba después de la marginación de los años 60.

“Aquí estamos las cubanas y los cubanos, para seguir luchando por la inclusión, para que ésta sea la lucha por todas y todos, por el bien de todas y todos”, dijo Mariela Castro al inaugurar la jornada, escoltada por transexuales que sostenían una bandera cubana y otra multicolor del movimiento gay.

Hoy en Cuba, los esfuerzos por los homosexuales incluyen iniciativas como cambio de identidad de transexuales o las uniones de civiles entre personas del mismo sexo.

Desde los años 90, la homosexualidad en la isla está despenalizada, aunque no deja de haber del todo casos de asedio policiaco. Y desde 2008 se practican operaciones gratuitas de cambio de sexo.

El bloqueo

En 1962 Estados Unidos decretó el bloqueo contra Cuba. Se trató de “una feroz tentativa de genocidio”… como le ha llamado Gabriel García Márquez, el escritor que mejor ha cronicado el periodo.

–Periodo que dura hasta nuestros días –me advierte Fidel.

“El bloqueo está vigente hoy más que nunca, y con el agravante, en estos momentos, de que es ley constitucional en Estados Unidos, por el hecho de que la vota el presidente, la vota el Senado, la vota la Cámara de Representantes…”

El número de votos y su aplicación pueden aliviar considerablemente, o no, la situación. Pero ahí está…

–Sí, ahí está la ley Helms-Burton, injerencista y anexionista… y la ley Torricelli, debidamente aprobadas por el Congreso de Estados Unidos.

Recuerdo bien al senador Helms el día de 1996 en que le fue aprobada su iniciativa. Estaba exultante y repetía ante los periodistas lo central de sus pretensiones:

“Castro se tiene que ir de Cuba. No me importa cómo Castro deje el país: si es en forma vertical, o en forma horizontal, eso es asunto de ellos… Pero Castro debe dejar Cuba.”

Comienza el cerco

“En 1962, cuando Estados Unidos decretó el bloqueo, Cuba se encontró de pronto con la evidencia de que no tenía nada más que seis millones de cubanos resueltos, en una isla luminosa y desguarnecida…”

Nadie, ningún país, podía comerciar con Cuba; con nadie se podía comprar o vender, ¡ay de aquel país o empresa! que no se sujetara al asedio comercial decretado por Estados Unidos. Siempre me llamó la atención aquel barco de la CIA que patrulló las aguas territoriales hasta hace unos pocos años, para interceptar los barcos que llevaran mercancías a la isla.

El problema mayor, sin embargo, fue siempre el de las medicinas y los alimentos, que se mantiene hasta nuestros días. Todavía hoy no se permite a ninguna empresa alimentaria comerciar con Cuba, ni siquiera por la importancia de los volúmenes que la isla adquiriría o porque ésta siempre está obligada a pagar por adelantado.

Condenados a morir de hambre, los cubanos tuvieron que “inventar la vida otra vez desde el principio”, dice García Márquez.

Desarrollaron una “tecnología de la necesidad” y una “economía de la escasez”, relata: toda una “cultura de la soledad”.

No hay gesto de pesar, menos de amargura, cuando Fidel Castro admite el abandono en que dejó a la isla gran parte del mundo. Al contrario…

–La lucha, la batalla que tuvimos que dar nos llevó a hacer esfuerzos superiores a los que tal vez habríamos hecho sin bloqueo –dice Fidel.

Recuerda con una suerte de orgullo, por ejemplo, la gigantesca operación de masas que llevaron adelante cinco millones de muchachos, agrupados en los CDR. Tan sólo en una jornada de ocho horas lograron una vacunación masiva en todo el país, con la que erradicaron enfermedades como la polio o el paludismo.

O cuando más de un cuarto de millón de alfabetizadores –cien mil de ellos niños se echó a cuestas la alfabetización de la mayor parte de la población adulta del país que no sabía leer ni escribir.

Pero el “gran salto” se da, sin duda, en la medicina y en la biotecnología:

–Se habla de que Fidel mismo mandó a formar en Finlandia a un equipo de científicos y médicos que habrían de encargarse de la producción de medicamentos.

–El enemigo usó contra nosotros la guerra bacteriológica. “Trajo aquí el virus II del Dengue. En la Cuba pre revolucionaria no se conocía ni el I. Aquí nos apareció el II, que es mucho más peligroso porque produce un dengue hemorrágico que ataca sobre todo a los niños.

“Entró por Boyeros. Lo trajeron los contrarrevolucionarios, esos mismos que andaban con Posada Carriles, esos mismos que indultó Bush, esos mismos que dieron lugar al sabotaje del avión de Barbados… Esa misma gente recibió la tarea de introducir el virus”, denuncia Fidel.

