Monthly Archives: August 2010

Cancelan presupuesto del Programa de Programa de estudios de mujer y género de la UPR-RP

Programa de estudios de mujer y género
Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras

Comunicado de prensa:

El viernes 27 de agosto la cordinadora del programa, la Dra Mara Negrón, se enteró por casualidad que el presupuesto del programa creado en 2001 por mandato del senado académico del recinto de Río Piedras fue cancelado. El presupuesto de $23,000 anuales ha permitido al programa proponer una secuencia curricular de 15 créditos a nivel del bachillerato. El presupuesto incluía el pago de las compesaciones de los profesores que enseñaban los cursos, el pago de un estudiante a jornal, – ya que el programa no tiene secretaria -, y una partida para actividades académicas.El programa ha realizado una extraordinaria labor académica. Así lo demuestra la matrícula en aumento de los cursos del programa y su agenda de actividades académicas.

El programa denuncia esta tentativa de desmantelamiento de la secuencia curricular del recinto. Es el único programa que educa contra la violencia de género invitando los estudiantes y profesores a integrar la perspectiva de género a sus campos de estudio. La Universidad de Puerto Rico recinto de Río Piedras no posee departamentos de estudios de la mujer ni centros de investigación sobre género como existen en todas las universidades de prestigio del mundo. Es un campo de estudio en plena expansión. El programa es por lo tanto la única iniciativa de la universidad para atender esa carencia y rezago.

La Facultad de Estudios Generales y el Departamento de ciencias sociales, unidades a las cuales se ha adscrito el programa por razones administrativas, no incluyeron al programa en sus reclamos de presupuesto ante la administración universitaria. La Dra Mara Negrón fue excluida de las discusiones sobre presupuesto de la facultad. Denunciamos en este caso la falta de ética de los funcionarios universitarios y su colaboración con la tentativa de desmantelamiento del programa.
Dra Mara Negrón
Tel 787 605-2510

Dra María Isable Quiñones
Tel: 787 518-6683

www: programagenero.com

programageneroupr@gmail.com


La familia de Lolita

Por Carmen Dolores Hernández
cdh@caribe.net
29 de agosto de 2010
Tomado de Endi.com

Desgarradas e intensas, estas memorias de Irene Vilar, la nieta de Lolita Lebrón, describen una vida sobre la que ya había escrito en su primer libro, “A Message from God in the Atomic Age” (1996), luego titulado “The Ladies’ Gallery: A Memoir of Family Secrets”. Allí la autora hablaba de su familia y, sobre todo, de su famosa abuela, resaltando su sentido de misión, que culminó en el ataque al Congreso en el 1954. También presentaba el trauma que le causó, a los ocho años, el suicidio de su madre, que se tiró frente a ella de un auto en marcha, y su propia desgraciada juventud en diversos internados, además de indicar que todo ello había desembocado en serios trastornos sicológicos. (La familia de Irene, especialmente su abuela, la recién fallecida Lolita Lebrón, afirmaría en alguna ocasión que la versión que ofrece su nieta de la muerte de su madre estaba errada toda vez que ésta pereció en un accidente).

Conmovedor y dramático como era aquel libro, sus revelaciones se quedan cortas al lado de las que ocupan la mayor parte de estas otras memorias que vuelven sobre el mismo período de la vida de la escritora con mucho más detalle. Al describir de nuevo su niñez –una abuela ausente, una madre suicida, un padre solícito pero distante, dos hermanos drogadictos- Irene Vilar intenta explicar la terrible adicción al aborto que, desde los dieciséis años, la llevó a practicarse doce en un plazo de once años dentro de un matrimonio muy desigual. Luego se sometería a tres más en el curso de otras relaciones. Todo ello, a su vez, corrió paralelo a siete intentos de suicidio.

La serie de eventos traumáticos que llevó a Irene Vilar a su extraña “adicción” incluye el hecho de que a los 15 años se marchó de Puerto Rico a estudiar a la Universidad de Syracuse. Poco después, entró en una relación problemática con un profesor latinoamericano de cincuenta que dominó su vida por más de una década y con quien se casó en 1990. Centrado en su carrera, este profesor –cuyo nombre no aparece aquí- le hace claro que considera la familia un estorbo y que valora sobre todo la libertad.

No sólo por eso sino también por la relación sicológica problemática que tenía con el concepto de maternidad y con su propio cuerpo, Irene Vilar inició entonces su “costumbre” de salir encinta y abortar, a veces con riesgo para su propia vida. Escribe: “Quiero explorar cómo, cuando el aborto adquiere una cualidad repetitiva y auto-mutilante, puede indicar que se trata de una adicción”. El recuento es más escalofriante dado que el tono en que se cuenta intenta ser desapasionado y objetivo. Es también minucioso: no hay dolor, no hay angustia, no hay duda ni debilidad que no se explore. La escritura, en ese sentido, parece ser un camino de liberación. Ella alega que le permitió “parirse” a sí misma; que contarse –y contar- su historia le allanó el camino para ser, finalmente, madre. No deja de ser irónico que esa escritura fuera alentada en un principio por su marido. (Que, sin embargo, se atribuyó a sí mismo todo el crédito cuando ella publicó su primer libro, alcanzando cierto éxito).

