Tag Archives: Aborto

El derecho al aborto y los roles de género

Tomado de: Memorias feministas

Por Nahomi Galindo-Malavé

Existen muchas y diversas razones para defender el derecho al aborto. Algunas personas defienden el derecho al aborto como asunto de salud pública, pues cuando está criminalizado, el aborto no deja de existir; por el contrario, a menudo ocurre con mayor frecuencia y se realiza bajo condiciones precarias, poniendo en riesgo la salud de las mujeres. Otras defienden el derecho al aborto como un asunto de derechos humanos, que abarca derechos tan diversos como el derecho a la integridad física, la libertad de decidir y el propio derecho a la vida, pues miles de mujeres la pierden anualmente al procurar abortos ilegales bajo condiciones precarias.

Todos los argumentos para defender el derecho al aborto son importantes, e incluso pueden articularse entre sí. No obstante, en el Aniversario #37 de Roe v. Wade, me parece que es apremiante para quienes defendemos este derecho entender, ¿Porqué es problema para los fundamentalistas, entre otros, que una mujer termine su embarazo? ¿Porqué se proyecta como monstruos a las mujeres que deciden terminar sus embarazos? Son múltiples los factores, pero el principal resulta ser los roles sociales construidos históricamente y culturalmente para las mujeres, y la inequidad en el poder sobre el cuerpo que se le ha asignado a cada género. Se trata, pues, de una relación de poder sobre el cuerpo de las mujeres, la cual se ha desplegado a través de la historia. Cuando una mujer decide abortar, o defiende el derecho aborto, los roles de género son transgredidos.

A pesar de las limitaciones que ocasionalmente tiene el marco teórico de Michel Foucault – pues sus análisis no incluyen perspectiva ni de clase ni de género – este provee una herramienta útil para analizar la transgresión, que se puede extender a la transgresión de los roles de género. Según Foucault, la transgresión “es un gesto que concierne al límite; es allí, en la delgadez de la línea, donde se manifiesta el relámpago de su paso, pero quizás también su trayectoria total, su origen mismo. La raya que ella cruza podría ser efectivamente todo su espacio. El juego de los límites y de la transgresión parece estar regido por una sencilla obstinación: la transgresión salta y no deja de volver a empezar otra vez a saltar por encima de una línea que de inmediato, tras ella, se cierra en una ola de escasa memoria, retrocediendo así de nuevo hasta el horizonte de lo infranqueable. Pero este juego pone en juego muchos otros elementos más; los sitúa dentro de una incertidumbre, dentro de certidumbres de inmediato invertidas, donde el pensamiento se tranca rápidamente por querer captarlos”. Además, según Foucault, la transgresión no es al límite como el negro es al blanco, lo prohibido a lo permitido, lo exterior a lo interior, lo excluido al espacio protegido del resguardo. Para entender la transgresión hay que desprenderla de sus sospechosos parentescos con la ética. Liberarla de lo que está animado por la potencia de lo negativo. [1]

Resulta interesante que cuando la relación de poder sobre los cuerpos de las mujeres no es muy exitosa, o existe la posibilidad de no lograrse ese éxito, el cuerpo de las mujeres ha sido negociado, por los hombres en poder. Un ejemplo de ello resulta ser Nicaragua. Este país pasó por el proceso de la Revolución Sandinista (1979-1990), en el cual muchas mujeres participaron. Durante ese proceso, se logró descriminalizar el aborto. Sin embargo, el actual Presidente Daniel Ortega, quien había sido dirigente revolucionario, usó el cuerpo de la mujeres como ficha de negociación para regresar al poder. Transó con sectores fundamentalistas, particularmente de la Iglesia Católica, y tras resultar electo en el 2006, volvió a criminalizar el aborto en Nicaragua. Actualmente algunas mujeres en Nicaragua transgreden la ley. Ante esto, las nicaragüenses son perseguidas y castigadas por tomar la decisión de terminar su embarazo.

En Puerto Rico el aborto fue criminalizado hasta 1973. A pesar de ello, muchas mujeres transgredían la ley en Puerto Rico, recurriendo a esta práctica porque no existían otros métodos eficaces y accesibles para limitar el número de nacimientos.[2]  El Código Penal de 1902, aunque no eliminó el aborto como delito, permitió excepciones a la prohibición total que había existido hasta entonces. [3]  En el 1937 se revisó el Código Penal; sin embargo, no se alteró ninguna disposición sobre el aborto.[4]  Hubo dos formas a través de las cuales se respondía a la demanda para obtener abortos. Una de ellas eran las clínicas privadas, las cuales resultaban innaccesibles para la mayoría de las puertorriqueñas. La otra, que era más frecuente entre mujeres pobres y de menos recursos,[5]  era a través de comadronas y enfermeras. En la década de 1930, la quinina – que se usaba para tratar la malaria y la proveían los programas de salud pública – también era usada como abortivo.