–Culpaban a Cuba porque, decían, había mucho mosquito en la Isla –le digo.

–¿Cómo no iba a haberlos si para combatirlos hace falta el abate, y el abate no lo podíamos obtener: nada más lo producían en Estados Unidos? –revela.

El rostro del comandante se ensombrece:

“Se nos empezaron a morir los niños”, recuerda. “No teníamos con qué atacar la enfermedad. Nadie nos quería vender las medicinas y los equipos con los que se erradica el virus. Ciento cincuenta personas murieron víctimas de la enfermedad. Casi todos eran niños…

“Tuvimos que acudir a las compras por contrabando, aunque era carísimo. Dondequiera prohibieron hasta traerlo. Una vez, por misericordia, dejaron traer un poco.”

Por “misericordia”, ha dicho el hombre fuerte de la Revolución. Confieso mi turbación…

No precisamente por misericordia, sino por solidaridad, acudieron algunos amigos de Cuba. Fidel menciona, por México, a los Echeverría: Luis y María Esther que, aunque ya no estaban en el gobierno, pudieron conseguir algunos equipos que permitieron paliar de alguna forma la epidemia.

–No los olvidaremos nunca –dice conmovido.

–¿Ya ve? –le digo. No todo han sido malas o desafortunadas relaciones con personajes del poder mexicano…

–Desde luego que no –dice antes de que concluyamos la plática-entrevista y pasemos al almuerzo que compartimos con su esposa, Dalia Soto del Valle.

Desde esa terraza sideral donde se coloca para mirar y analizar el mundo, la vida… Fidel hace un brindis por que “en el mundo del futuro tengamos una sola Patria”.

“¿Qué es eso de que unos son españoles, otros ingleses, otros africanos? ¿Y que unos tienen más que otros…?

“El mundo del futuro tiene que ser común, y los derechos de los seres humanos tienen que estar por encima de los derechos individuales… Y va a ser un mundo rico, donde los derechos sean igualitos para todos…”

–¿Cómo se va a conseguir eso, comandante?

–Educando… educando y creando amor y confianza.


Los que no quieren casar a las parejas gays (en Argentina)

Lunes, 26 de julio de 2010
Tomado de Página 12
Por Soledad Vallejos

Tras la aprobación del matrimonio igualitario en el Congreso de la Nación, jueces de paz y agentes del Registro Civil sugirieron que no acatarán la nueva ley. Las organizaciones sociales se aprestan a presentar denuncias y abrir causas penales.

Por Soledad Vallejos

Ante los ojos de quienes durante meses se opusieron a la sanción del matrimonio igualitario, los debates en la sociedad, el visto bueno del Congreso y la promulgación presidencial no tienen validez alguna ante “la ley de Dios”. Así lo han enunciado en distintos, aunque pocos (solamente cinco), lugares del país funcionarias y funcionarios que alegan una presunta “objeción de conciencia” para no aplicar una ley civil. Como sucedió durante el largo proceso que culminó con la sanción en la madrugada del jueves 15, la estrategia de los sectores integristas es insinuar y nunca decir. Jueces de paz, funcionarios del Registro Civil y hasta un gobernador han echado mantos de sospecha para no revelar que tras el reparo se agazapa el juicio moral, en una estrategia que se sirve de recurrir al discurso del Estado de derecho y las minorías para disimular el peso del prejuicio y las presiones eclesiásticas. Tal como pasó cuando la ley era proyecto y transitaba por las cámaras del Congreso, el rechazo a la igualdad tiene un perfil bien definido, tanto que algunas caras y palabras resultan conocidas y previsibles. Como sea, las acciones legales contra esos ejercicios de discriminación y supuestas rebeldías civiles están al caer, confirmó a este diario la presidenta de la Federación Argentina LGBT (Falgbt), María Rachid: en los casos ya conocidos, “vamos a presentar denuncias penales por apología del delito, y reclamos civiles a favor de los damnificados en caso de que nieguen turnos a las parejas, y reclamos por daños y perjuicios”.

María Rachid reconoce que, al empezar a trabajar para lograr un matrimonio inclusivo, la Falgbt estudió lo sucedido en otros países. “Por eso sabíamos que, luego de la aprobación, quienes se oponen tienen dos estrategias. Una es hacer presentaciones de inconstitucionalidad, que dijeron que van a presentarlas, aunque saben que no tienen muchas posibilidades de que eso prospere. De hecho, ya trascendió que de seis de los jueces de la Corte Suprema ya firmaron a favor del amparo presentado por Claudia (Castrosín Verdú) y por mí. La otra estrategia que usaron es la de apelar a las objeciones de conciencia o llamar a la desobediencia civil. Pero en otros países, así como se inició, esa estrategia se terminó inmediatamente cuando esos funcionarios fueron sancionados. En España, cuando uno de los jueces fue multado, en euros, se terminaron esas objeciones.”