La historia de Irene no acaba con el fin de su matrimonio. Llega hasta el momento actual, cuando se encuentra felizmente casada y con dos hijas. De todas maneras, es difícil leer este libro. El tono analítico, más bien auto-incriminante, evita que el lector adopte una posición enjuiciadora. El tema del aborto suscita opiniones fuertes, a favor y en contra, y ella está conciente de eso. Todo lo negativo que se puede pensar sobre el proceso, entre ello la irresponsabilidad de quien se expone semi-deliberadamente a los embarazos y su inmadurez al abortar, ella misma lo adelanta (aunque trata de salvaguardar la posición que alega el derecho de la mujer a hacerlo). Aparte de las serias objeciones que pueda tener un lector a esa defensa (ineficaz, dentro del contexto) del aborto, hay algo que choca profundamente a la sensibilidad y que ella no parece tomar en cuenta: su angustia y desesperación ante la enfermedad y muerte de su perro, aunados a los cuidados extremos que le prodigó al animal son profundamente incongruentes con el poco cuidado y solicitud que tuvo consigo misma y con las criaturas que engendraba.

De todas maneras, la historia suscita compasión hacia la narradora, teñida por exasperación ante su inconciencia. Suscita también ira hacia el egoísmo y la indiferencia de un marido de tantos años que puso siempre en primer lugar su propia carrera intelectual. Al escribir esta historia, que es más bien una confesión y un exorcismo, Vilar expone los efectos del desamor familiar y la falta de solidaridad conyugal.

No cabe duda, por otra parte, de su capacidad como escritora. La narración tiene un sentido certero del ritmo y del efecto dramático. También es muy certera su descripción de personas, lugares y ambientes. Hay pasajes sumamente líricos –como los que describen sus experiencias a bordo de “Sarabande”, el velero en que su marido y ella surcaban a menudo mares y lagos- y otros que mantienen en vilo al lector. Ya hacia el final, el texto se vuelve repetitivo.

No es fácil leer este libro. Tampoco es fácil ignorar los planteamientos que en él se hacen –a través de la experiencia de Irene- respecto al poder de la familia sobre el individuo, el precio del heroísmo y los riesgos que conlleva la dependencia emocional extrema. Como señala Robin Morgan en el prólogo, el caso de Irene Vilar ilustra el hecho de que la mujer ha sido un ser largamente colonizado por el hombre, enajenado así de su propio cuerpo, que se ha usado para el placer y los propósitos de otros. En ese sentido, la prologuista apunta hacia la semejanza de la historia de Irene con la del Puerto Rico que Lolita Lebrón intentó liberar. La comparación es forzada, pero lo que resulta claro es que si bien la abuela fue, a su manera, una mujer heroica, la nieta es, ciertamente, una gran escritora.


Realizan mural denunciando la violencia de género en el país

29 de agosto de 2010
COMUNICADO DE PRENSA
Caucus de la Mujer
Movimiento Socialista de Trabajadores

San Juan – Con el lema “Este cuerpo es MIO: NO se toca, NO se viola, NO se mata”, el Caucus de la Mujer del MST pintó un mural para denunciar la violencia por razón de género en Puerto Rico. La pintada se realizó en la Avenida Fernández Juncos, salida hacia el expreso. El mural presenta la imagen de la cara de una mujer con algunas contusiones y expresiones propias de la agresión física. “Queremos presentar un mensaje claro y directo. Nos mantendremos firmes en nuestras denuncias y críticas al gobierno de turno, con especial énfasis a la oficina de la Procuradora de las Mujeres y al Departamento de Educación que continúan sin considerar y trabajar con seriedad la necesidad de implantar la perspectiva de género en las escuelas”, expresó Emilia Quiñones Otal, portavoz del Caucus de la Mujer.

Con esta actividad, continuamos con la jornada de actividades propuesta por el Caucus de la Mujer del MST, la cual comenzó el 11 de julio frente al Capitolio. “A través de este mural queremos continuar denunciando la violencia machista que está arropando nuestro país y la pobre acción del gobierno para atender efectivamente la problemática”, denunció Quiñones Otal.

Durante los pasados meses el Movimiento Amplio de Mujeres de Puerto Rico (MAMPR) ha llevado una campaña de denuncia a la violencia machista. Esta campaña ha generado la reacción violenta del municipio de San Juan, el Sr. Hilton Cordero y el alcalde Jorge Santini, la cual ha llegado a los tribunales. “Con esta actividad pretendemos también solidarizarnos con las compañeras del MAMPR, quienes en su lucha contra la violencia hacia las mujeres han tenido que padecer la censura del Estado. Reconocemos el arte como una herramienta poderosa para educar e informar a la población y a la libertad de expresión como un derecho de todo ser humano”, argumenta también la portavoz del Caucus, Lydimar Garriga Vidal.

Las socialistas hicieron un llamado a las trabajadoras y trabajadores a enfrentar el gobierno actual y sus políticas represivas. “Reconocemos que las políticas implantadas en los últimos años por los partidos PNP y PPD han llevado al borde de la crisis al pueblo trabajador. Estas políticas han ido repercutiendo en las familias puertorriqueñas y exacerbando el auge y aumento en los crímenes de violencia, como lo son los asesinatos de mujeres y transexuales”, añadió Garriga Vidal.

