23 de abril de 2012
Tomado de Endi.com
Una estudiante universitaria muestra sus senos al aire. El campus de Río Piedras, en donde se concentra casi todo el pensamiento crítico del país como en una estrella a punto de estallar, se convierte en un campo de batalla moral. Todo se hace más pequeño. Quizás es que el pensamiento crítico ya hizo crisis hace tiempo y lo que queda es una rara estrellita enana, blanca, de oxígeno y neón.
La estudiante Charlene González realizó un performance en las cercanías del edificio que alberga la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios. Dos guardias le pidieron que cubriera su pecho. Esa era la base de la protesta, dramatizar la absurda mirada patriarcal, falologocéntrica (“excuse my french”).
De ese registro moral, de la queja, aparentemente de algunos estudiantes y profesores, llega la Policía. Arrestan a la joven.
No quiero entrar en el debate de si esto es arte o la definición adecuada de “performance”. Me gustaría que la solidaridad con la estudiante de marras se hiciera patente. Que cuente con una batería de abogadas y abogados que la defiendan de la moralina estatal. Desearía que tuviera un grupo de apoyo que velara por su integridad física cuando esté realizando sus manifestaciones artísticas. Son asuntos técnicos.
Es que el debate debería ser lo que propone Charlene: una discusión sobre prácticas represivas, una reflexión sobre el cuerpo como campo de batalla ideológica, el cuerpo como espacio de y para la libertad.
Y las universidades deberían ser los espacios idóneos desde los que articular esas discusiones para lanzarlas a donde sea posible. Sin embargo, parece que ahora ni eso es posible.
Sé que mostrar las tetas no cambia el mundo. Que no todos los pechos son libertarios. Como dice el amigo escritor Max Chárriez “las de Maripili son capitalistas y corporativas”, es decir, responden a ese estado de cosas que uno pretende cambiar y su exhibición no crea reflexión sino ruido farandulero.
Por eso, ¡vivan los pechos contestatarios! Ya lo han dicho poetas y artistas: dos pezones pueden ser una galaxia que alumbre el universo.