El historiador Jacques Le Goff ha señalado que, aunque el cuerpo siempre ha estado en la Historia, pocas veces se ha tomado en cuenta como protagonista de ésta. El cuerpo como protagonista ha sido exaltado en algunas sociedadas, mientras que en otras ha sido reprimido. Incluso han coexistido, en el mismo periodo, la exaltación del cuerpo por parte de algunos sectores y represión por parte de otros.
Quiero usar el cuerpo como pretexto, pero no cualquier cuerpo. Quiero hablar del problema que representa la exaltación de los cuerpos anónimos que forman parte de una exhibición que algunos califican de cultural.
“Bodies: The Exhibition” ha viajado ya a varios países, y actualmente se exhibe en Puerto Rico. Por un lado, resulta fascinante que el público pueda conocer las maravillas del cuerpo observando uno real.
No obstante, no puedo evitar preguntarme de dónde vienen estos cuerpos reales sin vida. No es una pregunta original. La misma la han levantado ya diversos activistas de derechos humanos en todos los países a los que se ha llevado la exhibición.
Se ha señalado que los cuerpos que se usan en la exhibición fueron de presos chinos quienes murieron ejecutados y posiblemente sufrieron torturas. Aunque ello ha sido negado por los organizadores de la exhibición, éstos han tenido que admitir que no pueden demostrar con certeza el origen de los cadáveres. Por lo tanto, sigue la duda sobre el tapete: ¿de quiénes eran?
Al parecer los cuerpos sin vida de algunos importan más que los de otros. Sin minimizar la importancia del área geográfica de su procedencia o los detalles de su obtención, lo que más me perturba es el anonimato de estos cuerpos y las relaciones de poder y de clase social que de esta forma ponen de manifiesto y a la vez esconden.
Sin duda, si esos cuerpos exhibidos hubiesen sido donados por alguna familia con poder económico o político, no quedarían en el anonimato. Es muy probable, incluso, que los nombres estarían incluidos en el título de la exhibición o en el espacio donde se exhibe. Evidentemente, los cuerpos de los desiguales siguen en la desventaja hasta después de muertos.
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Los cuerpos anónimos
El historiador Jacques Le Goff ha señalado que, aunque el cuerpo siempre ha estado en la Historia, pocas veces se ha tomado en cuenta como protagonista de ésta. El cuerpo como protagonista ha sido exaltado en algunas sociedadas, mientras que en otras ha sido reprimido. Incluso han coexistido, en el mismo periodo, la exaltación del cuerpo por parte de algunos sectores y represión por parte de otros.
Quiero usar el cuerpo como pretexto, pero no cualquier cuerpo. Quiero hablar del problema que representa la exaltación de los cuerpos anónimos que forman parte de una exhibición que algunos califican de cultural.
“Bodies: The Exhibition” ha viajado ya a varios países, y actualmente se exhibe en Puerto Rico. Por un lado, resulta fascinante que el público pueda conocer las maravillas del cuerpo observando uno real.
No obstante, no puedo evitar preguntarme de dónde vienen estos cuerpos reales sin vida. No es una pregunta original. La misma la han levantado ya diversos activistas de derechos humanos en todos los países a los que se ha llevado la exhibición.
Se ha señalado que los cuerpos que se usan en la exhibición fueron de presos chinos quienes murieron ejecutados y posiblemente sufrieron torturas. Aunque ello ha sido negado por los organizadores de la exhibición, éstos han tenido que admitir que no pueden demostrar con certeza el origen de los cadáveres. Por lo tanto, sigue la duda sobre el tapete: ¿de quiénes eran?
Al parecer los cuerpos sin vida de algunos importan más que los de otros. Sin minimizar la importancia del área geográfica de su procedencia o los detalles de su obtención, lo que más me perturba es el anonimato de estos cuerpos y las relaciones de poder y de clase social que de esta forma ponen de manifiesto y a la vez esconden.
Sin duda, si esos cuerpos exhibidos hubiesen sido donados por alguna familia con poder económico o político, no quedarían en el anonimato. Es muy probable, incluso, que los nombres estarían incluidos en el título de la exhibición o en el espacio donde se exhibe. Evidentemente, los cuerpos de los desiguales siguen en la desventaja hasta después de muertos.