Contactos:

Emilia Quiñones Otal – (787) 365-1693

Lydimar Garriga Vidal – (787) 329-6230


“Golpe al Programa de Género” por la Dra. María I. Quiñones

Estimados colegas:

Hannah Arendt expresó en más de una ocasión que lo más doloroso de su experiencia con el ascenso del fascismo en Alemania, fue la complicidad de muchos de sus amigos. Aunque lo que que vivimos en estos tiempos no es fascismo, en el sentido riguroso e histórico del fenómeno, ciertas de sus características se hacen sentir en la manera como nuestros políticos se coducen en el espacio público, en la amenaza que se cierne sobre la libre expresión y muy particularmente, en la ausencia de nuestra participación en las decisiones que afectan la vida académica en nuestra universidad. Una de esas decisiones, tomadas sin el insumo ni en consulta con las y los colegas que por años hemos trabajado y colaborado con el Programa de Estudios de la Mujer y el Género, ha tenido el efecto de eliminar nuestro presupuesto. Como recordarán, este proyecto surgió en respuesta a una convocatoria de la Oficina para la Vicepresidencia de Asuntos Académicos de la Universidad de Puerto Rico, inicialmente adscrito al Decanato de Asuntos Académicos de nuestro Recinto, y finalmente, como programa adscrito al Departamento de Ciencias Sociales, Facultad de Estudios Generales.

Durante los años de mi coordinación y bajo la actual coordinación de la colega Mara Negrón, el programa ha crecido, en número de estudiantes, vínculos con otras facultades y recintos, intercambio de profesores, actividades dentro y fuera del recinto, reconocimiento internacional. Recientemente, el DEGUI nos otorgó una propuesta para el desarrollo de un Programa similar en el nivel graduado. Sin embargo, al día de hoy, hemos perdido el presupuesto que con tanto tesón defendimos y con el cual hemos servido, y muy bien, a nuestros estudiantes durante casi diez años. Igualmente, hemos contribuido a elevar la imagen del Departamento y la Facultad en el Recinto, dentro y fuera del país.

Con gran sorpresa e indignación, ayer descubrimos que no fuimos incluidas en las deliberaciones presupuestarias de nuestra facultad ni en el informe que se sometió a la Oficina de Presupuesto del Recinto. Por lo tanto, no tuvimos siquiera la oportunidad de defender nuestro pequeño pero significativo presupuesto de aproximadamente 23,000.00. Esto ocurrió en un escenario donde la coordinadora estuvo inquiriendo constantemente sobre el presupuesto, acudió en repetidas ocasiones al Decanato en busca de información y sostuvo conversaciones con el director del Departamento.

Yo personalmente abordé a nuestro director sobre los dos cursos INTD en oferta y con matrícula de 20 y 22 estudiantes, respectivamente. Me informó que se iban a ofrecer con cargo a la cuenta del Departamento. El tono casual de su respuesta me dejó perpleja. ¿Y el Programa? ¿Y su coordinación? ¿ Y la deferencia que nos merecemos las profesoras que colaboramos con el programa? ¿ Por qué no se nos invitó a las deliberaciones? ¿Por qué no aparecemos en el informe de la Faculta a la Oficina de Presupuesto? No se puede justificar esa acción de ninguna manera. La crisis de la que hablo no es la presupuestaria. Con esa se puede lidiar siempre que tengamos la información y podamos defender nuestros intereses. La crisis es de otro orden, tiene que ver con la manera como tratamos al otro, con la ausencia de deferencia con los pares, con el desdén con que se maneja el trabajo meritorio y productivo, con lo poco que importan, efectivamente, nuestros estudiantes.

Ya bien lo dijo Arendt… y yo la parafreseo, lo peor es lo que nos han hecho nuestros amigos.


Dos no se infectan si uno no quiere

La condena a una cantante por no decir a una pareja que tenía VIH reabre el debate entre el derecho a la privacidad y a la salud

27 de agosto de 2010
POR: EMILIO DE BENITO
Tomado de: El País

Una cantante alemana, Nadja Benaissa, ha sido condenada a dos años de prisión por no informar a tres amantes de que está infectada por el VIH, el virus que causa el sida. La mujer fue denunciada por su ex agente, con quien se acostó cuando tenía 17 años. Es la última persona de la que se sabe que ha sido condenada por transmitir el VIH. Pero no es la única. Desde 1980, cuando se detectó el virus, ha habido numerosos procesos.

Y, lo que parece que es jurisprudencia mayoritaria, implica que una persona con VIH debe avisar a sus parejas de que está infectado. De hecho, en ese principio se basan las sentencias que ha habido hasta ahora, y no solo en Alemania.

La abogada Montserrat Mirabet, que asesora al Observatorio de Derechos Humanos de la Red2002, una confederación de organizaciones de infectados y afectados por el VIH que se puso en marcha con motivo de la Conferencia Mundial sobre el Sida de Barcelona 2002, aporta dos sentencias como ejemplos. En una, de 1996, un hombre fue condenado a un año de cárcel y a pagar 10 millones de pesetas (60.000 euros) a una mujer con la que tuvo relaciones sin avisarle de que tenía el VIH y sin tomar precauciones. De ellos, millón y medio eran por la transmisión en sí, el resto, en prevención al futuro daño que la persona infectada podía esperar, sobre todo teniendo en cuenta que en aquella época se trataba de una infección que tenía una evolución muy grave. En la otra, de 1995, se condena a una mujer a seis años de prisión y a pagar 100.000 euros a un hombre.

