Tag Archives: cuerpo

“Mi cuerpo es Mío” por Alana Feldman Soler

Por Alana Feldman Soler*
Tomado de 40 Días por ti 

“Mi Cuerpo es Mío” es una mantra generalizado en el campo de la prevención de la agresión sexual.

Yo decido cuando quiero consentir. Nadie tiene derecho a forzar mi participación. Nadie tiene derecho a violar mi libertad de criterio y mi autonomía. Después de todo, mi cuerpo es mío. Soy yo la que conozco mis circunstancias, mis creencias. Soy yo quien deberá sobrellevar las consecuencias de mis acciones y celebrar los aciertos de mis decisiones.

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“Vidas y cuerpos” por José A. Laguarta Ramírez

Por José A. Laguarta Ramírez
Tomado de 40 Días por ti 

El debate contemporáneo sobre la legalidad del aborto a menudo gira en torno a importantes conceptos filosóficos: vida, libertad, derechos, elegir, poder, persona, cuerpo. Es un tema sobre el cual he escrito anteriormente. No obstante, en esta ocasión quisiera aprovechar la invitación por parte de las organizadoras de excelente iniciativa 40 días por tí para hacer una reflexión un poco menos abstracta, y quizás más personal.

Personal no, por supuesto, porque yo mismo haya tenido que enfrentar la inmensidad de un embarazo y todo lo que conlleva, incluyendo la decisión de terminarlo o no, pues nací en cuerpo marcado por un cromosoma “Y”. He conocido, sin embargo, a muchas mujeres que han estado embarazadas en algún momento de sus vidas, incluyendo algunas pocas que me han concedido el privilegio de confiarme su decisión de ponerle fin a un embarazo no deseado. De éstas, más de una han llegado luego a ser madres maravillosas de criaturas felices y saludables.

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The Vagina Monolgues

Para reirnos bastante….


Graduate Conference on the History of the Body

October 20, 2011 – October 22, 2011 at 4:00 pm
Busch Hall 100 & 118

The Graduate History Association at Washington University in St. Louis is pleased to announce the inaugural Graduate Conference on the History of the Body, to be held October 20-22 on the Danforth Campus in St. Louis.

In 2001, Roy Porter remarked that body history had become the “historiographical dish of the day.” Ten years on, histories of the body continue to flourish. Often working at the interstices of a number of methods and approaches, the field has produced innovative and compelling articulations of the body as a category of historical analysis. As thinking about bodies has occasioned ongoing encounters, clashes, and border-crossings between a variety of disciplines, this conference aims to promote conversations across scholarly divides by showcasing and reflecting on graduate-level scholarship on the history of the body, in all periods and regions, and from a variety of methodological approaches.

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“El cuerpo utópico” de Michel Foucault

Viernes 29 de octubre de 2010*
Tomado de Página 12

En esta conferencia de Foucault –que acaba de publicarse en castellano–, el cuerpo es primero “lo contrario de una utopía”, lugar “absoluto”, “despiadado”, al que se confronta la utopía del alma. Pero finalmente el cuerpo, “visible e invisible”, “penetrable y opaco”, resulta ser “el actor principal de toda utopía” y sólo calla ante el espejo, ante el cadáver o ante el amor.

Por Michel Foucault *

Apenas abro los ojos, ya no puedo escapar a ese lugar que Proust, dulcemente, ansiosamente, viene a ocupar una vez más en cada despertar[1]. No es que me clave en el lugar –porque después de todo puedo no sólo moverme y removerme, sino que puedo moverlo a él, removerlo, cambiarlo de lugar–, sino que hay un problema: no puedo desplazarme sin él; no puedo dejarlo allí donde está para irme yo a otra parte. Puedo ir hasta el fin del mundo, puedo esconderme, de mañana, bajo mis mantas, hacerme tan pequeño como pueda, puedo dejarme fundir al sol sobre la playa, pero siempre estará allí donde yo estoy. El está aquí, irreparablemente, nunca en otra parte. Mi cuerpo es lo contrario de una utopía, es lo que nunca está bajo otro cielo, es el lugar absoluto, el pequeño fragmento de espacio con el cual, en sentido estricto, yo me corporizo.

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“Pánico en el Senado” por Alana Feldman Soler

La autora es Coordinadora General de Taller Salud, Inc.
4 de septiembre de 2010
Tomado de Endi.com

En la medida legislativa PS 1568 de la autoría de la senadora Lucy Arce encontramos la creación y desarrollo de un pánico moral. Un pánico moral es la transmisión de un mensaje que crea la impresión desproporcionada de que la fibra básica de nuestra sociedad se encuentra bajo amenaza inminente. El mensaje usualmente utiliza ejemplos particulares para demostrar una degradación de valores e imponer la necesidad de controles legales sobre la ciudadanía como medida para evitar la desintegración social.

