Martes, 9 de marzo de 2010
Por: Arys L. Rodríguez Andino
Tomado de: Primera Hora
La conmemoración de las luchas de las mujeres dejó su huella en la avenida Ponce de León, por la que caminaron por más de dos horas decenas de mujeres -y algunos hombres- que marcharon hasta llegar al Departamento del Trabajo, donde pidieron la renuncia del secretario, Miguel Romero.
Más de 20 organizaciones que trabajan con mujeres apoyaron la marcha en el centenario del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, ocasión que aprovecharon para recordar a tres feministas haitianas que murieron en el terremoto que devastó al vecino país el 12 de enero.
Pancartas con los rostros de Magalie Marcelin, Anne-Marie Corolian y Myriam Merlet fueron levantadas a lo largo del recorrido para honrar el trabajo de estas mujeres.
“Sus muertes se sentirán en Haití y en el resto de Caribe”, leyó una de las participantes de la actividad.
Con varias mujeres que hacían sonar las congas, inició la marcha que contó con estribillos de principio a fin.
“Luchamos para vencer en el día de la mujer”, “las mujeres somos más, pero falta equidad” y “no se siente la OPM mientras matan las mujeres”, fueron algunas de las consignas que se escucharon en el recorrido.
Al cruzar el puente del caño Martín Peña, la profesora de derecho Érika Fontánez aprovechó para destacar el trabajo de las líderes comunitarias que no han cesado en su lucha por mantener el Fideicomiso de la Tierra, un proyecto que otorga la titularidad colectiva de los terrenos aledaños al cuerpo de agua.
“La lucha del caño representa la lucha de las mujeres puertorriqueñas”, dijo la profesora antes de presentarlas.
“Las mujeres son las más afectadas por los problemas estructurales. Lo sufrimos el doble, por eso hay que enfrentarlo con doble valentía”, declaró la licenciada, quien dijo que en la universidad a las mujeres muchas veces se les impone asumir roles masculinos.
Ya cerca de la Milla de Oro otra mujer, Sandra Correa, tomó el micrófono para denunciar que en Puerto Rico “no legislan las bandoleros del Capitolio, legislan estos otros bandoleros”, refiriéndose a ejecutivos bancarios.
“Que no se nos olvide Richard Carrión”, señaló Correa, quien afirmó, micrófono en mano, que la privatización del pago del agua y la luz fue el pago que recibió el banquero por favorecer posturas del Gobierno.
Al llegar al Departamento del Trabajo, en cuyas escalinatas se acomodaron representantes de las diferentes organizaciones, una de las portavoces de la actividad señaló que esa agencia representaba el fracaso de la política pública del gobernador Luis Fortuño, a quien se tildó de “mimado de los patronos en Puerto Rico”.
“Miguel Romero es el portavoz del desempleo”, dijo en más de una ocasión una de las represente de la Coalición 8 de Marzo.
Al finalizar la actividad, la profesora Sara Benítez destacó que el Día Internacional de la Mujer no es para felicitaciones, sino para conmemorar las luchas de las mujeres, que han sido muchas.
Aunque expresó que las luchas han rendido frutos, observó que todavía falta mucho camino por recorrer.
Para ilustrarlo, dijo que el 52 por ciento de la población son mujeres y casi 300 mil son jefas de familia. Señaló, además, que el 45 por ciento de las féminas entre los 15 y 50 años vive bajo el nivel de pobreza, algo lamentable en cualquier país.
Entre los señalamientos hechos al Gobierno se mencionó el poco respeto a un Estado laico y la prioridad que se le da a las organizaciones de base de fe.
No poder decidir sobre el cuerpo, estar en el lado de los más pobres, el desamparo del Estado cuando se sobrevive a la violencia doméstica y la invisibilidad de la mujer en las agendas gubernamentales fueron otras de las denuncias hechas.
“¿Cómo es posible que el derecho se convierta en un pecado?”, fue la pregunta retórica que hizo una de las participantes.