Las dos “son de los noventa, pero seguro que hay otros casos en los tribunales de primera instancia”, afirma Mirabet. Otra cosa es que, teniendo en cuenta lo que se sabe ahora de la infección y de las posibilidades de los tratamientos -que, aunque no curan, reducen mucho los efectos del virus, hasta el punto de que en los países ricos se habla ya sin tapujos de la enfermedad como de una dolencia crónica-, las condenas que se puedan poner ahora sean menores. Pero, en cualquier caso, “la base jurídica está clara: se trata de un delito de lesiones”, afirma la abogada.

Pero el debate -y la inquietud de los afectados y quienes temen que este tipo de sentencias aumenta la persecución y la marginación de los infectados- no se cierra con una sentencia. “En este asunto entran en conflicto dos derechos: el de la intimidad del infectado, y el de la salud de su pareja”. Y, en caso de conflicto, el segundo debe prevalecer, indica Mirabet. ¿Quiere eso decir que hay que estar contando al primero con el que uno se acuesta, y en cualquier caso, el estado de salud? Aquí la abogada establece un primer matiz: “Hay que tomar precauciones para no infectar, pero no hay que avisar”, dice, trazando una fina línea.

Pero esta claridad encuentra enseguida matices, porque si no hay dos personas iguales, menos lo son las relaciones sexuales, en las que intervienen por lo menos dos personas. Fuentes jurídicas coinciden en que “si hay transmisión deliberada, hay delito”, pero advierten de que eso es muy difícil de demostrar, y, más aún, de identificar al transmisor. Y señalan que la vía judicial no debe ser la solución para estos casos. Si todo el que se infecta fuera a juicio, eso supondría más de 3.000 pleitos al año en España.

Y en estos casos hay un factor que “parece que nadie ha tenido en cuenta”, afirma Mirabet: que el derecho a la salud “a quien primero obliga es a uno mismo”. Es decir, que si tener una relación más o menos estable con alguien y no decirle que se tiene VIH es “una muestra de falta de confianza o de ética en las relaciones personales”, tampoco la otra persona debería sentirse solo víctima. “Estaba en su mano preguntar o tomar medidas, por si acaso, sobre todo al principio”, dice la abogada.

En este equilibrio entre dos derechos (intimidad y salud) se plantea otra pregunta: ¿debe tratarse igual a una persona que no le dice a otra que está infectada por miedo, por vergüenza, o por otras causas, o si lo oculta a propósito con ganas de hacer daño? El responsable del Plan Nacional de Sida español, Tomás Hernández, lo tiene claro: “La ONU dice que no se debe perseguir la transmisión accidental”. “Y la transmisión intencionada es excepcional”, añade rápidamente.

Además, el tema tiene más matices. La presidenta de la Coordinadora Estatal de VIH-sida (Cesida), la mayor organización de su campo en España, Udarriaga García, cree que no es lo mismo ocultar el estado en una relación estable que en una esporádica. En el primero de los casos, “si me acuesto con alguien sabiéndolo y no pongo barreras o no se lo digo tengo más responsabilidad”, dice García. En ese caso parece claro que informar a la otra parte es un “imperativo ético”, apunta Mirabet. “No comunicarlo es un abuso de confianza, y debe haber una protección legal para la persona a la que no se ha dado información”, añade el coordinador del Observatorio de Derechos Humanos de la Red2002 Joan Bertran.

Otra cosa es qué sucede en relaciones esporádicas, de una noche. Aquí es más difícil que los expertos sean tajantes. “Hay demasiados factores”, indica la presidenta de Cesida. “¿Dónde está la responsabilidad de cada uno?”, se pregunta. “Es difícil manejar el momento, hacer balance entre el placer y el riesgo para uno o para los demás”, indica. Y hay otros elementos, como que se haya tomado alcohol o alguna droga antes, durante o para establecer la relación. U otros condicionantes. “Pongamos un caso como el mío. Crecí en una familia católica, en un entorno en el que me explicaron que era culpa mía tener el VIH, que me lo había ganado”, dice Udarriaga García. Obviamente, señala García, quien no haya hecho “el proceso que hice yo para no pensar que soy una cabrona por tener el virus” puede tener más difícil comunicarle a una pareja su situación, indica.

Por eso cree que criminalizar a personas que hayan podido tener relaciones sin protección sabiendo que son seropositivas no ayuda. “De haberla encarcelado será como retroceder 15 años”, afirma. Esa palabra, criminalización (que afecta al transmisor) es la que más preocupa a los activistas. Y a los juristas. “El Código Penal no puede ser la solución”, indican fuentes jurídicas consultadas.

Bertran recuerda en primer lugar que “Onusida es tajante en que no se debe criminalizar la transmisión. Puede ser perjudicial no solo para las personas, sino para las campañas de Salud Pública, ya que fomentará el miedo, el estigma de los afectados y la discriminación”.