Un ejemplo clásico de un pánico moral sería la definición del socialismo como una amenaza a la mera existencia de nuestra sociedad. Este pánico llevó a una cacería de brujas que inició durante la Guerra Fría y aún retumbaba en acusaciones desproporcionadas contra el actual presidente de los Estados Unidos durante su campaña electoral 2008. Para los que tenemos un paladar más criollo, podemos pensar en el pánico causado por los velatorios creativos; o la perspectiva de género en la educación pública.

Siendo un campo lleno de pasiones y opiniones encontradas, los pánicos morales frecuentemente se enfocan en exagerar y limitar las expresiones de la sexualidad. El peligro de este tipo de pánico moral está en que en cuanto limita la expresión de la sexualidad, también amenaza la autonomía sobre la toma de decisiones sobre el cuerpo propio.

Hay periodos históricos en los que la sexualidad es más disputada y politizada. Como ejemplos, podemos hablar del surgimiento de la “trata de blancas” en la Inglaterra de los 1800 o de la revolución sexual de los años 1970. En Puerto Rico, sin duda, estamos en uno de esos periodos históricos. En menos de 2 años de la actual administración, hemos visto la eliminación de la comisión conjunta para la revisión del código civil; la paralización de la Carta Circular del Departamento de Educación para el desarrollo e implementación de un análisis de género en la educación; la definición del matrimonio heterosexual; la criminalización de la expresión pública; y hasta la prohibición de escotes, pantalones cortos y mini faldas en agencias de gobierno. Ahora, entra en debate la reproducción asistida.

La cohesión del mensaje es clara. Esta administración está preocupada con re-definir las fronteras de la moralidad: fronteras que han sido socialmente negociadas y renegociadas en procesos de evolución, cambio y lucha durante más de 200 años.

La medida de la Senadora habla de menores y donantes anónimos que pierden sus derechos de propiedad; pero no habla del reconocimiento y respeto al consentimiento voluntario. Habla de que “el desconocimiento sobre… raíces genéticas puede provocar” incesto, como si hablase de una fuerza magnética incontrolable; cuando en realidad estos son incidentes aislados que tampoco pueden ser descartados en casos de adopciones o menores no reconocidos legalmente.

La idea de que un menor pudiese nacer “sin madre ante la ley” es tan dramática que no puede evitar causar un pánico visceral en la persona lectora del proyecto. Sin embargo, en vez de hablar de crear una reglamentación que aclare los derechos y responsabilidades involucradas en una maternidad subrogada contractual y voluntaria, la Senadora nos inculca el temor ancestral a los hijos e hijas ilegítimas.

Nuestra Constitución garantiza que el Estado no se inmiscuya en establecer qué fuerza crea o debe crear la concepción y la gestación. Esa tarea le corresponde a la religión. El papel del Estado es respetar la diversidad de expresiones de las personas; proteger a la ciudadanía de daños; y garantizar las condiciones para desarrollar nuestra sociedad en equidad y con calidad de vida.

A pesar de todo, en algo acierta la Senadora: “La dignidad del ser humano es inviolable. Tod[a]s [las personas] son iguales ante la Ley. No podrá establecerse discrimen alguno por motivo de raza, color, sexo, nacimiento, origen o condición social, ni ideas políticas o religiosas. Tanto las leyes como el sistema de instrucción pública encarnarán estos principios de esencial igualdad humana”.

Pero si es así, entonces, ¿por qué el pánico?


Burdo atentado contra la intimidad

Editorial
Tomado de Endi.com
26 de agosto de 2010

El proyecto senatorial que busca restringir la reproducción asistida debe ser retirado por tratarse de una propuesta retrógrada que ignora los avances de la ciencia y violenta el derecho a la intimidad garantizado en nuestra Constitución.

El proyecto senatorial que busca restringir la reproducción asistida debe ser retirado por tratarse de una propuesta retrógrada que ignora los avances de la ciencia y violenta el derecho a la intimidad garantizado en nuestra Constitución.Es inverosímil que en momentos en que la Legislatura decide derogar la ley que creó la Comisión Conjunta Permanente para la Revisión y Reforma del Código Civil, un proyecto que hubiera significado un marco jurídico acorde con los tiempos, más igualitario y más justo para todos los puertorriqueños, se quiera también dar paso a un proyecto ad hoc que busca criminalizar diversas modalidades de reproducción asistida ampliamente aceptadas y reconocidas en otras partes del orbe.