–Aun cuando preveían reacciones de este tipo, ¿se sorprendieron?

–En realidad, en otros países hubo más. Pero tal vez la diferencia no tenga que ver con esa gente, sino con que acá la ley es muy clara sobre el tema y los funcionarios públicos se arriesgan a sanciones importantes. Hay que ver si alguno de los que salieron a hacer declaraciones cumple con lo que dijo. Decir que se oponen no implica nada.

–¿Es posible iniciar acciones legales contra quienes estos días anunciaron que se negarán a aplicar la ley?

–El Código Penal es claro. Hay dos artículos que aplican. El 248 refiere el abuso de autoridad: un funcionario público que no cumple con la ley que le incumbe de manera directa incurre en eso. El otro es el 249, de omisión de deberes de funcionario público. La sanción en casos de apología del delito implica prisión; la primera vez es excarcelable, si hay reincidencia el beneficio puede perderse.

–En el caso de Mendoza, el relevamiento de posibles objetores de conciencia que pidió Celso Jaque indicó que ninguno de los 108 funcionarios provinciales encargados de casamientos se niega a aplicar la ley. Jaque no volvió a mencionar el tema en público. ¿Qué pasará en ese caso?

–El Inadi de Mendoza envió una carta al gobernador pidiendo que ratifique o rectifique lo que declaró, porque de ser así cabe una denuncia por apología del delito. A principios de esta semana deberíamos tener una respuesta. De todas maneras, no puede sorprender a nadie que Jaque haya dicho eso. Ya ha hecho declaraciones discriminatorias y antidemocráticas en varias oportunidades, como cuando habló de impulsar la castración química y el registro público de violadores y debió retractarse a las dos semanas. Suele salir con exabruptos antidemocráticos y discriminadores.

–¿Qué podría suceder en el futuro cercano?

–Estamos convencidos de que, como en otros países, con el primer funcionario sancionado el recurso de hablar de objeciones se va a terminar. Sabemos que en todas las jurisdicciones va a haber funcionarios que casen a las parejas, ése no es el problema, pero sí vamos a buscar a los que no quieran cumplir con la ley. Es una actitud antidemocrática. Pueden estar de acuerdo o no, pero deben respetar la ley votada por el Congreso nacional. No es que uno no cumple la ley cuando no está de acuerdo.

Mártires ante el mal

“Aunque me cueste la vida”, declamó dramáticamente la jueza de Paz pampeana Marta Covella a poco más de un día de sancionada la ley, cuando se encargó de comunicar su disgusto al periodismo de su provincia. Por “cristiana evangélica”, dijo, no podía acordar con una ley capaz de regularizar “una relación entre homosexuales (que) es una cosa mala delante de los ojos de Dios”. La funcionaria del Estado agregó: “Me crié leyendo la Biblia y sé lo que Dios piensa (sic). Dios ama a toda la gente pero no aprueba las cosas malas que hace la gente”. Por ser “contrario a la ley de Dios”, el matrimonio igualitario no contará con su aquiescencia. Para esquivar posibles recriminaciones y sanciones, agregó que de todas maneras pondría “a disposición todo lo que esté a nuestro alcance” para que las parejas puedan casarse: “Alguien va a casar a esas parejas, si se presentan los pedidos, pero no seré yo”. La diputada Elisa Carrió respaldó la postura de Covella: “Tendría que existir esta supuesta objeción de conciencia, porque no habría que confrontar”.

Sólo unos días después, la encargada de una delegación sanjuanina del Registro Civil explicó a la prensa qué le indicaba su “formación religiosa”, puesta a trabajar como funcionaria. Autodefinida “defensora de la familia”, la encargada del registro en el Barrio Los Pinos (Chimbas), Angela de Herrero, afirmó que con la sanción del matrimonio igualitario “se nos ha complicado el trabajo”, por la tensión entre el imperio de la ley y el peso de los deseos personales. Su decisión, dijo, era no casar a parejas integradas por personas del mismo sexo, aunque sabe que por ello “podría recibir sanciones”. La señora lleva 37 años trabajados en el registro civil; 25 de ellos en Chimbas.

La rebeldía ante lo “contrario a la ley de Dios” se esgrimió en otro pueblo de La Pampa, Eduardo Castex. Allí, la jueza de Paz Telvi Ali Tás, en cumplimiento de una suplencia, dijo que no sabría qué hacer si su trabajo la impelía a casar a una pareja de varones o mujeres. “La verdad es que lo tendría que pensar muy bien, porque no lo acepto. Si me tocara hacerlo, me pondrían entre la espada y la pared. Me parece que lo pensaría muy bien” porque “va contra mis principios”, declaró a un diario. Y agregó que “esto (el matrimonio igualitario) va contra lo natural”, y que “nadie va a cambiar mi pensamiento”.