El secretario del Plan Nacional sobre el Sida, Tomás Hernández, coincide. Claro que cuando Hernández habla de criminalización no lo hace en sentido figurado. Se refiere a una persecución policial, como a los criminales. En concreto, a que haya leyes que fijen una figura penal específica para quien transmita el VIH. Es a eso a lo que se opone Onusida. Y añade otra consideración: “Sobre todo cuando se oculta la situación [de infectado] por miedo”. “En ese caso está clarísimo” que no puede perseguirse el no decirlo, dice.

Jugando a la justicia-ficción, se plantean muchos aspectos que quizá son los que ha tenido en cuenta el tribunal alemán para condenar a Nadja a solo dos años de cárcel que no tendrá que cumplir. La mujer tuvo relaciones con su agente, y su futura carrera musical dependía de este. Es solo un ejemplo de las muchas situaciones en las que una persona puede preferir callar y confiar en que no va a pasar nada (miedo a ser rechazado, a perder un trabajo, a quedarse sin pareja).

Otra cosa, señala Hernández, es lo que él denomina “criminalización social”. Él caracteriza esta actitud por “intentar buscar la solución a las infecciones en los tribunales, hacer juicios paralelos en los medios, tratar a los infectados como posibles criminales y cargarlos de connotaciones morales negativas”. “Esto desde luego sería un paso atrás; dificulta la prevención y promueve el miedo y el estigma”, afirma Hernández. Por eso él cree que, más que llevar los casos -salvo que haya mala intención- a los tribunales, lo que hay que hacer es “lo que se sabe que funciona: potenciar la prevención, hacerse la prueba, luchar contra la discriminación y defender los derechos humanos”.

Además, por si la situación no fuera lo suficientemente complicada, la presidenta de Cesida destaca que cada vez se encuentra más casos de personas que se acogen a lo que ella llama “la declaración de Suiza”. Se refiere Udarriaga a que las autoridades sanitarias de ese país fueron las primeras, hace ya tres años, en indicar que el riesgo de transmisión del VIH a partir de una persona que toma la medicación y tiene su infección controlada (lo que técnicamente se llama con carga viral indetectable, es decir, sin virus circulante en la sangre) era prácticamente nulo. Una afirmación que este año ha sido confirmada por estudios aparecidos en The Lancet y en el British Medical Journal, este último con datos españoles. ¿Habría que avisar también entonces, cuando no hay riesgo apreciable de transmisión?

Es uno de los modernos retos de la prevención. “Una mujer que yo conozco decidió después de más de 10 años casada aplicarse la declaración de Suiza. Lo habló con su marido y él dejó de usar preservativo. Después de tanto tiempo, estaban hartos. Llevan así tres años; él se hace la prueba cada seis meses y todo va bien”, dice. “Pero cuando lo contó en su hospital la miraron como si fuera una asesina en potencia”.

Bertran cree que, de todos los comportamientos posibles, la frontera está “en el dolo [legalmente, la mala intención]“. “El asunto está sin resolver”, admite. Además, el activista apunta a otro aspecto que, aplicando este tipo de políticas represivas, podrá ser sancionable. “¿Qué pasa con quien transmite el virus porque se ha negado a hacerse la prueba? ¿Esa persona también tiene responsabilidad?”.

Para Bertran, además, que se haga público un caso de transmisión de VIH y no los de otras enfermedades es una prueba más de que el caso del sida todavía despierta muchos morbos y muchos recelos. “¿Qué pasa con otras enfermedades tan o más graves actualmente como la hepatitis C?”, se pregunta.

La abogada Mirabet coincide en que el VIH se trata de una manera especial, pero recuerda que las leyes que sancionan la transmisión de enfermedades son, en España, anteriores a la aparición del virus. “Se dictaron para tratar las enfermedades venéreas”, aclara.

En lo que todos coinciden es en que se trata de un problema “que no está resuelto”, “que hay que debatir”. “Hay mucho miedo, mucho estigma, muchos prejuicios, y faltan herramientas para que una persona pueda comunicar su seroestatus a la pareja”, dice Bertran.

En medio de todas las dudas que el tema suscita, hay, al final del discurso de todos los consultados, un punto de acuerdo: “No se puede descargar la responsabilidad en exclusiva en la persona con VIH. El otro miembro de la pareja también la tiene, sobre su salud y la de los demás. Por eso a mí me gusta hablar de corresponsabilidad”, zanja el responsable del Plan Nacional sobre Sida. La palabra la repiten como un mantra Bertran, Udarriaga y Mirabet. Porque la prevención es cosa de dos, y, como señala Udarriaga, no parece muy coherente “tener relaciones sin precaución y luego pedir explicaciones”.


Burdo atentado contra la intimidad

Editorial
Tomado de Endi.com
26 de agosto de 2010

El proyecto senatorial que busca restringir la reproducción asistida debe ser retirado por tratarse de una propuesta retrógrada que ignora los avances de la ciencia y violenta el derecho a la intimidad garantizado en nuestra Constitución.

El proyecto senatorial que busca restringir la reproducción asistida debe ser retirado por tratarse de una propuesta retrógrada que ignora los avances de la ciencia y violenta el derecho a la intimidad garantizado en nuestra Constitución.Es inverosímil que en momentos en que la Legislatura decide derogar la ley que creó la Comisión Conjunta Permanente para la Revisión y Reforma del Código Civil, un proyecto que hubiera significado un marco jurídico acorde con los tiempos, más igualitario y más justo para todos los puertorriqueños, se quiera también dar paso a un proyecto ad hoc que busca criminalizar diversas modalidades de reproducción asistida ampliamente aceptadas y reconocidas en otras partes del orbe.

