Por: Sahir Pujols Vázquez
Estudiante del programa
graduado de filosofía UPR.
Ante cualquier asunto que atañe al ser humano, existe una reflexión ética al respecto. Unas cosas son las creencias personales moldeadas por la cultura y otras las creencias edificadas sobre datos científicos y las reflexiones valorativas. Ciertamente, los datos científicos y las reflexiones valorativas son influenciados por la cultura (ya sea por el apoyo económico por parte de quienes dominan la sociedad y así destinan su uso) sin embargo, estos no están determinada por la misma. Es decir, sus hallazgos y conclusiones pueden transcender el contexto cultural. Evidencia de esto podemos mostrarlo en la explicación del comportamiento molecular, en la descripción de las enfermedades, la identificación de los procesos cerebrales que posibilitan la experiencia subjetiva y la defensa de los derechos humanos, ente otros. Para que se pueda defender un derecho tiene que existir un valor que sea reconocido universalmente o por lo menos que supere la relatividad (1). Puede existir relativismo en las prácticas culturales, pero tienen un límite cuando atenta a la dignidad humana. Entre las prácticas culturales que atentan a la dignidad humana, podemos observar como la mujer es valorada según las creencias que heredan los individuos de manera incuestionable. La mujer puede ser vendida, se le asigna con quién contraer matrimonio, cuándo y cómo establecer una relación sexual y la participación social que debe tener. Todas estas prácticas están sostenidas por una excesiva subjetividad en el cual los individuos que componen la cultura no han sometido sus creencias a una exanimación y por ende, a unos cuestionamientos existenciales.
Los movimientos fundamentalistas fomentan una conciencia ingenua entre sus miembros para perpetuar el estatus quo. Esta consciencia esta privada de los elementos esenciales que identifican la racionalidad humana: la búsqueda de conocimiento, el cuestionamiento, la duda, el dialogo, y la apertura. Es una conciencia que limita la autenticidad del ser humano y por tanto su realización. En adición, de que por su afán de seguridad y comodidad se convierte en un sujeto manipulable. La opresión que vive la mujer, al igual que otros grupos, es producto de este tipo de consciencia fomentada en una cultura. La desigualdad tanto en la distribución de bienes como en el reconocimiento de las personas proviene de este tipo de consciencia. La desigualdad en la mujer repercute en la limitación o anulación de su protagonismo tanto en la toma decisional como existencial. Decisión sobre el cuándo, cómo, y con quién sostener una relación sexual, dónde desenvolverse, el qué hacer ante un evento x, cómo por ejemplo si reproducirse o no .
Reflexiones sobre la limitación de la mujer ante un evento como el de reproducir una criatura. Estas limitaciones, si es que deben de existir, no pueden estar basadas en la concepción de un credo religioso fundamentalista, sino sobre las reflexiones de cuándo comienza la vida y el uso de la libertad. Según las investigaciones de la neurobiología del feto, reseñadas por el bioeticista y neurocientífico Michael Gazzaniga (2), se puede concluir que podemos conceder una categoría ética al feto desde el sexto mes de gestación. ¿Cuál es el criterio para hacer este señalamiento? El desarrollo del sistema nervioso con el cual el feto comienza a experimentar estados de conciencia. Evidentemente, no sugerimos estados de conciencia complejo como un razonamiento, sin embargo se toma a consideración una actividad sináptica que subyace todas las funciones cerebrales y estas funciones caracterizan la vida humana. La vida humana a distinción de otros tipos de vida, se caracteriza por los estados de consciencia y autoconciencia producto de los procesos cerebrales articulados, pero flexibles, desde el 6 mes de gestación. De ésta caracterización , ¿podremos decirle a la mujer hasta cuando puede desistir de su embarazo?. Desde esta perspectiva, podemos afirmar que si para catalogar un ser persona, y esta catalogación depende del concepto de vida humana y la vida humana de la conciencia, seria evidente que se atentaría contra la vida humana de ese feto si se desistiera de la gestación luego del mes 6. Y en respuesta a los fundamentalistas, no se comete ningún asesinato puesto que lo que se asesina es a la persona y este feto no seria persona humana antes del 6 mes de gestación. Aquí, si se considera la capacidad de decidir con relación a asuntos éticos, podemos suponer que se hace un correcto uso de la libertad, considerando estos hallazgos científicos.
Tradicionalmente se cerró toda posibilidad de considerar el aborto como algo lícito debido a la concepción de continuidad o potencialidad que se adjudicaba al feto en relación a lo que es una persona. Recordemos, que la concepción de persona humana la hemos heredado del cristianismo en asistencia de la filosofía aristotélica- tomista. Ver el feto como un potencial ser humano responde a los conceptos de acto y potencia en la metafísica de Aristóteles (3). Así, como una semilla contiene en sí la capacidad de ser árbol, implica la continuidad de un tipo de ser hacia otro tipo de ser. En nuestro caso, de un ser fetal a un ser humano. Desde esta perspectiva, en adición a la postura medieval de suponer que el alma humana se inicia en la concepción, se le adjudica un estado moral al embrión equivalente al de un ser humano postnatal. Sin embargo, la perspectiva de la continuidad o potencialidad no considera las condiciones y los mecanismos, es decir, la interacción dinámica entre el útero y los diversos niveles de organización y complejidad que son diferentes entre sí y regulados por leyes y propiedades distintas ( 4): ovulo y esperma , cigoto, embrión, y etc.
No es tarea simple definir el concepto de vida. Requiere estar actualizado de los diversos hallazgos y sus polemización. Aunque, se reconoce que no hay una única respuesta. Por eso, estas reflexiones ofrecen argumentos que propician nuevas perspectivas y posturas.
1. “La objetividad y la subjetividad del valor”. Raúl Gutiérrez. Introducción a la Ética. 2001. P. 114-117.
2. “Atribución de un estado moral a un embrión”. Michelle Gazzaniga. El cerebro Ético. 2006.p . 22-34.
3. “Libro Noveno”. Aristóteles. Metafísica. Aristóteles fue uno de los filósofos clásicos con más influencia en la escolástica medieval. “Sobre el origen del alma”. Summa Teológica . Tomas de Aquino. (http://hjg.com.ar/sumat/a/)
4. “¿ Qué es la vida? Un problema científico – filosófico”. Martin Hahner y Mario Bunge. Biofilosofia. 1997. P 165-180.
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Nota: Durante la semana del 18-22 de enero de 2010 se celebra el aniversario de Roe v. Wade. Este caso afortunadamente estableció precedentes a favor de los derechos reproductivos de las mujeres en Estados Unidos y Puerto Rico. Ante esto se abre y se convoca desde el blog Poder, Cuerpo y Género y el blog Mujeres en Puerto Rico a interesad@s en los temas de poder, clase, cuerpo, feminismos, salud y/o derechos reproductivos, para someter trabajos con el propósito de presentar reflexiones, diálogos, conversaciones, sobre los debates internos del movimiento prochoice, y todos los issues que giran en torno a este. Las publicaciones no necesariamente representan las posturas de los blogs.