Clara como resulta, la línea argumentativa presupone que violencia es aplicar la ley civil de un Estado laico, en lugar de permitir que prime la perspectiva confesional. En nombre de la caridad cristiana, quienes no acuerdan con lo sancionado se proclaman víctimas de un orden social ajeno.

La rebelión de las conciencias

“La ley de matrimonio que aprobó el Congreso no incluye la posibilidad de la objeción de conciencia, pero al margen de eso, está en el orden jurídico la objeción de conciencia”, declaró el director del registro civil de Concordia, Alberto Arias. Funcionario público y “abogado canónico” que representa, entre otros, los intereses de la catedral de Concordia y las Carmelitas Descalzas (según él mismo ha contado), Arias conoció una efímera notoriedad días atrás al replicar que no casaría a una pareja de varones, pero sí a Alfredo Astiz (solamente con una mujer). “¿Por qué no lo voy a casar al pobre hombre? Si no, no se puede rezar más el Padrenuestro, si no perdonamos no podemos. ¿Hasta cuándo vamos a estar acusando?” El mismo abogado retomó argumentos sostenidos por jerarcas de la Iglesia Católicas: ampliar el matrimonio civil fue “un error” porque constituye “una especie de igualitarismo que no corresponde”. El “nuevo orden jurídico se va a respetar (…) se van a celebrar esos matrimonios. Pero no hay que obligar a nadie a celebrarlos”.

Esa misma lógica respaldó las intervenciones de Celso Jaque cuando encargó la confección de un registro de funcionarios que adujeran objeción de conciencia . Desde Misiones, el director del Registro Civil César Yaya, anunció que, aunque la provincia estaba lista para implementar la ley, su gestión procuraba no “incomodar”. “Tengo que cumplir con la ley en primer lugar –advirtió–, aunque voy a considerar a quienes tenga objeción de conciencia. Tampoco la idea es ponerlos en una situación incomoda, pero seguro que lo celebraremos con otra persona.”

De quienes se oponían la ley, sólo el senador Adolfo Bermejo parece recordar las disposiciones institucionales. “En la ley que fue promulgada –dijo–, ningún artículo hace mención a la objeción de conciencia. Sí lo tenía el proyecto de unión civil(N de la R.: precisamente ese artículo motivó un dictamen del Inadi en su contra, por inconstitucional) pero no en ésta finalmente.”

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Para más información sobre el debate  de “objeción” ver: Opresión a conciencia: La objeción a conciencia en la esfera de salud sexual y reproductiva por Marcelo Alegre.

**Agradezco a Mariana Iriarte Mastronardo y Éricka Fóntanez Torres los enlaces.


Un avance en salud para personas lgbtt en EEUU

DAVID ALANDETE
Washington – 17/04/2010
Tomado de: El País

En la tarde del jueves, a bordo del avión presidencial Air Force One, con destino a Miami, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, llamó a Janice Langbehn, madre de tres hijos y trabajadora social del Estado de Washington. “Conozco tu historia, sé sobre la muerte de Lisa, siento mucho cómo se os trató”, le dijo. Y le informó de que acababa de firmar un memorando presidencial a través del cual les garantiza derechos de visita en hospitales a las parejas homosexuales, lo que hará más fácil que tomen decisiones médicas en representación del otro.

Langbehn lleva luchando por ese derecho desde febrero de 2007, cuando se encontraba, precisamente, en Miami, para embarcar en un crucero. Su pareja desde hacía 18 años, Lisa Pond, se desplomó a causa de un aneurisma. Fue trasladada al hospital Jackson Memorial, que le negó el derecho de visita, a ella y a sus tres hijos adoptados. Pond entró en coma. Langbehn, mientras, se enfrentaba a un laberinto de papeleos y súplicas, sin éxito. Finalmente, después de ocho horas, la dejaron entrar a ver cómo un cura le administraba a su pareja la extremaunción. A la mañana siguiente, Pond murió.

Esta situación ha sido, hasta ahora, común en los Estados en los que no hay leyes que impidan a los hospitales otorgar derechos de visita exclusivamente a cónyuges y parientes con primer grado de consanguinidad, excluyendo a parejas homosexuales. En muchos casos, se prohibía la visita al paciente a personas que no estaban formalmente casadas, pero que disponían de poderes notariales para decidir sobre intervenciones médicas a sus parejas, como en el caso de Langbehn. Ahora, con el derecho a visita, podrán ejercer esos poderes sin traba alguna.