El proyecto senatorial 1568, de la autoría de Lucy Arce, busca castigar con hasta ocho años de cárcel la subrogación gestacional, el acto de acordar con una mujer mediante paga que preste su útero para cargar el embrión de otros, porque la madre biológica no puede por razones médicas gestar a la criatura. Asimismo, condena a 15 años de prisión al médico o la persona que use donantes anónimos para tener hijos.

Una pieza de esta naturaleza en vez de proveer mayor protección a los pacientes restringe insensiblemente a parejas infértiles de la posibilidad de tratamiento y sus esperanzas de tener un hijo. Esto es un atropello del Estado para un 8% de las parejas casadas en la Isla que confrontan problemas de infertilidad, y un número indeterminado de mujeres en edad reproductiva que tienen capacidades limitadas para procrear.

Reconocemos que el tema de la subrogación, como el de otros métodos de reproducción asistida, es controvertible. En Puerto Rico es nuevo y poco estudiado. De hecho, en un estudio publicado en el 2009 en la Revista Interamericana de Psicología, los estudiosos Lili M. Sardiñas, Lymaries Padilla, José Cabiya y Sean Sayers, de la Universidad Carlos Albizu, destacan la necesidad de que el tema se discuta con mayor amplitud para que, como sociedad, podamos tomar decisiones educadas.

Pero aunque aquí se trata de un tema fundamentalmente desconocido, la subrogación no es una práctica nueva. La misma cobró auge en la década de 1970 e, incluso, hay referencias históricas antiquísimas de su utilización.

Aun así muchos países europeos prohíben la práctica, y en los Estados Unidos, donde 400 niños nacieron en el 2007 a través de este método, 12 estados, incluyendo Nueva York, Nueva Jersey y Michigan, rehúsan reconocer los contratos de subrogación.

Sin embargo, esta alternativa de concepción es aceptada en Texas, Illinois, Utah, Florida y Minnesota, en tanto que más de una docena de otros estados, como Pensilvania, Massachusetts y California, específicamente la legalizan y la reglamentan.

Entendemos que, por carecer de base científica para defender sus propuestas, el P del S 1568 es un pobre punto de partida para la discusión de un tema que tiene un impacto social de enorme envergadura. En su exposición de motivos, el proyecto entrelaza soslayadamente la visión conservadora religiosa que condena la práctica como una intervención indebida del hombre en un proceso divino y la de feministas de ultraderecha que la equiparan con la degradación del cuerpo de la mujer mediante la venta.

Estas no son formas de impulsar legislación de esta naturaleza.

Si la intención legislativa fuera evitar en torno a estos métodos una desenfrenada práctica mercantil, así como proteger tanto al menor nacido de las nuevas técnicas de procreación asistida como a las otras partes involucradas en el proceso, lo que procede es trabajar en esa línea mediante la reglamentación, como hizo el estado de California.

Pero prohibir tajantemente estos métodos y criminalizar a aquellos que opten por los mismos para hacer realidad su sueño de ser madres y padres, es una infamia que no tiene espacio en un marco constitucional como el nuestro que garantiza ampliamente el derecho a la intimidad.


Pretenden criminalizar el alquiler de vientres

Nabal José Bracero, especialista en infertilidad, dijo que la confusión cuando se habla de los tratamientos para atajar esta condición se debe a la percepción distorsionada que tiene la sociedad sobre la infertilidad.

miércoles, 25 de agosto de 2010
Por: Rosita Marrero
Primera Hora

Les caen chinches.

Un proyecto del Senado que propone prohibir la reproducción asistida, la utilización de vientres subrogados, el uso de gametos de personas fallecidas o de donantes anónimos, ha provocado un reperpero en sectores de la comunidad médica en Puerto Rico, que describen el proyecto como una intromisión a la intimidad y la autonomía personal de los individuos y la familia.

La senadora penepé Lucy Arce es la autora del P. del S. 1568 (por petición) que propone la inclusión de varios artículos al Código Penal para prohibir “la utilización de las técnicas de reproducción asistida para procrear embriones humanos que no tendrán un padre y una madre biológicos de identidad conocida al momento del nacimiento”.

Nabal José Bracero, un obstetra ginecólogo y subespecialista en Endocrinología Reproductiva e Infertilidad, quien fue entrenado en la Escuela de Medicina de Johns Hopkins en Baltimore, Maryland, le expuso a la Comisión Jurídico Penal del Senado que con el nacimiento de Louis Brown en 1978, la primera bebé nacida mediante fertilización in vitro, se abrió un capítulo nuevo en la medicina y en la historia. Dijo que en los pasados 30 años han nacido en el mundo más de un millón de bebés mediante las Técnicas de Reproducción Asistida.

Gran parte de la confusión que surge cuando se habla de los tratamientos de infertilidad se deben, según el galeno, a la percepción distorsionada en nuestra sociedad sobre esa enfermedad.

“La infertilidad es una condición devastadora con múltiples hallazgos físicos, psicológicos y emocionales. Para entender el sufrimiento de los pacientes con infertilidad debemos hacer el ejercicio mental de imaginar nuestras vidas sin la presencia de nuestros seres más queridos y multiplicar esa angustia exponencialmente”, expuso Bracero.