De hecho, ante las grandes limitaciones de acceso a las clínicas privadas, las mujeres se sometían a abortos clandestinos de todo tipo, a pesar de los riesgos y complicaciones por las pésimas condiciones de salubridad. [6] Este problema llegó a ser relatado por los médicos de hospitales públicos que atendieron mujeres desagrándose y con fiebres altas, a causa de abortos realizados en condiciones precarias sin el equipo ni las destrazas necesarias para enfrentarse a posibles complicaciones y emergencias. [7]  A pesar de que la mortalidad materna en general había descendido, la mortalidad por hemorragias aumentó entre las décadas de 1920 y 1940. Entre las décadas de 1940 y 1960 se establecieron los programas del control de natalidad y se propició la no intervención estatal con relación al aborto. [8]  Sin embargo, aunque a un nivel menor que en décadas anteriores, no dejó de criminalizarse el aborto hasta 1973, cuando se emitió la determinación del Tribunal Supremo de los Estados Unidos en el caso Roe v. Wade. [9]

A pesar del avance que significó esa decisión, cabe destacar que las mujeres que ejercen el derecho al aborto continúan siendo trangresoras, no ya de la ley, sino del rol de madre impuesto por la sociedad a todas las mujeres. Todavía muchas mujeres piensan que el aborto no es legal en Puerto Rico. El gobierno a través de los años no ha asumido la responsabilidad de que educar sobre sexualidad responsable, prevención de enfermedades venéreas ni prevención de embarazos. Peor aún, lo que predominó en los últimos años fue la campaña peligrosa y mediocre de la abstención. Dicha campaña diseminaba desinformación y no ayudó a prevenir embarazos no deseados, ni en Estados Unidos, ni en Puerto Rico. El resultado de toda esta trayectoria es que hoy en día, a pesar de que el aborto es legal, en una sociedad machista y con el resurgir fundamentalista, realizarse un aborto no es algo fácil. Ser activista en defensa del derecho al aborto tampoco.

La experiencia de la maternidad varía de mujer en mujer. Defender el derecho al aborto no significa obligar a las mujeres a realizárselo; por el contrario, implica que las mujeres que lo necesiten tengan la libertad de elegir sin ser perseguidas ni exponerse a morir en el proceso. Por eso es importante recordar un lema feminista que dice: “Imagina que te prohibieran parir. Ahora imagina que te obligaran”. En esta frase invita a reflexionar sobre cuán macabro es ejercer el poder sobre el cuerpo de la mujer sin incluirla en la decisión.

El poder de decidir sobre el cuerpo y sobre la salud es un derecho que deben tener todas las mujeres, incluyendo el derecho al aborto. Cuando se habla públicamente del derecho al aborto se pide que aquella mujer que lo necesite tenga acceso gratuito, seguro y salubre a él, y que no se le criminalice por ejercerlo. De la mano con el derecho al aborto, reclamamos una educación sexual responsable que incluya formas de prevención de embarazos que no se limiten a la desastrosa campaña por la abstinencia.

Si aspiramos a una transformación social, sin duda alguna debe incluir la transformación política y económica. No obstante, como demuestra el ejemplo de Nicaragua, todo avance de las mujeres será negociable si no transformamos el problema desde su raíz. Si aspiramos a una verdadera transformación social que sea radical, esta debe incluir transformar las relaciones de género de nuestra cultura. Parafreasando a Emma Goldman, si tu “revolución” no incluye el poder de decidir sobre mi propio cuerpo, no me interesa.

————————————-

Referencias:

[1] Michel Foucault, Prefacio a la transgresión, en De lenguaje y literatura, Paidós Barcelona, 1996.

[2] Alice Colón, Ana Luisa Dávila, María Dolores Fernós & Esther Vicente, Políticas, visiones y voces en torno al aborto en Puerto Rico, Centro de Investigaciones Sociales, Universidad de Puerto Rico, 1999, p. 76.

[3] Ibid.

[4] Alice Colón, Ana Luisa Dávila, María Dolores Fernós & Esther Vicente, 1999, p. 78. Ver también: Ana Irma Rivera Lassen & Elizabeth Crespo Kebler, Documentos del feminismo en Puerto Rico: Facsimiles de la historia, Volumen 1, 1970-1979, Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 2001, p. 231.

[5] Ibid

[6] Ibid

[7] Ibid

[8] Alice Colón, Ana Luisa Dávila, María Dolores Fernós & Esther Vicente, 1999, p. 79.

[9] Ibid.

[10] Alice Colón, Ana Luisa Dávila, María Dolores Fernós & Esther Vicente, 1999, p. 84.


Dimensiones éticas del debate sobre la legalidad del aborto: una reflexión materialista

José A. Laguarta Ramírez

El autor es educador y activista social puertorriqueño.

El debate público sobre el aborto en los Estados Unidos y en Puerto Rico ha estado dominado, al menos desde la decisión histórica del Tribunal Supremo de los EE.UU. en Roe v. Wade (1973), por el discurso liberal de los derechos individuales. En esa decisión, el Tribunal determinó que las legislaturas estatales no podían impedir la decisión de una mujer de terminar su embarazo, hasta que el feto adviniera “viable” (capaz de sobrevivir desprendido del vientre materno). En ese momento, según el Tribunal, el interés estatal en proteger una vida potencial adquiría mayor peso que el derecho constitucional de la madre a la intimidad.

De esta manera, un Tribunal compuesto mayoritariamente por hombres, encajonaba el conflicto social entre las mujeres que reclamaban acceso al aborto legal y seguro y los sectores que defendían su criminalización, dentro de un “balance” entre dos derechos: el de la mujer a decidir y el del feto a la vida (como se manifiesta en los respectivos nombres que se ha auto-atribuido cada lado del debate: “pro-choice” y “pro-life”.

Al no definir claramente el momento de la viabilidad del feto en ese momento inicial, el Tribunal dejó la puerta abierta para luego ir restringiendo el derecho a decidir de las mujeres, ante el avance político del movimiento fundamentalista cristiano en los EE.UU.