El jueves, Obama criticó duramente esas prohibiciones en su memorando: “A los gays y a las lesbianas se les prohíbe visitar las camas de sus compañeros, con los que han pasado décadas de sus vidas, incapaces de estar ahí para las personas a las que aman”. Obama ordena al Departamento de Sanidad que modifique la legislación para que aquellos hospitales que reciben algún tipo de financiación del Estado federal (la inmensa mayoría) “respeten el derecho de los pacientes para elegir a quiénes les pueden visitar”. La medida entrará en vigor en los próximos meses.

Langbehn asegura que, cuando intentó visitar a su pareja en el hospital de Miami, un trabajador social le dijo: “Está usted en una ciudad y un Estado anti-gay”. En septiembre, un juzgado de Florida desestimó una demanda que interpuso contra el centro médico. El jueves, en un comunicado, dijo sentir un alivio que buscaba desde hace tres años: “Fue reconfortante escuchar las palabras lo siento del presidente, porque es lo que he querido escuchar del hospital Jackson Memorial desde el día en que Lisa murió”, dijo la mujer.

La comunidad de activistas gays de EE UU celebró ayer ese memorando como una victoria. “Nadie debería pasar por lo que pasó la familia Pond-Langbehn, y la medida anunciada hoy por el presidente garantiza que esas humillaciones no le ocurrirán a otra familia”, dijo Joe Solmonese, presidente de la agrupación gay Human Rights Campaign, en un comunicado.

Las asociaciones conservadoras han criticado la medida. “Hay muchas otras formas de tratar este asunto, como representaciones médicas, poderes notariales o acuerdos por contrato. Pero esto socava la definición de matrimonio, es un ejercicio de oportunismo político por parte del presidente Obama”, asegura J. P. Duffy, portavoz de Family Research Council.

A pesar de que no apoya el matrimonio gay (muy pocos políticos en EE UU aceptan que se llame matrimonio a ese tipo de uniones), Obama ha emprendido una serie de medidas largamente esperadas por los homosexuales. En octubre firmó una ley que convierte las agresiones contra los gays y transexuales en crímenes motivados por el odio, equiparando homofobia y racismo. En enero, en el discurso del Estado de la Unión, pidió al ejército que acabe con la ley que impide a los soldados homosexuales revelar su orientación sexual.

Desde entonces, el Pentágono ha endurecido las condiciones a través de las cuales soldados o civiles pueden delatar a un gay en el ejército. Es un primer paso hacia una integración total de los homosexuales en las fuerzas armadas que apoya tanto el secretario de Defensa, Robert Gates, como la cúpula del Ejército.


El derecho al no-género

Por Manuel Velandia
Tomado de: Semana.com

A partir del caso de Norrie May-Welby, primera persona en el mundo a la que se le clasifica de género neutro por un Estado, el autor reflexiona sobre las posibilidades del “no-género” o de ser un individuo “neutro”, en el momento en que los movimientos LGTB y queer discuten la importancia de la identidad.

El mundo suele verse en blanco y negro, pero la realidad es una inmensa diversidad de grises. Lo mismo sucede con la realidad del género: inicialmente se tenía que pertenecer a la masculinidad o a la feminidad, y no se reconocía la posibilidad de que alguien transitara de la masculinidad a la feminidad o de la feminidad a la masculinidad, con el paso del tiempo y la lucha político-sexual de las personas transgénero se ha ido logrando que en algunos países se reconozcan algunos de sus derechos, ya sea el cambio de nombre, el cambio de sexo en su registro civil e incluso, el cambio de sexo a través de una operación de “reasignación de sexo”.

El último paso de gran importancia en el derecho a la unicidad, a la diversidad y a la autodeterminación del género ha sido el reconocimiento que Australia ha hecho al británico de origen, Norrie May-Welby, a quien las autoridades australianas le otorgaron un documento -una especie de nueva “partida de nacimiento”- con la que le reconocen como individuo “neutro”, puesto que las autoridades científicas no pudieron establecer si el cuerpo de Norrie es masculino o femenino, indica la página digital del diario sensacionalista “The Sun”.

Por supuesto la situación central no es de cuerpo sino de identidad de género. “Los conceptos de mujer y hombre no encajan conmigo”, ha informado a los medios May-Welby, quien asegura que “La solución más fácil es no tener ninguna identificación sexual”.

La situación de May-Welby pone en discusión dos temas importante en la discusión sobre las sexualidades y las identidades, que consisten en la afirmación de que, desde un punto de vista sistémico y relacional sobre las sexualidades, las identidades sexual, de género, de cuerpo y de orientación sexual no son fijas, y por otro, el interrogante de si realmente son necesarias las identidades, tal y como lo propone la teoría queer.