El proyecto senatorial 1568, de la autoría de Lucy Arce, busca castigar con hasta ocho años de cárcel la subrogación gestacional, el acto de acordar con una mujer mediante paga que preste su útero para cargar el embrión de otros, porque la madre biológica no puede por razones médicas gestar a la criatura. Asimismo, condena a 15 años de prisión al médico o la persona que use donantes anónimos para tener hijos.

Una pieza de esta naturaleza en vez de proveer mayor protección a los pacientes restringe insensiblemente a parejas infértiles de la posibilidad de tratamiento y sus esperanzas de tener un hijo. Esto es un atropello del Estado para un 8% de las parejas casadas en la Isla que confrontan problemas de infertilidad, y un número indeterminado de mujeres en edad reproductiva que tienen capacidades limitadas para procrear.

Reconocemos que el tema de la subrogación, como el de otros métodos de reproducción asistida, es controvertible. En Puerto Rico es nuevo y poco estudiado. De hecho, en un estudio publicado en el 2009 en la Revista Interamericana de Psicología, los estudiosos Lili M. Sardiñas, Lymaries Padilla, José Cabiya y Sean Sayers, de la Universidad Carlos Albizu, destacan la necesidad de que el tema se discuta con mayor amplitud para que, como sociedad, podamos tomar decisiones educadas.

Pero aunque aquí se trata de un tema fundamentalmente desconocido, la subrogación no es una práctica nueva. La misma cobró auge en la década de 1970 e, incluso, hay referencias históricas antiquísimas de su utilización.

Aun así muchos países europeos prohíben la práctica, y en los Estados Unidos, donde 400 niños nacieron en el 2007 a través de este método, 12 estados, incluyendo Nueva York, Nueva Jersey y Michigan, rehúsan reconocer los contratos de subrogación.

Sin embargo, esta alternativa de concepción es aceptada en Texas, Illinois, Utah, Florida y Minnesota, en tanto que más de una docena de otros estados, como Pensilvania, Massachusetts y California, específicamente la legalizan y la reglamentan.

Entendemos que, por carecer de base científica para defender sus propuestas, el P del S 1568 es un pobre punto de partida para la discusión de un tema que tiene un impacto social de enorme envergadura. En su exposición de motivos, el proyecto entrelaza soslayadamente la visión conservadora religiosa que condena la práctica como una intervención indebida del hombre en un proceso divino y la de feministas de ultraderecha que la equiparan con la degradación del cuerpo de la mujer mediante la venta.

Estas no son formas de impulsar legislación de esta naturaleza.

Si la intención legislativa fuera evitar en torno a estos métodos una desenfrenada práctica mercantil, así como proteger tanto al menor nacido de las nuevas técnicas de procreación asistida como a las otras partes involucradas en el proceso, lo que procede es trabajar en esa línea mediante la reglamentación, como hizo el estado de California.

Pero prohibir tajantemente estos métodos y criminalizar a aquellos que opten por los mismos para hacer realidad su sueño de ser madres y padres, es una infamia que no tiene espacio en un marco constitucional como el nuestro que garantiza ampliamente el derecho a la intimidad.


Pretenden criminalizar el alquiler de vientres

Nabal José Bracero, especialista en infertilidad, dijo que la confusión cuando se habla de los tratamientos para atajar esta condición se debe a la percepción distorsionada que tiene la sociedad sobre la infertilidad.

miércoles, 25 de agosto de 2010
Por: Rosita Marrero
Primera Hora

Les caen chinches.

Un proyecto del Senado que propone prohibir la reproducción asistida, la utilización de vientres subrogados, el uso de gametos de personas fallecidas o de donantes anónimos, ha provocado un reperpero en sectores de la comunidad médica en Puerto Rico, que describen el proyecto como una intromisión a la intimidad y la autonomía personal de los individuos y la familia.

La senadora penepé Lucy Arce es la autora del P. del S. 1568 (por petición) que propone la inclusión de varios artículos al Código Penal para prohibir “la utilización de las técnicas de reproducción asistida para procrear embriones humanos que no tendrán un padre y una madre biológicos de identidad conocida al momento del nacimiento”.

Nabal José Bracero, un obstetra ginecólogo y subespecialista en Endocrinología Reproductiva e Infertilidad, quien fue entrenado en la Escuela de Medicina de Johns Hopkins en Baltimore, Maryland, le expuso a la Comisión Jurídico Penal del Senado que con el nacimiento de Louis Brown en 1978, la primera bebé nacida mediante fertilización in vitro, se abrió un capítulo nuevo en la medicina y en la historia. Dijo que en los pasados 30 años han nacido en el mundo más de un millón de bebés mediante las Técnicas de Reproducción Asistida.

