por Nahomi Galindo Malavé
Las instituciones carcelarias son sólo un ejemplo de formas de control social. Se ha comprobado que estas no reducen la criminalidad; por el contrario, crean un círculo vicioso que empieza en el estigma y termina en la reincidencia. Sin embargo, tanto el castigo como el estigma son peores para la mujer, pues al ser confinada transgrede tanto la ley como los roles que la sociedad le ha impuesto.
Hace poco murió Vivian Mare Rivera, una joven confinada de la Escuela Industrial de Vega Alta. Su delito fue tener en su posesión una bolsita de marihuana, por lo cual le pusieron multa de $1,000 que no pudo pagar. El mismo día de la sentencia, fue ingresada a la penitenciaria.
No se puede ocultar el hecho que los tribunales estan repletos de casos como estos. Algunas personas, de sectores más acomadados, pueden pagar la multa; otros no. Así los primeros compran, con el aval del sistema, su libertad, mientras el pobre que cae entre las rendijas del sistema está siempre entre el endeudamiento cada vez mayor, y la cárcel
Mucho se ha hablado de diversas propuestas para descriminalizar las drogas. Sin duda alguna esto ayudaria a reducir la desproporcionada poblacion penal que culminan en problemas de hacinamiento.
Por otro lado, la causa de la muerte de Vivian fue la pela que le dió una compañera celosa dentro de la penitenciaría. Vivian estuvo tres dias en la enfermería. La llevaron tarde al hospital.
Este caso saca a relucir las limitaciones que tiene el sistema carcelario como institución de control social. Uno de los elementos del castigo es la represión de toda manifestación de sexualidad – elemento que es fácil y consistentemente trangredido por presos y presas.
Otra particularidad que salta a la vista en este caso es la persistencia de la violencia de género en el espacio carcelario. Contrario a la definición heteronormativa que intentara imponer hace unos año el Tribunal Supremo, la violencia de género se manifisesta también entre parejas del mismo sexo. Llama la atención precisamente cómo en este caso el acto violento no se dió un espacio doméstico (privado), sino en una institucion del estado que se supone tenga el objetivo de rehabilitar.
Ante esto la Procuradora de las Mujeres no ha dicho nada. Posiblemente esta preparándose nuevamente para enmendar otro proyecto enmendado algunos años atrás. Esto es una muestra más de la enajenación e indiferencia que ella tiene ante los problemas que enfrentan las mujeres en nuestro país.
El delito de Vivian fue ser una mujer pobre. El juez le impuso la sentencia de por vida que es el estigma de la cárcel, sin imaginarse tal vez que al exponerla de esta forma a un ambiente de mayor violencia, la estaba condenendo a su pena de muerte.
March 24th, 2010 at 8:23 pm
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