Los proponentes alegan que las técnicas de reproducción asistida “atentan contra la dignidad humana de la criatura por nacer, al negarle contacto con la madre o el padre biológico y que dan paso a la compraventa de material humano y a la explotación de los donantes. Nada más lejos de la realidad fáctica y clínica”, dijo.

BioLAWgics Group, integrado por cinco médicos, objetó la propuesta porque: se pretende prevenir problemas jurídicos inexistentes; son inconstitucionales de su faz y en su aplicación; y son contrarias a las tendencias jurídicas en los países desarrollados.

“Sus disposiciones imponen una carga onerosa que impide nuestro desarrollo. Sin embargo, son cónsonas con aquellas instituidas en países teocráticos como Irán, Irak y Pakistán”, afirmó BioLAWgics.

Sobre la venta y compra de gametos y el alquiler del vientre, que promovería “el lucro personal”, BioLAWgics dijo que “la remuneración económica adecuada facilita e incentiva la disponibilidad de gametos, cigotos, embriones y alquiler de vientres”.

El secretario de Justicia, Guillermo Somoza, no objeta que se prohíba la venta de gametos, cigotos y embriones, pero debe aclararse en cuanto al alquiler de vientres, que la prohibición debe limitarse a recibir dinero que no esté relacionado con los gastos como parte del proceso de gestación.


El debate del aborto (en Argentina)

Por Mariana Carbajal
Tomado de Página 12
Sábado 21 de agosto de 2010

Susana Díaz murió una semana atrás en el Hospital Zonal de Añatuya, Santiago del Estero. La mató un aborto inseguro. Era muy pobre. Tenía apenas 16 años. Vivía en un paraje cercano a Los Juríes, departamento Taboada. Falleció en la guardia, de acuerdo con la información que dio el director del centro de salud a las autoridades de la Dirección de Maternidad e Infancia provincial. Llegó en estado desesperante, terminal. Un médico policial la examinó y determinó que presentaba “signos evidentes de haberse practicado un aborto clandestino, lo que le habría provocado una septicemia generalizada”, según publicó el diario El Liberal. Susana Díaz, trascendió, habría dejado huérfana a una niña de dos años.

El Código Penal no disuade de llevar adelante la práctica a las mujeres que deciden abortar. Cada año alrededor de medio millón de mujeres, muchas de ellas jóvenes y adolescentes, católicas y no católicas, de todos los sectores sociales, recurren a una interrupción voluntaria de embarazo como última salida ante una gestación no deseada. Pero las que ponen en riesgo su cuerpo y su vida son las chicas de hogares más desfavorecidos, como Susana. Las mujeres que pueden pagar una intervención segura o cuentan con la información adecuada para no caer en una práctica insegura también abortan en la clandestinidad. Pero para ellas, la penalización que hoy rige en la Argentina tiene otra carga: es temor, es estigma, es también la amenaza de ser denunciadas e ir presas, pero no la posibilidad de la muerte, de dejar a sus hijos –muchas tienen hijos– sin madre.

La maternidad no puede ser impuesta, no puede ser un castigo. Debe ser elegida. Una ley que despenalice y legalice el aborto no obligará a ninguna mujer que no quiera interrumpir voluntariamente un embarazo a hacerlo. Quienes apoyamos que se discuta y apruebe una reforma legal que saque del Código Penal al aborto no somos “abortistas”, como pretenden tildarnos los sectores más conservadores con el arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, a la cabeza. Defendemos la vida, la de Silvia, la de tantas compatriotas que cada año mueren o quedan con graves secuelas (sin útero, sin ovarios, estériles), como consecuencia de abortos inseguros. Desde la recuperación democrática hasta el año 2008, las estadísticas oficiales indican que fallecieron por esa causa 2578 mujeres. ¿Cuántas muertes más, todas evitables, estamos dispuesta/os como sociedad a avalar? Ninguna mujer se embaraza para abortar. Ninguna mujer enfrenta un aborto graciosamente. Un Estado comprometido con la defensa de los derechos humanos debe brindar las mejores condiciones para que quien decida hacerlo pueda abortar sin riesgos.

En el año 2007 se registraron 59.960 hospitalizaciones por aborto en todo el país, sólo en el sector público, de acuerdo con las estadísticas del Ministerio de Salud. Entre 1995 y 2007, las internaciones de niñas y adolescentes entre 10 y 19 años representaron cerca del 15,5 por ciento y las de jóvenes de 20 a 24 años fueron un 26 por ciento aproximadamente. Juntos, ambos grupos constituyeron cerca del 40 por ciento del total de los egresos hospitalarios por aborto. En los países donde es legal, la mortalidad por aborto es insignificante y, además, la consulta suele terminar con una consejería en salud sexual y reproductiva, y la entrega de métodos anticonceptivos, para evitar que la mujer repita la situación. Abortos existieron y existirán siempre. A veces falla un método anticonceptivo, a veces no se lo usa, a veces hay una relación sexual violenta, forzada.