Gran parte de la confusión que surge cuando se habla de los tratamientos de infertilidad se deben, según el galeno, a la percepción distorsionada en nuestra sociedad sobre esa enfermedad.

“La infertilidad es una condición devastadora con múltiples hallazgos físicos, psicológicos y emocionales. Para entender el sufrimiento de los pacientes con infertilidad debemos hacer el ejercicio mental de imaginar nuestras vidas sin la presencia de nuestros seres más queridos y multiplicar esa angustia exponencialmente”, expuso Bracero.

Los proponentes alegan que las técnicas de reproducción asistida “atentan contra la dignidad humana de la criatura por nacer, al negarle contacto con la madre o el padre biológico y que dan paso a la compraventa de material humano y a la explotación de los donantes. Nada más lejos de la realidad fáctica y clínica”, dijo.

BioLAWgics Group, integrado por cinco médicos, objetó la propuesta porque: se pretende prevenir problemas jurídicos inexistentes; son inconstitucionales de su faz y en su aplicación; y son contrarias a las tendencias jurídicas en los países desarrollados.

“Sus disposiciones imponen una carga onerosa que impide nuestro desarrollo. Sin embargo, son cónsonas con aquellas instituidas en países teocráticos como Irán, Irak y Pakistán”, afirmó BioLAWgics.

Sobre la venta y compra de gametos y el alquiler del vientre, que promovería “el lucro personal”, BioLAWgics dijo que “la remuneración económica adecuada facilita e incentiva la disponibilidad de gametos, cigotos, embriones y alquiler de vientres”.

El secretario de Justicia, Guillermo Somoza, no objeta que se prohíba la venta de gametos, cigotos y embriones, pero debe aclararse en cuanto al alquiler de vientres, que la prohibición debe limitarse a recibir dinero que no esté relacionado con los gastos como parte del proceso de gestación.


Autonomía de nuestros cuerpos

Por Fanny De Argence
Viernes 13 de agosto de 2010
Tomado de Cuadernos Feministas

Cuando hablamos de autonomía de nuestros cuerpos, tenemos que enmarcar esa autonomía desde el poder que ha expropiado esos cuerpos sexuados en cuerpo de mujer. Por eso hablamos de una autonomía a construir, a desarrollar, a defender dentro de una sociedad patriarcal, a la que le exigimos nuestro derecho a ser cuerpos independientes.

Sujetas a derechos plenos. – La autonomía es única y tiene que ver con nuestra experiencia de vida. Las mujeres que hemos luchado por esos derechos, los hemos ejercido aún a costa de nuestras vidas, hemos sido golpeadas, ultrajadas, quemadas, encarceladas.

La autonomía tiene como soporte la libertad. La filósofa Hanna Arendt plantea que la autonomía no puede ser definida en abstracto, sino tiene que ser pensada por cada sujeto social. Hay niveles diferentes desde donde hay que pensar la autonomía: desde las personas, desde cada grupo social, desde cada organización, institución, movimiento, etc. Cuando las mujeres hablamos de autonomía de nuestros cuerpos, estamos cambiando nuestra identidad asignada tradicionalmente de género, nuestra identidad como sujeto mujer.

La autonomía se construye, no es natural y tiene que ser planteada en todos los niveles. Al crecer podemos irnos independizando en menor o mayor grado, vamos desarrollando recursos para dejar las dependencias, pero no necesariamente la autonomía. Las mujeres para construir la autonomía tenemos primero que luchar por nuestra independencia y luego por una definición propia de nuestra identidad como sujeta mujer. La autonomía es una serie de hechos concretos, tangibles, materiales, práctícos, económicos, políticos, sociales, reconocibles y también simbólicos.

La autonomía no pude ser un hecho unilateral, no es suficiente con que la persona, el grupo, la institución, se definan como autónoma, aunque es imprescindible que lo haga. La autonomía es un pacto social.

Para las mujeres nuestra autonomía pasa por deconstruir nuestra sexualidad de género asignada. Es decir, nuestra sexualidad es una construcción social. No se puede decir soy autónoma y mantener mi sexualidad tradicional. La sexualidad erótica y la reproductiva.

Las mujeres tenemos un cuerpo vivido por la experiencia. Por eso no podemos separar nuestros cuerpos de nuestras mentes, mucho menos nuestro cuerpo de nuestra alma. Es una visión de unidad, de integralidad. La autonomía reclama como cuerpo vivido, ser un cuerpo cuya experiencia autonomía sea central, cuyo cuerpo sea autónomo de las otras personas. Como cuerpo visible.