Gracias en parte a la ideología sancionada de esta forma por el Tribunal, el discurso bio-tecnológico ha sido apropiado abrumadoramente, en el debate subsiguiente sobre la legalidad del aborto, por el sector anti-aborto. De hecho, el auge de este movimiento se debe en gran parte al desarrollo bio-tecnológico moderno. Hasta el siglo diecinueve, el consenso general científico, jurídico y religioso, era que la “vida” comenzaba en el nacimiento (incluso así define aún nuestro actual Código Civil a la “persona”). No en balde no es hasta mediados de ese siglo que el aborto comenzó a ser criminalizado en los estados de los EE.UU. Anteriormente, si bien la práctica no era favorecida, era más bien por razones abiertamente patriarcales y moralistas que buscaban controlar el comportamiento sexual de la mujer. Entrado el siglo veinte, la debilitación de esas justificaciones coincidió con el auge de los discursos y tecnologías que permiten describir el feto como “vida”, y por ende el aborto como “asesinato”.

De esta forma, no sólo se ha reducido cada vez más la ventana del aborto legal según los avances la tecnología pre-natal permiten expandir el periodo de “viabilidad”, sino que las imágenes intra-uterinas de fetos y embriones con “ojitos”, “manitas” y “corazoncitos” son utilizadas en espacios mediáticos para manipular emocionalmente la opinión pública.

Ello por supuesto, pudiera parecer irónico, debido a las fuertes tendencias anti-científicas del fundamentalismo político cristiano que predomina ampliamente en ese sector. Esta aparente paradoja hace resaltar dos señalamientos necesarios.

El primero es que ese sector ha dejado demostrada su gran destreza para manejar discursos pseudo-científico (véase, por ejemplo, el éxito con el que han logrado fabricar un falso debate en torno a los currículos de las escuelas públicas, exigiendo tiempo igual para una supuesta ciencia creacionista que llaman “diseño inteligente”, contra la demostradísima teoría evolutiva de la selección natural). El segundo es que los discursos bio-científicos no necesariamente están tan lejos del fundamentalismo religioso como pudiera aparentar a simple vista. Como ha señalado Slavoj Žižek, la bio-ética que permea incluso el discurso eco-ambientalista ha llegado a reemplazar a la religión en su función hegemónica mistificadora.

El problema es el siguiente: sin negar la importancia que le podamos asignar a la protección de los sistemas vivos (incluyendo el humano) por otras razones, mientras le atribuyamos a la “vida”, en tanto proceso biológico, un valor ético inherente, nos esta vedada entonces, a la especie humana, cualquier intervención activa que tenga un impacto adverso sobre la “naturaleza”. Esto tiene implicaciones directas en el debate en torno a la legalidad del aborto. Veamos.

En primer lugar, mantener el debate dentro del ámbito del discurso liberal de los “derechos” individuales le ha costado muy caro al movimiento pro-opción. Ello se debe a que, por más que se niegue, en el discurso liberal dominante existe una jerarquía implícita de derechos, en la cual el derecho a la vida siempre triunfa sobre los demás, pues se presume aquél sin el cual es imposible ejercitar los demás derechos. Como el liberalismo se fundamenta en una noción monista del individuo sujeto-del-Derecho, en la cual el cuerpo sufriente del individuo es el límite intransgredible de toda acción política, el eco-bio-eticismo tan sólo refuerza esta noción.[1] Aunque desde el feminismo radical y el feminismo socialista a menudo se ha cuestionado la manera en que el discurso jurídico enmarca el derecho al aborto, al articular el problema como defensa del derecho de la mujer individual a decidir, se hace difícil romper con la triada individuo-cuerpo-derecho que gobierna la lógica liberal dominante.[2]

Desde una perspectiva filosófica plenamente materialista (que no se subordina a una lógica más allá de la multiplicidad pura del ser, ya sea divina o “natural”), el estatus ontológico de la vida y la no-vida es estrictamente indiferente. Es decir, la vida, humana o no humana, no tiene una sustancia o esencia ética en sí misma. Ello no implica un desprecio de la vida, ni licencia para actuar de manera anti-ética. Por el contrario, abre el camino hacia la acción propiamente ética, independientemente de la existencia o no de sanciones divinas.[3]

Tampoco significa que no deban existir prohibiciones sociales y consecuencias jurídicas, por ejemplo, contra el acto de matar (para ello hay buenas razones de sobra, que no tengo espacio para discutir aquí, que nada tiene que ver con que la vida sea “sagrada”). Meramente significa que una ética materialista se fundamenta no en certezas inmutables, sino en la lucha individual y colectiva con nuestras propias contradicciones. En momentos en que el conocimiento y los códigos sociales existentes son insuficientes, ello implica la valentía para tomar decisiones inciertas, asumir posiciones y defenderlas hasta sus últimas consecuencias.

En cuanto al debate en torno a la legalidad del aborto, el debate sobre la “vida” o “humanidad” del feto resulta entonces irrelevante. El momento en que “comienza la vida” queda revelado como una construcción social tan arbitraria (y por cierto, culturalmente variable) como la edad en que un “menor” tiene acceso pleno a sus derechos como ciudadano. De nuevo, ello no significa que no pueda haber un consenso social en torno a este particular, sino meramente que no hay razón alguna, que no sea una mistificación (religiosa o bio-ética), que fundamente equiparar jurídicamente el aborto con el asesinato de personas nacidas.