Norrie es un típico ejemplo de estas posibilidades que más que teóricas son experienciales y que además, están plenamente atravesadas por la emocionalidad que en la persona genera el cuerpo, el sexo y el género. May-Welby, de 48 años, nació hombre y en 1990 se sometió a una operación de reasignación sexual, aunque no logró identificarse con su nueva identidad femenina; de ahí que viera necesario abandonar su feminidad no asumida y transitar a una “No-identidad genérica”. Norrie decidió convertirse en “neutro”.

Por supuesto, este reconocimiento ha movilizado la opinión pública y especialmente la posición político-sexual de líderes/lideresas, como también la de personas lideres no identificadas genéricamente en su lucha porque en sus países se dé un paso más en el reconocimiento de la no-generidad.

La presidenta de la Asociación de Identidad de Género de Andalucía, Kim Pérez, es una de ellas. Kim considera que es necesario instaurar un género sexual neutro en España, que “corresponde aproximadamente al 10 por ciento de la población”, para aquellas personas que no se sienten “a gusto” como hombre o mujer; que además es el “reconocimiento de una realidad que está en todas las naciones y en todos los tiempos”.

Kim Pérez, además llama la atención hacia otro tema de gran debate internacional en este momento: el hecho de que las leyes tradicionalmente se ubican en un sistema sexo-género de opuestos negando que la realidad evidencia que existen hombres, mujeres y personas intersexuales, pero que “las leyes se han empeñado en negarlo”, razón por la que diferentes asociaciones y personas pretenden que se elimine el sexo del estado civil de los documentos personales, justificando que en países democráticos no sexista, como España, no hay diferencia en los derechos entre diferentes sexos.

El derecho a autodeterminarse en cualquier espacio en el abanico de los géneros, los sexos, los cuerpos y de las orientaciones sexuales debe ser una lucha de las organizaciones en las que las minorías sexuales se agrupan y de aquellos, quienes desde la academia investigan y construyen teoría entorno a las sexualidades y sus contingencias, incluyendo la posibilidad de no ser rotulado, no rotularse y no rotular.


Desacreditadas las promesas de campaña y los pseudoactivistas LGBT

Por Roberto Pastrana Pagès
Foto: Indymedia

En momentos en que monigotes de los partidos burgueses intentan convencer al movimiento lésbico, gay, bisexual y transgénero (LGBT) de que la conquista de nuestros derechos sólo es viable a través de nuestra inserción en sus respectivas colectividades y de la negociación y el intercambio político con nuestros propios verdugos, el Gobernador coquetea con la Resolución 99 y, descaradamente, tira a la basura una medida que prohibiría el discrimen por orientación sexual en el empleo.

Al ser preguntado por fundamentalistas sobre la derrotada enmienda constitucional, en un encuentro religioso, Fortuño, delegado nacional del Partido Republicano de Estados Unidos, respondió: “Nuestra posición sobre el matrimonio no ha cambiado. La consulta para reducir los escaños en la Legislatura queremos que sea a finales de este año, principios del próximo. No tengo problemas con lo del matrimonio en una consulta, pero tengo que discutirlo con los presidentes legislativos”*, dando señas de que podríamos enfrentarnos a un referéndum antigay antes de despedir el 2010.

Pero ahí no paró su despliegue electorero. Al cuestionársele si daría paso al Proyecto de la Cámara 1725, que prohibiría el discrimen por orientación sexual en el empleo, promesa incluida en su programa de gobierno, sin reserva alguna, contestó: “No sé de qué me hablas. Con todo respeto, una idea general que esté en una plataforma no quiere decir que apoyemos un proyecto en particular”*. Irónicamente, el mismo Fortuño destacaba ‘con bombos y platillos’ en un debate televisivo previo a las elecciones que su partido “era el único” con un compromiso expreso de prohibir el discrimen en el empleo por orientación sexual.

Ambas expresiones representan un balde de agua fría, una bofetada en la cara, para los acomodados cabilderos y pseudoactivistas LGBT que no sólo insistían en votar por Fortuño, sino que llevan meses con la cantaleta de que paremos nuestras denuncias contra la homofobia gubernamental. Necesitan reunirse con Thomas Rivera Schatz y sus secuaces para descubrir lo que todo el pueblo ya sabe: que la homofobia en el Gobierno no dará tregua.

No tienen el más mínimo ápice de dignidad ni de respeto por sí mismos. Y es que no pueden tenerlo quienes aceptan ‘con el rabo entre las patas’ que nos nieguen nuestros derechos más básicos. Adecúan sus aspiraciones a las migajas que estén dispuestos a darnos los gobernantes, según su cálculo electoral. Se reúnen con nuestros enemigos, terminan siendo humillados y, peor aún, no quieren darse cuenta. Son una vergüenza, no sólo para sí mismos sino para todo el movimiento. Deberían quitarse el disfraz de “activistas de derechos humanos” o “representantes de la comunidad gay” y fundar un capítulo de los Log Cabin Republicans, para que, de entrada, no creen expectativas en quienes a penas los conozcan.