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Los cuerpos anónimos
El historiador Jacques Le Goff ha señalado que, aunque el cuerpo siempre ha estado en la Historia, pocas veces se ha tomado en cuenta como protagonista de ésta. El cuerpo como protagonista ha sido exaltado en algunas sociedadas, mientras que en otras ha sido reprimido. Incluso han coexistido, en el mismo periodo, la exaltación del cuerpo por parte de algunos sectores y represión por parte de otros.
Quiero usar el cuerpo como pretexto, pero no cualquier cuerpo. Quiero hablar del problema que representa la exaltación de los cuerpos anónimos que forman parte de una exhibición que algunos califican de cultural.
“Bodies: The Exhibition” ha viajado ya a varios países, y actualmente se exhibe en Puerto Rico. Por un lado, resulta fascinante que el público pueda conocer las maravillas del cuerpo observando uno real.
No obstante, no puedo evitar preguntarme de dónde vienen estos cuerpos reales sin vida. No es una pregunta original. La misma la han levantado ya diversos activistas de derechos humanos en todos los países a los que se ha llevado la exhibición.
Se ha señalado que los cuerpos que se usan en la exhibición fueron de presos chinos quienes murieron ejecutados y posiblemente sufrieron torturas. Aunque ello ha sido negado por los organizadores de la exhibición, éstos han tenido que admitir que no pueden demostrar con certeza el origen de los cadáveres. Por lo tanto, sigue la duda sobre el tapete: ¿de quiénes eran?
Al parecer los cuerpos sin vida de algunos importan más que los de otros. Sin minimizar la importancia del área geográfica de su procedencia o los detalles de su obtención, lo que más me perturba es el anonimato de estos cuerpos y las relaciones de poder y de clase social que de esta forma ponen de manifiesto y a la vez esconden.
Sin duda, si esos cuerpos exhibidos hubiesen sido donados por alguna familia con poder económico o político, no quedarían en el anonimato. Es muy probable, incluso, que los nombres estarían incluidos en el título de la exhibición o en el espacio donde se exhibe. Evidentemente, los cuerpos de los desiguales siguen en la desventaja hasta después de muertos.
Los cuerpos anónimos
El historiador Jacques Le Goff ha señalado que, aunque el cuerpo siempre ha estado en la Historia, pocas veces se ha tomado en cuenta como protagonista de ésta. El cuerpo como protagonista ha sido exaltado en algunas sociedadas, mientras que en otras ha sido reprimido. Incluso han coexistido, en el mismo periodo, la exaltación del cuerpo por parte de algunos sectores y represión por parte de otros.
Quiero usar el cuerpo como pretexto, pero no cualquier cuerpo. Quiero hablar del problema que representa la exaltación de los cuerpos anónimos que forman parte de una exhibición que algunos califican de cultural.
“Bodies: The Exhibition” ha viajado ya a varios países, y actualmente se exhibe en Puerto Rico. Por un lado, resulta fascinante que el público pueda conocer las maravillas del cuerpo observando uno real.
No obstante, no puedo evitar preguntarme de dónde vienen estos cuerpos reales sin vida. No es una pregunta original. La misma la han levantado ya diversos activistas de derechos humanos en todos los países a los que se ha llevado la exhibición.
Se ha señalado que los cuerpos que se usan en la exhibición fueron de presos chinos quienes murieron ejecutados y posiblemente sufrieron torturas. Aunque ello ha sido negado por los organizadores de la exhibición, éstos han tenido que admitir que no pueden demostrar con certeza el origen de los cadáveres. Por lo tanto, sigue la duda sobre el tapete: ¿de quiénes eran?
Al parecer los cuerpos sin vida de algunos importan más que los de otros. Sin minimizar la importancia del área geográfica de su procedencia o los detalles de su obtención, lo que más me perturba es el anonimato de estos cuerpos y las relaciones de poder y de clase social que de esta forma ponen de manifiesto y a la vez esconden.
Sin duda, si esos cuerpos exhibidos hubiesen sido donados por alguna familia con poder económico o político, no quedarían en el anonimato. Es muy probable, incluso, que los nombres estarían incluidos en el título de la exhibición o en el espacio donde se exhibe. Evidentemente, los cuerpos de los desiguales siguen en la desventaja hasta después de muertos.