De esta forma, se desvanece uno de los lados del “balance de derechos” que buscaba establecer el Tribunal Supremo en Roe. Lo único que queda es el poder de las personas nacidas “mujer” para controlar sus cuerpos frente a quienes siempre han tenido ese poder – las personas nacidas “hombre”.

Mantener o no el acceso legal, higiénico y seguro a ejercer ese poder, es una decisión incierta (no fundamentada en ley divina o natural) que debemos tomar, continuamente, quienes creemos en la igualdad. Tengamos la valentía de defenderla, hasta sus últimas consecuencias.

[1] Slavoj Žižek, “El humanismo no es suficiente”
[2]Mary Poovey, “The Abortion Question and the Death of Man”, Feminists Theorize the Political, Judith Butler & Joan W. Scott, Eds., Londres: Routledge (1992), pp. 239-256.
[3] Slavoj Žižek, Violencia en el acto: Conferencias en Buenos Aires, Analía Hounie, Ed., Buenos Aires: Paidós (2003), pp. 67-69; véase también Slavoj Žižek, Violence, Nueva York: Picador (2008), pp. 135-137.

——————————————————-

*Nota: Durante la semana del 18-22 de enero de 2010  se celebra el aniversario de Roe v. Wade. Incluimos esta columna a la jornada bloguera Roe v. Wade. Este caso afortunadamente estableció precedentes a favor de los derechos reproductivos de las mujeres en Estados Unidos y Puerto Rico.  Ante esto se abre y se convoca desde el blog Poder, Cuerpo y Género y el blog Mujeres en Puerto Rico a interesad@s en los temas de poder, clase, cuerpo, feminismos, salud y/o derechos reproductivos, para someter trabajos con el propósito de presentar reflexiones, diálogos, conversaciones, sobre los debates internos del movimiento prochoice, y todos los issues que giran en torno a este. Las publicaciones no necesariamente representan las posturas de los blogs.


El aborto es un asesinato si se define la vida desde la concepción. Ahora, ¿podemos definir la vida humana desde la concepción?

Por: Sahir Pujols Vázquez
Estudiante del programa
graduado de filosofía UPR.

Ante cualquier asunto que atañe al ser humano, existe una reflexión ética al respecto.  Unas cosas son las creencias personales moldeadas por la cultura y otras las creencias edificadas sobre datos científicos y las reflexiones valorativas.  Ciertamente, los datos científicos y las reflexiones valorativas son influenciados por la cultura (ya sea por el apoyo económico por parte de  quienes dominan la sociedad y así destinan su uso) sin embargo, estos  no están determinada por la misma. Es decir, sus hallazgos y conclusiones pueden transcender el contexto cultural.  Evidencia de esto podemos mostrarlo en la explicación  del comportamiento molecular,  en la descripción  de  las enfermedades, la identificación de los procesos cerebrales que posibilitan la experiencia subjetiva  y  la defensa de los derechos humanos, ente otros.   Para que se pueda defender un derecho tiene que existir un valor que sea reconocido universalmente o por lo menos que supere la relatividad (1).  Puede existir relativismo en las prácticas culturales, pero tienen un límite cuando atenta a la dignidad humana.   Entre las prácticas culturales que atentan a la dignidad humana, podemos observar  como la mujer es valorada según las creencias que heredan los individuos de manera incuestionable.  La mujer puede ser vendida, se le asigna con quién contraer matrimonio, cuándo y cómo establecer una relación sexual y la participación social que debe tener.  Todas estas prácticas están sostenidas por una excesiva subjetividad  en el cual los individuos que componen la cultura no han sometido sus creencias a una exanimación y por ende, a unos cuestionamientos existenciales.

Los movimientos fundamentalistas fomentan una conciencia ingenua entre sus miembros para perpetuar el estatus quo. Esta consciencia esta privada de los elementos esenciales que identifican la racionalidad humana: la búsqueda de conocimiento, el cuestionamiento, la duda, el dialogo, y la apertura.  Es una conciencia que limita la autenticidad del ser humano y por tanto su realización. En adición, de que por su afán de seguridad y comodidad se convierte en un sujeto manipulable.  La opresión que vive la mujer, al igual que otros grupos, es producto de este tipo de consciencia fomentada en una cultura. La desigualdad tanto en la distribución de bienes como en el reconocimiento de las personas proviene de este tipo de consciencia.  La desigualdad en la mujer repercute en la limitación o anulación de su protagonismo tanto en la toma decisional como existencial. Decisión sobre el cuándo, cómo, y con quién sostener una relación sexual, dónde desenvolverse, el qué hacer ante un evento x, cómo por ejemplo si reproducirse o no .