Pero las personas LGBT están claras: los abusos del Gobierno, lejos de desaparecer con la nueva administración, se han recrudecido. Por décadas, hemos pagado con sangre los discursos de odio de políticos y religiosos fundamentalistas. Ahora, no sólo nuestra equidad como personas LGBT se ve amenazada. Como trabajadores, la inmensa mayoría de nosotros está pagando los desbarajustes económicos del Gobierno, que sólo responde a los grandes intereses.

Es nuestro deber permanecer vigilantes, pero, más que eso, se hace imperativo concertar estrategias diversas como movimiento para, junto al resto del pueblo trabajador, derrocar a este Estado burgués, marioneta de capitalistas y fundamentalistas, y derrotar sus ataques orquestados contra la clase obrera, contra los más marginados y contra toda disidencia a la privilegiada heterosexualidad.

Organicémonos y unámonos a la lucha, no sólo contra la homofobia, sino contra toda la ola de opresión que se avecina. ¡Salgamos del armario, unámonos al resto del pueblo trabajador y lancémonos a la calle, por nuestros derechos a ser, a amar, a trabajar y a vivir en libertad y equidad!


¿Un camaleón?

Por Nahomi Galindo-Malavé
Publicado en Diálogo Digital y en Indymedia
4 de septiembre de 2009

Muchas personas en Puerto Rico se creen no ser homofóbicos porque no quieren matar ni quieren golpear a nadie de la comunidad de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (LGBT). Por un lado, eso es un alivio; por otro lado, sépase que hay otras formas de ser violentos contra las diversidades sexuales. La homofobia también se manifiesta a través de estereotipos y prejuicios.

Recientemente, una amiga me envió preocupada una columna que hablaba de la homofobia y la salsa. Al leerla quedé anonadada con la publicación. El bloguero en su discurso presentaba grandes contradicciones. Primero, hablaba contra la homofobia pero a la misma vez la reproducía. Segundo, presentaba un análisis simplista. Aunque señaló algunas canciones homofóbicas, no problematizó las canciones. Además, descuidó distinguir la diferencia entre gay, transgénero y transexual; tampoco la diferencia entre homofobia ni transfobia. Tercero, justificaba su posición únicamente con la Biblia (sigue el fundamentalismo envuelto) y repitió la visión binaria heteronormativa.

Sin duda alguna, muchas de las canciones que el bloguero señaló son homofóbicas. En eso coincidimos. Sin embargo, eso no resulta muy difícil pues precisamente no he conocido hasta el momento un género caribeño que sea pro gay. Sin embargo, al analizar la música hay que hacerlo cautelosamente, precisamente ubicándose en el contexto socio-histórico.

A pesar de que hay muchas canciones homofóbicas hay otras que, a pesar de que no son las más politicamente correctas, (como Simón me limitaré a esta porque no puedo abordar más por el momento), fueron para bien o mal de las primeras y pocas canciones que en su respectiva época comenzaron a promover la tolerancia y comprensión, cuando hacía falta, hacia las diversidades sexuales a traves de difusion masiva como la música en áquel entonces. Quiero aclarar, que hoy día, conformarse con la comprensión y tolerancia no es suficiente. Si no que se debe incluir el respeto y la inclusión.

Aunque este bloguero trata de proyectar “buenas intenciones”, su columna perjudica más de lo que ayuda. Contrario a lo que cree y presenta el mismo columnista, que dice que los gays se pueden “convertir” a heterosexuales, la canción Simón (que habla de la transfobia) establecía con su letra, principalmente, que hay características (identidades) en los seres humanos que no se pueden cambiar, (visión esencialista). Entonces, ¿por qué hay que excluirlos por su identidad y por ser diferentes? Queda evidenciado que las “buenas intenciones” nunca son suficientes, pues los planteamientos del autor son, de hecho, más homofóbicos y ofensivos a las personas LGBT que la misma canción Simón.

Otros problemas que presenta el bloguero a través de su columna es que estereotipa que los gays son gays porque fueron abusados de niños. Además, patologiza la orientación sexual e identidad de género. Es evidente que esta desinformado que hace décadas, se dieron cuenta que estaban equivocados, y la Organización Mundial de la Salud incluso sacó la homosexualidad del libro de enfermedades mentales.

Aunque creo en la libertad de expresión, me preocupan esa libertades de expresión que reproduce formas de violencia. Creo que es una irresponsabilidad la publicación de este blog. Yo me pregunto si cabría en la mentalidad de la prensa la publicación de una columna racista, que diga que: respeta a los/las negras pero que no comparte sus reclamos.