Avanzar con la despenalización y legalización del aborto es seguir el camino de la ampliación fundamental del derecho a la igualdad, como sostuvo el miércoles pasado el filósofo Ricardo Forster, en el panel convocado por la Comisión de Mujeres de Carta Abierta en la Manzana de las Luces. “Así como se volvieron más libres los cuerpos, las palabras y las conciencias de una infinidad de compatriotas después de la aprobación de la ley de matrimonio civil igualitario, también es cierto que hay una infinidad de cuerpos de mujeres que permanecen en estado de violencia, de ‘culpa’, de ‘pecado’, de ‘horror’ –todo entre comillas– y también de persecución judicial y persecución simbólica” por la criminalización del aborto, dijo Forster. Y reclamó la inmediata apertura del debate en el Congreso, para discutir los proyectos que proponen la despenalización y legalización. El mismo reclamo se viene escuchando cada vez con más fuerza en distintos ámbitos: políticos, académicos, de las organizaciones de derechos humanos, de la sociedad civil. ¿Cuándo será escuchado por el Congreso?

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Agradezco a Mariana Iriarte el enlace.


Torturas

Por Mari Mari Narváez
20 de agosto de 2010
Tomado de Buscapié
Endi.com

Violencia es una palabra que me suena demasiado blanda, hasta un tanto dulce, para nombrar el relato de Liza Rivera, esposa del representante Luis Farinacci. Violenta es la vida; un beso consentido puede ser violento; el tapón de Caguas a San Juan es de una violencia brutal. Los ataques que ha descrito esta mujer son de terrorismo interpersonal.

El debido proceso de ley en el que demasiados correligionarios de Farinacci se han amparado para evitar pronunciarse en su contra, está muy bien para los tribunales. En la vida real, lo que he visto es una declaración jurada dramática y contundente, que incluso establece que existen otros testigos de los actos relatados, lo cual -de ser cierto- sería terminal para la defensa del legislador.

Él alega que nunca ha golpeado a su esposa y, hasta ahora, su único argumento de defensa es que fueron “una pareja tan públicamente perfecta, que en 2005 se ganaron el premio de la ‘pareja modelo y elegante’ de Ponce”.

Eso me hace pensar en algo muy curioso. El conflicto del señor Farinacci se devela justo cuando un tribunal ha tenido que interceder para que el Municipio de San Juan respete los derechos de libre expresión de un grupo de mujeres que tres veces ha pintado un mural con el mensaje “Tod@s contra la violencia machista”. Tres veces también el Municipio ha borrado el mural, las últimas dos desacatando abiertamente la orden del tribunal. Entonces, una no puede sino pensar que el mensaje -al igual que las mensajeras- les fastidia. Entorpecen esa imagen aséptica e hipócrita de familia y sociedad por la cual el Estado tiene especial debilidad, y que queda plasmada en esos telones enormes, grotescos por demás, con la foto de la familita “públicamente perfecta” que decora todo el exterior del comité de Santini en Hato Rey.

No es sólo la hipocresía de borrar un mensaje educativo mientras, en otros escenarios, levantan sus cejas en señal de honda preocupación por la violencia de género. Es que se defienden diciendo que ellos tan sólo limpian los estorbos públicos, aun cuando -como denunciaron los abogados de las muralistas- el mayor estorbo público es de ellos.

Digo, por no decir que son ellos.


Prevención de Agresión Sexual en Menores

Como parte del Programa Actualízate de Taller Salud estarán
ofreciendo el taller:

“Prevención de Agresión Sexual en Menores”.
El mismo está aprobado como actividad educativa de educación continuada para varias profesiones licenciadas.

Esta es la información detallada de la actividad educativa a ofrecerse:

Fecha: Jueves, 2 de septiembre de 2010
Horario: 9:00 am-4:00 pm

Costo del Taller sin certificación para toda la audiencia: $35.00
Costo del Taller con certificación para toda la audiencia: $50.00
(La certificación cuesta $15.00 adicionales)

Audiencia a la que está dirigida y aprobada: Educadores/as en Salud, Educadores/as en Salud Comunitaria, Consejeros/as Profesionales, Administradores/as de Servicios de Salud, Psicólogos/as, Enfermeras/os y Trabajadores/as Sociales

Descripción del curso: El taller es ofrecido por la Trabajadora Social y Psicóloga Escolar, Glorimar Maldonado, quien lleva coordinando el programa P.A.S. (Prevención de Agresión Sexual) por 8 años en Taller Salud, Inc. En el taller se proveerá herramientas para prevenir y detectar el abuso sexual entre las/los niñas/os. Además, se ofrecerán los indicadores a observar en la conducta de niños y niñas que pueden estar sufriendo este tipo de maltrato. Entre algunos de los tópicos que se discutirán se encuentran los deberes y responsabilidades de cada profesional según la ley 177 “Ley para el Bienestar y la Protección Integral de la Niñez.”

Son pocos los espacios disponibles, así que de interesar registrarse para el taller no dudes en contactarme al 787.876.3440/787.256.7568 o mediante correo electrónico: miban.tsalud@gmail.com

Gracias nuevamente,

Máxima Ibán
Facilitadora
Programa “ACTUALIZATE”
e Integrante AC * Vista
para Taller Salud. Inc.
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ACTUALIZATE es un programa de Taller Salud, Inc. que ofrece talleres profesionales de temas actuales relacionados a la conducta y la salud; con o sin crédito de educación continua. Comunícate al (787)876-3440 o escribe a: miban.tsalud@gmail.com


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