Reflexiones sobre la limitación de la mujer ante un evento como el de reproducir una criatura. Estas limitaciones, si es que deben de existir, no pueden estar basadas en la concepción de un credo religioso fundamentalista, sino sobre las reflexiones de cuándo comienza la vida y el uso de la libertad.  Según las investigaciones de la neurobiología del feto, reseñadas por el bioeticista y neurocientífico Michael Gazzaniga (2), se puede concluir que podemos conceder una categoría ética al feto desde el sexto mes  de gestación.  ¿Cuál es el criterio para hacer este señalamiento? El desarrollo del sistema nervioso con el cual el feto comienza a experimentar estados de conciencia.  Evidentemente, no sugerimos estados de conciencia complejo como un razonamiento, sin embargo se toma a consideración una actividad sináptica que subyace todas las funciones cerebrales y estas funciones caracterizan la vida humana.  La vida humana a distinción de otros tipos de vida, se caracteriza por los estados de consciencia y autoconciencia producto de los procesos cerebrales articulados, pero flexibles, desde el 6 mes de gestación.  De ésta caracterización , ¿podremos decirle a la mujer hasta cuando puede desistir de su embarazo?.  Desde esta perspectiva, podemos afirmar que si para catalogar un ser persona, y esta catalogación depende del concepto de vida humana y la vida humana de la conciencia, seria evidente que se atentaría contra la vida humana de ese feto si se desistiera de la gestación luego del mes 6.  Y  en respuesta a los fundamentalistas, no se comete ningún asesinato puesto que lo que se asesina es a la persona y este feto no seria  persona humana antes del 6 mes de gestación.  Aquí, si se considera la capacidad de decidir con relación a asuntos éticos, podemos suponer que se hace un correcto uso de la libertad, considerando estos hallazgos científicos.

Tradicionalmente se cerró toda posibilidad de considerar el aborto como algo lícito debido a la concepción de continuidad o potencialidad que se adjudicaba al feto en relación a lo que es una persona. Recordemos, que la concepción de persona humana la hemos heredado del cristianismo en asistencia de la filosofía aristotélica- tomista. Ver el feto como un potencial ser humano responde a los conceptos de acto y potencia en la metafísica de Aristóteles (3). Así, como una semilla contiene en sí la capacidad de ser árbol, implica la continuidad de un tipo de ser hacia otro tipo de ser. En nuestro caso, de un ser fetal a un ser humano.  Desde esta perspectiva, en adición a la postura medieval de suponer que el alma humana se inicia en la concepción, se le adjudica un estado moral al embrión equivalente al de un ser humano postnatal.  Sin embargo, la perspectiva de la continuidad o potencialidad no considera las condiciones y los mecanismos, es decir, la interacción dinámica entre el útero y los diversos niveles de organización y complejidad que son diferentes entre sí y regulados por leyes y propiedades distintas ( 4): ovulo y esperma , cigoto, embrión, y etc.

No es tarea simple definir el concepto de vida. Requiere estar actualizado de los diversos hallazgos y sus polemización. Aunque, se reconoce que no hay una única respuesta.  Por eso, estas reflexiones ofrecen argumentos que propician nuevas perspectivas y posturas.

1. “La objetividad y la subjetividad del valor”.  Raúl Gutiérrez. Introducción a la Ética. 2001. P. 114-117.
2. “Atribución de un estado moral a un embrión”. Michelle Gazzaniga. El cerebro Ético. 2006.p . 22-34.
3. “Libro Noveno”. Aristóteles. Metafísica.  Aristóteles fue uno de los filósofos clásicos con más influencia en la escolástica medieval.  “Sobre el origen del alma”. Summa Teológica . Tomas de Aquino. (http://hjg.com.ar/sumat/a/)
4. “¿ Qué es la vida? Un problema científico – filosófico”. Martin Hahner y Mario Bunge. Biofilosofia. 1997. P 165-180.

———————————————-

Nota: Durante la semana del 18-22 de enero de 2010  se celebra el aniversario de Roe v. Wade. Este caso afortunadamente estableció precedentes a favor de los derechos reproductivos de las mujeres en Estados Unidos y Puerto Rico.  Ante esto se abre y se convoca desde el blog Poder, Cuerpo y Género y el blog Mujeres en Puerto Rico a interesad@s en los temas de poder, clase, cuerpo, feminismos, salud y/o derechos reproductivos, para someter trabajos con el propósito de presentar reflexiones, diálogos, conversaciones, sobre los debates internos del movimiento prochoice, y todos los issues que giran en torno a este. Las publicaciones no necesariamente representan las posturas de los blogs.


Stop Stupack

Por Eva Prados
Titulo original: Stop Stupack
Publicado en El Nuevo Día
Bajo el titulo: Los Derechos Reproductivos
8 de enero de 2010

“La capacidad de una mujer para participar en la vida económica y social de una nación ha sido facilitada por su capacidad de controlar su propia vida reproductiva”. Ésta es una de las tantas expresiones que el Tribunal Supremo de Estados Unidos ha hecho sobre la importancia de los derechos reproductivos, no sólo para la mujer sino para el desarrollo de un país.

El derecho a decidir sobre la capacidad reproductiva permite que mujeres y hombres tomen importantes decisiones en su vida. Decidir cuándo se quiere o no tener un hijo es una decisión crítica en la vida de una mujer, su familia y es uno de los más importantes temas de salud pública. Sin duda, la libertad reproductiva es una de las piedras angulares para la equidad entre los géneros y la base para el desarrollo de familias saludables.

La Corte Suprema de Estados Unidos demostró un gran compromiso con los derechos humanos y el desarrollo de su país cuando comprendió la importancia de que toda mujer tuviera el derecho a decidir sobre la terminación de un embarazo en la emblemática decisión de Roe v. Wade. Esta decisión no sólo fue histórica para ese país sino que estuvo a la vanguardia del movimiento internacional hacia los derechos humanos de las mujeres.

