Monthly Archives: February 2010

Vergüenza ajena

27-Febrero-2010
Por: VIVIAN RODRÍGUEZ DEL TORO
Publicado en : endi.com

La noticia de que una legisladora junto a la procuradora de las mujeres hayan sometido un proyecto de enmiendas a la Ley 54, que ya existe desde el 2005, me provoca como a muchas otras mujeres, vergüenza ajena.

Peor aún, tienen como consultora a una abogada que cobra $60,000 por su trabajo de “asesoramiento”. ¿Es que ninguna de ellas sabe lo que es investigar, ni como acceder a datos e información legal por Internet?

Este bochornoso incidente es uno más en la cadena de incompetencias, desconocimientos y falta de compromiso real con los asuntos de las mujeres y las necesidades reales de éstas que tienen muchas “líderes electas” y funcionarias nombradas para atender los serios problemas que enfrentan las mujeres en Puerto Rico.

No podemos olvidar la propuesta reciente de otra legisladora para atender el asunto de la ropa interior de las confinadas. Mientras estas funcionarias pretenden hacernos creer que están trabajando por las mujeres, ya sea atendiendo asuntos previamente atendidos o enfocándose en nimiedades, los verdaderos problemas de las mujeres siguen sin resolverse. La violencia doméstica rampante, el machismo en todas sus manifestaciones y espacios sociales, la feminización de la pobreza, la falta de educación y recursos para atender la salud reproductiva de las mujeres y la discriminación salarial, son sólo algunos de los problemas que requieren respuestas serias y responsables.

Ya es tiempo de reconocer que ser mujer no convierte a una de nosotras, independientemente de su preparación académica, en conocedora ni defensora de los asuntos de género y de las mujeres.

Se requiere conocimiento especializado de estos temas y de la diversidad de mujeres y sus necesidades, sensibilidad y vasta experiencia trabajando con asuntos de justicia y derechos humanos. No se puede ser procuradora ni representante de lo que no se conoce.


Foro: Crimenes de Odio


Cineforo: Beautiful Boxer


Taller: Prevención de agresión sexual en menores

Costo: $45.00
Viernes 19 de marzo de 2010
Teatrito Roberto Bouret
Compañía de Turismo, Viejo San Juan

8:00-4:00 p.m.

Está dirigida a trabajadores sociales y aprobada como actividad de educación continuada por el Colegio de Trabajadores Sociales de Puerto Rico,
Con un total de 6 horas contacto.

Para más información puede comunicarse a:
(787)876-3440/ (787)256-7568
y/o escribir a: miban.tsalud@gmail.com

(*Se cobrará adicional $10.00
para la acreditación de las horas por educación continua
y $15.00 aquellos que deseen la acreditación y el certificado)


Ni desahogo ni venganza

Por Nahomi Galindo-Malavé

Susan Sontag observó atinadamente que los derechos de los “hombres” nunca ha merecido una manifestación o una huelga de hambre. En ningún país, los hombres son menores de edad jurídica, como lo fueron las mujeres hasta bien entrado el siglo XX en muchos países. Ningún estado otorgó el derecho al voto a las mujeres antes que a los hombres. Tampoco se ha pensado en los hombres como el segundo sexo.

Cada vez que las feministas levantan su voz, aparecen los neomachistas para “estirar el chicle”. Señalando que pretendemos “invertir las cosas”. Muchas nos preguntamos de dónde sacan esa distorsión que se presta para confundir. Sin embargo, la peor parte no es que resurjan estos neomachistas, sino que algunas personas solidarias se confundan con sus tergiversaciones.

Las personas neomachistas se alarman cuando las feministas y las personas lesbianas, gay, bisexuales y transgénero, que son activistas, alzan la voz reclamando justicia. Parece ser que sólo esuchar lemas como “Justicias para las mujeres” o “Justicia para Jorge Steven” es suficiente para levantar espanto entre algunos. Aquellos que creen erroneamente que lo que se pretende es “invertir” se alarman precisamente porque lo que le ha ocurrido a las mujeres y las personas LGBT ha sido espantoso a través de la historia.

En el caso de las mujeres, históricamente han sido minimizadas, patologizadas, infantilizadas, violentadas física y sexualmente.

Me pregunto, ¿Desde cuándo la palabra “justicia” se convirtió en sinónimo de “venganza”?

Todo esto me recuerda un suceso reciente: cuando circularon declaraciones de la actual jueza del Tribunal Supremo estadounidense Sonia Sotomayor, aludiendo a que ella esperaría que una mujer latina fuera mejor jueza que un juez blanco, ello levantó la histeria entre los conservadores en ese país. Dijeron que era “racismo a la inversa”. Es interesante que a aquellos que nunca se preocuparon por el racismo hacia los negros o latinos en los Estados Unidos de momento les preocupe el supuesto “racismo a la inversa”.