Como bien identificó y me dijo la amiga que me envió el blog, “este bloguero en vez de empezar su columna diciendo que a la mayoría de los gays no les gusta la salsa, (pues no sabemos de dónde saca su generalización); debió haber empezado su columna diciendo: A mi no me gustan los gays y supongo que hay otros salseros homofóbicos que tampoco”.

Por eso reitero que hay que tener cuidado, cuando las personas repiten, inconcientemente o no, discursos fundamentalistas disfrazados de “gay friendly”. Pues, como bien nos adivirtió Rubén Blades: “Ten cuidado con el camaleón;aprende a reconocerlo, aunque cambie de color. Ten cuidado con el camaleón; no me arrastra tu corriente porque no soy camarón.”


Discrimen vestido de legalidad

ÉRIKA FONTÁNEZ
Profesora en la Facultad de Derecho de la U.P.R.
Tomado de El Nuevo Día
1 de septiembre de 2009

En 1945, Shelley y Ethel -una pareja de afroamericanos- compraron una propiedad en una urbanización en San Luis. Sus vecinos, junto a la “Asociación de Vecinos”, los demandaron para impedir que vivieran allí. Alegaron que las normas de carácter privado de la urbanización, conocidas como “condiciones restrictivas”, no permitían vivir allí a nadie que no fuera de la raza caucásica. Es decir, mediante acuerdo privado, los vecinos decidieron que allí no podían vivir negros.

No era poco común entonces que en las escrituras de propiedad y mediante “condiciones restrictivas”, los residentes de las urbanizaciones establecieran acuerdos privados para lograr la exclusión y discriminación de afroamericanos. Así, se utilizaba la zonificación y el derecho privado para discriminar contra afroamericanos y asiáticos, en su gran mayoría. Era una vía “privada y legal” para justificar la discriminación. El caso, Shelley v. Kraemer, llegó al Tribunal Supremo de Estados Unidos y en 1948 se le dio fin a esta práctica.

Estos mecanismos no son ajenos a Puerto Rico. Hace décadas las escrituras de la urbanización Pérez Morris en San Juan tenían la misma cláusula del caso Shelley. Pero hoy día las formas de discriminación son menos directas y hay otros grupos discriminados. Ejemplos abundan. Y es que el derecho de propiedad, la zonificación y los modelos de urbanismo como el cierre de calles y el desarrollo de urbanizaciones privadas, se han utilizado y han tenido el resultado de fragmentar cada vez más los grupos y clases sociales en el país. Estos mecanismos propician la elitización de la ciudad y excluyen y discriminan directa o indirectamente por raza, clase o identidad, como la discriminación contra los grupos LGBTT.

Recientemente la prensa informó que una jueza prohibió una “fiesta gay” en una urbanización cerrada. Según el periódico, los vecinos solicitaron que se detuviera la fiesta por tratarse de una actividad que “es promovida por una organización homosexual”. Se argumentó que la fiesta no iba acorde con el “carácter residencial” de la urbanización exclusiva y contravenía sus “condiciones restrictivas”.

Si bien el argumento “residencial” tiene apariencia de neutralidad, siempre habría que preguntarse: ¿se hubiese impugnado otro tipo de fiesta? ¿Cuán distinta es esta fiesta de otras que también pondrían en duda el carácter residencial”? ¿Por qué la referencia a la “organización homosexual”? ¿No será esto parte de la tendencia de sectores conservadores o fundamentalistas, avalada por el Gobierno, de imponerle una moralidad particular al resto de la sociedad (en este caso al dueño de la casa)?

Habría que tener el ojo avizor y cuestionar si de lo que se trata es de discriminación y homofobia por la vía del derecho privado o las normas de urbanismo; si se trata de un acto de discriminación, aunque indirecto, contra las personas LGBTT. A éstos, como a Shelley y a Ethel, se les cierran cada vez más las puertas para el reclamo de sus derechos, de sus espacios, de su dignidad y se les rezaga a una condición de ciudadanos inferiores sin los derechos del resto.

Conviene preguntarnos si se está utilizando el derecho de propiedad para dar la apariencia de legalidad a conductas discriminatorias excluyentes y que atentan contra el derecho a una igual protección de las leyes. Como bien resolvió el Supremo de Estados Unidos, el Gobierno y las cortes, al refrendar normas privadas discriminatorias, violentan la protección constitucional y se apartan de un sistema que debe ser igualitario. Una tendencia en esa dirección -aunque se disfrace de urbanismo- es una discriminación impermisible que ni el Estado ni las cortes deben avalar.

Debe ponerse un alto urgente a las subcategorías de ciudadanos con menos derechos que otros. No debemos permitir que se vista de legalidad la discriminación, el atropello y la exclusión en nuestra sociedad.


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