Sin embargo, la nueva reforma de salud federal trae al debate público uno de los aspectos medulares sobre los derechos reproductivos de las mujeres: el deber del Gobierno de garantizar un verdadero ejercicio de estos derechos asegurando su acceso, sin discrimen por condición social, para que toda mujer puede decidir sobre su salud reproductiva.

El reconocimiento de un derecho a la salud y la intención que existe tras la reforma de salud propuesta por el presidente Barack Obama, es posiblemente una de las iniciativas más importantes en temas de derechos humanos de esa nación. Sin embargo, la enmienda presentada por el senador Bart Stupak para impedir el subsidio federal a planes médicos que cubran abortos (que pasó con una votación de 240 a 194) representa una clara política de discrimen por género con un impacto inmediato en la salud pública de la nación.

El asegurar un acceso completo a servicios de salud reproductiva (abortos, contraceptivos, salud prenatal) es garantizar un derecho a la salud para las mujeres, sin discrimen de género o por condición económica, y logra evitar el terrible riesgo a la salud pública que representan los abortos clandestinos e inseguros, entre otros efectos.

___________________________________

*Nota: Durante la semana del 18-22 de enero de 2010  se celebra el aniversario de Roe v. Wade. Incluimos esta columna a la jornada bloguera Roe v. Wade. Este caso afortunadamente estableció precedentes a favor de los derechos reproductivos de las mujeres en Estados Unidos y Puerto Rico.  Ante esto se abre y se convoca desde el Blog Poder, Cuerpo y Género y el blog Mujeres en Puerto Rico a interesad@s en los temas de poder, clase, cuerpo, feminismos, salud y/o derechos reproductivos, para someter trabajos con el propósito de presentar reflexiones, diálogos, conversaciones, sobre los debates internos del movimiento prochoice, y todos los issues que giran en torno a este. Las publicaciones no necesariamente representan las posturas de los blogs.


¿Por qué creer en el derecho al aborto legal y accesible?

Por Miriam Sofía

Los derechos reproductivos son derechos humanos. Derechos que le competen tanto al hombre como a la mujer. Estos incluyen el derecho a una educación sexual adecuada, recibir métodos anticonceptivos adecuados, profilácticos y hacerse pruebas de enfermedades de transmisión sexual. Incluyen el derecho a tener un parto seguro, esto es un parto natural y humanizado. Además incluyen el derecho a terminar un embarazo de forma segura. Estos derechos son los que menos le gusta a los capitalistas por ser los menos lucrativos. Es por eso que se les hace tan fácil a los capitalistas unirse con los fundamentalistas religiosos, para evitar que en un estado se le garanticen estos derechos a la clase trabajadora y pobre.

Recuerdo un artículo que salió en el periódico Caribbean Business (“Demographic storm”. Alexander F. Díaz. 14 de agosto de 2008.), donde el autor se alarma y advierte a los empresarios de Puerto Rico, que ha disminuido la tasa de natalidad en la isla, por lo que en unos años, tendremos menos mano de obra disponible. Así lo entiende este capitalista, todo en números, sin importar los derechos humanos. Mientras tanto, en Puerto Rico los fundamentalistas religiosos, que junto al partido PNP han llegado a la legislatura, se juntan con los capitalistas y continúan sus ataques hacia los derechos reproductivos.

Todos los años escuchamos y vemos campañas de odio donde la consigna principal siempre es que el aborto es un asesinato. Pero este año me topé con una campaña de la Iglesia Católica junto al gobierno en Granada, España, en la que sus consignas van más allá: hacen un llamado a abusar de las mujeres y lo intentan justificar. El arzobispo de Granada Javier Martínez, dijo que la mujer que aborta “mata a un niño indefenso” y, por tanto, “da a los varones la licencia absoluta, sin límites, de abusar” de su cuerpo. (elcorreoweb.es. El arzobispo de Granada: “Si la mujer aborta, el varón puede abusar de ella”. D. Cela 22 de diciembre de 2009). Por su parte, el cardenal Antonio Cañizares [“llamado a Roma por Benedicto XVI para ocupar un ministerio en la Curia (gobierno) del Vaticano”], cuando se le cuestionó sobre los delitos de pederastia reconocidos por la Iglesia Católica, dijo: “no es comparable lo que haya podido pasar en unos cuantos colegios, con los millones de vidas destruidas por el aborto”. (elpais.com. Cañizares, ‘ministro’ del Papa, ve peor abortar que abusar de niños. Juan G. Bedoya. 29 de mayo de 2009.) En estos días hubo una parada de carrosas en celebración del día de los reyes magos, en la cual la carroza de la campaña anti-aborto fue pagada con dinero del municipio de Chamartín en Madrid. (publico.es. El PP autoriza una carroza contra el aborto en la Cabalgata de Reyes del distrito de Chamartín en Madrid. Jesús Moreno. 4 de enero de 2009.)

¿Cómo pueden los fundamentalistas religiosos, en este caso católicos, creer que es correcto abusar de una mujer que haya tomado una decisión sobre su propio cuerpo? ¿Cómo pueden creer que una mujer que decide sobre su cuerpo es peor que un sacerdote que abusa de un niño, en contra de su voluntad, como lo es un pederasta? No sólo se expresan de esta manera tan misógina y destructiva, sino que también inciden en la política pública de muchos países, causando graves daños a la sociedad.