Igualmente se levantan los neomachistas en nuestro país. Aquí todavía lamentablemente se naturalizan las agresiones contra las mujeres y personas LGBT cuando alegan que “se lo buscó” o “sabía lo que podía pasar”. Esas sospechas se levantan cuando a esos neomachistas se preocupan que se reclame justicia por tal violencia desatada.

Hay quien plantea, con razón, que la raíz del asunto está en la educación, y no en reforzar el sistema de cárceles y tribunales que, después de todo, existen para defender a los poderosos. Sin embargo, esas preocupaciones no pueden ser pretexto para diluir los esfuerzos contra la impunidad. Quienes traen esa preocupación como parte de una crítica más amplia hacia los movimientos que reclaman justicia contra la agresión parecen olvidar, por ejemplo, que desde hace años las mujeres estuvimos reclamando que se incluyera la perspectiva de género en el curriculo escolar público; sin embargo, fue implementada tardíamente el año pasado para luego ser eliminada por el gobernador entrante.

La composición de cada movimiento social es plural. No obstante, me atrevo a decir que la mayoría de quienes luchamos por los derechos de las mujeres o de las personas LGBT, está clara en cuanto a los objetivos que persiguen nuestros reclamos. No queremos invertir, sino transformar. No queremos desahogarnos, mucho menos vengarnos. Queremos justicia. Reclamar justicia es un lema político contundente, no un capricho personal.

Cuando se pide justicia, se exigen un sinnúmero de cosas: que no quede impune la injusticia, que se atienda ese problema social y que se eduque en las escuelas y en las familias sobre el asunto para lograr la tranformación cultural. Se pide, en fin, justicia. No estamos meramente hablando de una revolución cultural (patriarcal), sino que la estamos trabajando, contra los oídos sordos del Gobierno, con mucho esfuerzo, y desde abajo.


Mujeres apoyan a periodista que denunció fotos de médicos en Haití

01/Febrero/2010
Por Inter News Service
Tomado de El Nuevo Día

San Juan – El Movimiento Amplio de Mujeres de Puerto Rico (MAMPR) expresó hoy su respaldo a la periodista Dianne Cabán Arce, que escribió a la red social Facebook una columna crítica a la conducta de médicos puertorriqueños que viajaron a la frontera entre República Dominicana y Haití, para ofrecer asistencia a las personas que resultaron heridas en el terremoto en Haití el pasado 12 de enero.

Alana Feldman, Josie Pantojas y Sara Benítez, portavoces del movimiento, calificaron como “tácticas del machismo para negar su responsabilidad en la conducta anti ética que se exhibe en las mismas”, las imputaciones del médico Vincent Bonilla.

“Dianne Cabán hizo lo correcto en estar indignada y expresar su denuncia sin preocupación ninguna sobre su vida privada presente, pasada o futura. Aludir a un alegado despecho de la joven periodista Dianne Cabán, quien dio a conocer de la existencia de fotos en la red social Facebook, en las cuales el médico Bonilla posa con un arma de fuego de la milicia dominicana, es una expresión machista con la que intenta eludir su responsabilidad en el asunto”, dijo Feldman, portavoz del Movimiento.

“Que explique por qué posó con su uniforme de médico con un fusil y que no rebusque en su ex compañera la falta de entereza que provoca un comentario tan misógino”, añadió por su parte Sara Benítez.

Indicó que la técnica de atacar “al mensajero es bajuna porque trata de vincular el aspecto de género a una controversia que trata sencillamente de su capacidad y ética como profesional de la medicina”.

Sobre las fotografías, Josie Pantojas, llamó la atención de que para el Movimiento Amplio de Mujeres es “repudiable que los galenos hayan tomado fotografías de sus pacientes, entre las que hay mujeres, sin su consentimiento estando en posición de vulnerabilidad. Esos pacientes tienen el derecho humano básico de intimidad cuando están siendo atendidos y atendidas en una institución médica improvisada como las que hay hoy en Haití”.

“No es posible, que sus cuerpos lastimados y dolidos por la miseria y por la crisis del terremoto, ahora circulen por el espacio virtual, con médicos riéndose sin que siquiera se haya pedido su consentimiento. Es inhumano y merece que estos médicos exhiban una disculpa pública a estas víctimas, al pueblo puertorriqueño y al mundo. Que sigan el ejemplo del joven galeno que las promovió en la internet”, expresó Pantojas.


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