Los cuerpos anónimos
El historiador Jacques Le Goff ha señalado que, aunque el cuerpo siempre ha estado en la Historia, pocas veces se ha tomado en cuenta como protagonista de ésta. El cuerpo como protagonista ha sido exaltado en algunas sociedadas, mientras que en otras ha sido reprimido. Incluso han coexistido, en el mismo periodo, la exaltación del cuerpo por parte de algunos sectores y represión por parte de otros.
Quiero usar el cuerpo como pretexto, pero no cualquier cuerpo. Quiero hablar del problema que representa la exaltación de los cuerpos anónimos que forman parte de una exhibición que algunos califican de cultural.
“Bodies: The Exhibition” ha viajado ya a varios países, y actualmente se exhibe en Puerto Rico. Por un lado, resulta fascinante que el público pueda conocer las maravillas del cuerpo observando uno real.
No obstante, no puedo evitar preguntarme de dónde vienen estos cuerpos reales sin vida. No es una pregunta original. La misma la han levantado ya diversos activistas de derechos humanos en todos los países a los que se ha llevado la exhibición.
Se ha señalado que los cuerpos que se usan en la exhibición fueron de presos chinos quienes murieron ejecutados y posiblemente sufrieron torturas. Aunque ello ha sido negado por los organizadores de la exhibición, éstos han tenido que admitir que no pueden demostrar con certeza el origen de los cadáveres. Por lo tanto, sigue la duda sobre el tapete: ¿de quiénes eran?
Al parecer los cuerpos sin vida de algunos importan más que los de otros. Sin minimizar la importancia del área geográfica de su procedencia o los detalles de su obtención, lo que más me perturba es el anonimato de estos cuerpos y las relaciones de poder y de clase social que de esta forma ponen de manifiesto y a la vez esconden.
Sin duda, si esos cuerpos exhibidos hubiesen sido donados por alguna familia con poder económico o político, no quedarían en el anonimato. Es muy probable, incluso, que los nombres estarían incluidos en el título de la exhibición o en el espacio donde se exhibe. Evidentemente, los cuerpos de los desiguales siguen en la desventaja hasta después de muertos.
cuerpos anónimos
El historiador Jacques Le Goff ha señalado que, aunque el cuerpo siempre ha estado en la Historia, pocas veces se ha tomado en cuenta como protagonista de ésta. El cuerpo como protagonista ha sido exaltado en algunas sociedadas, mientras que en otras ha sido reprimido. Incluso han coexistido, en el mismo periodo, la exaltación del cuerpo por parte de algunos sectores y represión por parte de otros.
Quiero usar el cuerpo como pretexto, pero no cualquier cuerpo. Quiero hablar del problema que representa la exaltación de los cuerpos anónimos que forman parte de una exhibición que algunos califican de cultural.
“Bodies: The Exhibition” ha viajado ya a varios países, y actualmente se exhibe en Puerto Rico. Por un lado, resulta fascinante que el público pueda conocer las maravillas del cuerpo observando uno real.
No obstante, no puedo evitar preguntarme de dónde vienen estos cuerpos reales sin vida. No es una pregunta original. La misma la han levantado ya diversos activistas de derechos humanos en todos los países a los que se ha llevado la exhibición.
Se ha señalado que los cuerpos que se usan en la exhibición fueron de presos chinos quienes murieron ejecutados y posiblemente sufrieron torturas. Aunque ello ha sido negado por los organizadores de la exhibición, éstos han tenido que admitir que no pueden demostrar con certeza el origen de los cadáveres. Por lo tanto, sigue la duda sobre el tapete: ¿de quiénes eran?
Al parecer los cuerpos sin vida de algunos importan más que los de otros. Sin minimizar la importancia del área geográfica de su procedencia o los detalles de su obtención, lo que más me perturba es el anonimato de estos cuerpos y las relaciones de poder y de clase social que de esta forma ponen de manifiesto y a la vez esconden.
Sin duda, si esos cuerpos exhibidos hubiesen sido donados por alguna familia con poder económico o político, no quedarían en el anonimato. Es muy probable, incluso, que los nombres estarían incluidos en el título de la exhibición o en el espacio donde se exhibe. Evidentemente, los cuerpos de los desiguales siguen en la desventaja hasta después de muertos.