El aborto es un asunto del cuerpo y la vida de la mujer. Para destruir el mito de que el aborto es un asesinato sólo hay que informarse. El embarazo se divide en varias etapas, que finalizan en el nacimiento de un futuro o una futura bebé. Generalmente, salvo a excepciones de alto riesgo y recomendaciones médicas, el aborto se practica en las primeras etapas del embarazo. Entonces lo que existe es un embrión, aún no tiene órganos, ni sistemas desarrollados. No tiene cerebro, ni sistema nervioso, por lo tanto, no siente ni calor, ni frío, no tiene dolor, ni placer. Es simplemente un conjunto de células, sangre y tejidos que esta creciendo. Jurídicamente hablando, un embrión o un feto, no es una persona. Los asesinatos se cometen contra las personas. Es partiendo de esto que podemos descartar el tabú de que el aborto es un asesinato.

El aborto siempre ha existido. Muchas mujeres recurrían y recurren a métodos inseguros para terminar los embarazos. Actualmente, miles de mujeres mueren por practicarse abortos sin las facilidades médicas ni sanidad necesaria. Incluso, han sido publicadas fotos de mujeres que mueren desnudas en sus casas, luego de intentar por ellas mismas algo que en una clínica pudo haber sido mucho más seguro para ellas. El método que generalmente usan es el de introducirse ganchos de metal por las vaginas u objetos punzantes. De esta forma se hacen daño, exponen su salud y pueden morir; desesperadas por la necesidad de atención médica que no tienen accesible. Esto es lo que sucede en los países en los que el aborto es ilegal e inaccesible. No desaparece la idea del aborto. Las mujeres mueren desangradas.

Hace poco estuve trabajando como maestra en un colegio católico. Ahí tuve la experiencia de conocer a una estudiante que ya en octavo grado se había hecho un aborto. Ella nunca había recibido ninguna educación sexual, salvo una charla que le dieron en el colegio sobre la abstinencia sexual, de una campaña pagada con fondos del Departamento de Salud de Puerto Rico. Actualmente, la estudiante se encuentra en noveno grado y esta activa sexualmente. Cuando hablamos no sabía mucho sobre el uso del condón, por lo que estaba expuesta a quedar embarazada nuevamente. Historias como estas son muy comunes en todo el mundo. Algunas veces peores. La falta de educación sexual en las escuelas es destructiva, perpetúa los tabúes sobre la sexualidad, reproduce los prejuicios y finalmente es la gran causante de que hoy día haya tantos y tantas adolescentes embarazadas y contagiadas/os de enfermedades de transmisión sexual sin saberlo. ¿Cómo podemos juzgar a esta adolescente por abortar, si nadie le enseñó a protegerse antes de tener relaciones sexuales? Sólo le inculcaron la culpa, le dijeron que esto se hacia en secreto, aunque toda la clase lo sabia y ella tenia que soportar las miradas o comentarios de todo el mundo.

Otro aspecto importante que no debemos olvidar son los casos de mujeres que han sido violadas. Hace tres años se publicó una noticia de Nicaragua, sobre una niña de 12 años, embarazada producto de una violación sexual. Los doctores le recomendaron a la custodia de la niña, que era su abuela, que debía abortar porque la vida de la niña estaba en peligro y podía morir en el parto. En Nicaragua después de haberse legalizado, se volvió a criminalizar el aborto. Los doctores y la abuela tuvieron que ir ante un juez a solicitar permiso para practicar el aborto. El juez dilató tanto el proceso que cuando terminó el juicio ya la niña tenía más de 6 meses de embarazo, por lo tanto era más difícil el proceso. Bajo la criminalización del aborto en Nicaragua, los doctores que practican abortos se enfrentan a condena de cárcel y pierden su licencia. ¿Qué dirían los grupos anti-aborto? ¿Dirían que muera la niña de 12 años y se haga responsable por la violación sexual de la que fue víctima? ¿Lo dirían con todos los casos que anualmente se dan en Puerto Rico de niñas violadas por familiares, padres, padrastros, vecinos, etc.?

En Puerto Rico, para información de muchas personas el aborto es legal, pero no es accesible. El procedimiento no esta incluido en la cubierta de ningún plan médico y muchas mujeres no tienen el dinero para pagarlo. Aún así los fundamentalistas religiosos hacen campañas para prohibirlo, para quitarnos a las mujeres estos derechos humanos. La prohibición no desaparecería los abortos en ningún país. Solo obligaría a las mujeres a hacerse abortos en sus casas o en clínicas clandestinas, corriendo peligro de morir en el proceso. También obligaría a muchas niñas a morir en el parto, aún cuando los doctores le hayan indicado con tiempo, que era un embarazo de riesgo para ellas. Obligaría a muchas mujeres a tener hijos/as producto de violaciones y tener doble trauma.

Las mujeres como seres humanos podemos y debemos decidir sobre nuestros cuerpos, sobretodo cuando de salud se trata. Las creencias religiosas deben ser individuales, para las personas que así lo deseen, pero no para aplicarlas en las leyes de los estados. Exijamos que las iglesias paren de incidir en las leyes que se aprueban en los países, para gobernar sobre los cuerpos de las mujeres. Poner en riesgo la vida de un ser humano, por salvar un embrión o un feto es un crimen. Sus moralismos son los que matan cada vez que juzgan a una mujer que tiene que tomar una decisión. Vamos a luchar por una mejor educación sexual, que incluya el uso de preservativos y que elimine los tabúes. Vamos a luchar por un Seguro de Salud Universal que incluya todos los derechos reproductivos. Derechos tales como el aborto, los anticonceptivos y el parto humanizado. Todos deben estar accesibles y gratuitos en la sociedad a la que aspiramos.