La autonomía es un conjunto de procesos de poder, por lo tanto se constituyea través de procesos políticos. La autonomía es un pacto económico, político, social.

La autonomía implica asumir la propiedad de nosotras mismas, la propiedad absoluta de nuestros cuerpos, de decidir que deseamos a partir de nuestra integralidad como sujetas mujer. No somos objetos sexuales al servicio de otros, sino sujetas con cuerpos sexuados que exigimos todos nuestros derechos

La autonomíade las mujeres implica una pérdida de control sobre las mujeres concretas, la perdida de los beneficios que trae ese control, la perdida de privilegios y del uso y abuso del trabajo de las mujeres. No luchamos contra el patriarcado, sino luchamos por la deconstrucción del patriarcado y por la construcción de relaciones igualitarias.

Las mujeres tenemos que aprender a identificar y solo ver los afanes de libertad en experiencias concretas, cotidianas y no solo en el discurso. Ser autónoma de la propia vida significa tener y sino tenemos, debemos adquirir los recursos para comprender la vida desde otro lugar que no sea la cultura dominante, desde otro lugar que este fuera de las ideologías de la opresión y que nos permita interpretar nuestra propia vida en un estado de bienestar.

Hay que recalcar que la autonomía no solo tiene que ser con la vida privada de las mujeres, sino con una forma distinta de cultura, de sociedad, de estado y de desarrollo. Tiene que ver con el derecho pleno de nuestro ser cuerpo, mente, espíritu, capaz de elegir con libertad e independencia el mundo que deseamos construir.

Tenemos que construir una apropiación de nuestros cuerpos y desmontar la sexualidad de los hombres que se apropian del cuerpo de las mujeres y pactar con todo movimiento que valga la pena porque respeta la individualidad de las personas.


Simplemente mujer(es)

Por Nahomi Galindo-Malavé
Activista y feminista
Publicado en: El Nuevo Día
Sección Voces
15 de junio de 2010
Pág. 48.

En días recientes se celebró en Puerto Rico una fiesta por los cincuenta años de la conocida revista Playboy, cuyo principal propósito es publicar imágenes de mujeres desnudas. A su vez, varios grupos e individuos llevaron a cabo una protesta contra dicha actividad. Aunque algunos de los argumentos esbozados por los organizadores van dirigidos contra la explotación sexual de la mujer, al igual que muchas otras feministas, yo no me sentí convocada a esa protesta por diversas razones.

En primer lugar, la convocatoria en sí me causó suspicacia. Esta se basa en un discurso dirigido principalmente a defender la “dignidad” de la mujer “puertorriqueña”.

¿Acaso las modelos de Playboy tienen menos dignidad que aquellas personas que fueron protestar? ¿Acaso la dignidad de las mujeres no puertorriqueñas es menos digna de defender? ¿Acaso existe una sóla forma de ser “mujer puertorriqueña”, para hablar de “ella” en singular?

En Puerto Rico habemos, entre muchas otras, profesionales, trabajadoras, madres, casadas, solteras, trans, bisexuales, lesbianas, inmigrantes, e incluso trabajadoras sexuales. En síntesis, esta falsa homogeneidad reproduce uno de los principios fundamentales del machismo: que sólo hay una forma de “ser mujer”. El discurso de la “dignidad” fácilmente puede descarrilarse hacia el discurso patriarcal sobre lo que los hombres quieren (o no quieren) que las mujeres seamos (o no quieren que hagamos, o no quieren que disfrutemos).

Como dijo una amiga, las responsabilidades de una sociedad tan machista, patriarcal y explotadora en todas sus facetas como la nuestra, no deben descargarse única ni principalmente sobre una revista. Tampoco podemos conformarnos con un discurso alegadamente crítico que se limite a ver a las “conejitas” como víctimas pasivas de una explotación más “especial” o indignante que otras, por el mero hecho de que haya sexo o desnudez envuelto. Eso es moralismo.

Este es un tema que amerita discusión y debate mucho más amplio y profundo, entre mujeres, feministas y sectores progresistas. Para mí, una cosa está clara: la historia demuestra que la censura y el prohibicionismo rara vez son remedio efectivo cuando hay agencia por parte de la “víctima”, por reducida que sea.

Más productivo sería considerar sí sería posible y cómo el que las mujeres que trabajan para Playboy y otros medios similares, pueden retar, resistir, subvertir, transformar (y de ser necesario, destruir), desde adentro, los discursos y las formas de explotación machistas que, al igual que en el resto de nuestra sociedad, predominan en las representaciones del cuerpo y la sexualidad.


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