Referencias:

1. Amnesty.org. La escandalosa prohibición total del aborto en Nicaragua niega tratamiento que salva vidas de niñas y mujeres. 27 de julio de 2009. http://www.amnesty.org/es/news-and-updates/report/escandalosa-prohibici%C3%B3n-total-del-aborto-niega-tratamiento-20090727

2. Caribbean Business. Demographic storm. Alexander F. Díaz. 14 de agosto de 2008.

3. Elcorreoweb.es. El arzobispo de Granada: “Si la mujer aborta, el varón puede abusar de ella”. D. Cela 22 de diciembre de 2009. http://www.elcorreoweb.es/andalucia/079125/arzobispo/granada/mujer/aborta/varon/abusar?pagCom=2

4. Elpais.com. Cañizares, ‘ministro’ del Papa, ve peor abortar que abusar de niños. Juan G. Bedoya. 29 de mayo de 2009. http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Canizares/ministro/Papa/ve/peor/abortar/abusar/ninos/elpepisoc/20090529elpepisoc_4/Tes

5. Elpais.com. Nicaragua penaliza como delito el aborto aunque peligre la vida de la madre. Agencias. Managua. 14 de noviembre de 2009. http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Nicaragua/penaliza/delito/aborto/peligre/vida/madre/elpepusoc/20071114elpepusoc_2/Tes

6. Escolar.net “No es pecado abusar de la abortista”. Ignacio Escolar. 5 de enero de 2010. http://www.escolar.net/MT/archives/2010/01/no-es-pecado-abusar-de-la-abortista.html#more-5235

7. Público.es. El PP autoriza una carroza contra el aborto en la Cabalgata de Reyes del distrito de Chamartín en Madrid. Jesús Moreno. 4 de enero de 2009. http://www.publico.es/espana/actualidad/282813/pp/autoriza/carroza/aborto/cabalgata/reyes/madrid

—————————————–

*Nota: Durante la semana del 18-22 de enero de 2010  se celebra el aniversario de Roe v. Wade. Este caso afortunadamente estableció precedentes a favor de los derechos reproductivos de las mujeres en Estados Unidos y Puerto Rico.  Ante esto se abre y se convoca desde el Blog Poder, Cuerpo y Género y el blog Mujeres en Puerto Rico a interesad@s en los temas de poder, clase, cuerpo, feminismos, salud y/o derechos reproductivos, para someter trabajos con el propósito de presentar reflexiones, diálogos, conversaciones, sobre los debates internos del movimiento prochoice, y todos los issues que giran en torno a este. Las publicaciones no necesariamente representan las posturas de los blogs.


Reflexión sobre la maternidad

Por Nahomi Galindo-Malavé
Publicado en El Nuevo Día
25 de agosto de 2009

Hace algunos días se publicó una noticia que bien podría ser el trama de una película de terror mal titulada: Una mujer está embarazada… ¡de 12 bebés!. Aunque la historia se intentó pintar “bonita”, (incluía foto intrauterina), me heló la sangre. Era como ver la vida de abnegación y sacrificio de nuestras abuelas condensada en 9 meses y glorificada como un ejemplo a emular. El colmo de la obsesión promovida por los sectores fundamentalistas en la modernidad tardía, auxiliados por la alta tecnología y los medios masivos.

A diferencia de nuestras abuelas la protagonista de esta historia, eligió su destino. La mujer tuvo abortos involuntarios y se sometió a tratamientos de fertilidad. Su único deseo: “abrazar a sus seis niños y seis niñas”. Desea los 12 fetos aunque los médicos le han dicho que la probabilidad de que nazcan vivos es de 1% y que su vida peligra.

Sin duda, la experiencia de la maternidad varía de mujer en mujer. Para algunas, preparadas para tener hijos o no, ya sea económica o mentalmente, es una gran alegría. Otras, aún preparadas, se enfrentan a decisiones difíciles. A las que toman la difícil decisión de terminar su embarazo de forma segura y legal (opción no disponible antaño), a menudo se les proyecta como monstruos, asesinas, malas mujeres.

Sin ánimo de ofender a quienes eligen tener muchos hijos (se trata de poder elegir), mucho más monstruosa y grotesca me parece la noticia de que una mujer tendrá 12 hijos de golpe, y que esto se celebre. Cabe preguntarse, ¿No es irresponsable arriesgar su propia salud y vida, privando así de su madre a las criaturas que lanzará al mundo? ¿No es irresponsable exponer la salud y el bienestar de las que llegasen a nacer? ¿No contradice su deseo de ser madre la posibilidad de que tanto ella como muchas de las criaturas no sobrevivan el intento?

Todo este drama es muestra del extremo al que ha llegado la obsesión con la maternidad que se ha vuelto hegemónica en nuestra era globalizada. A pesar de que la protagonista es de Túnez, el tema repercute en Puerto Rico. Además, muestra cómo los medios de comunicación contribuyen, concientemente o no, a construir socialmente una imagen glorificada de la maternidad, a menudo de forma irresponsable.

Las profundas contradicciones y limitaciones de este discurso quedan reveladas cuando la maternidad se sobrepone, incluso, a la salud y vida.


Follow

Get every new post delivered to your Inbox.

Join 807 other followers